¿Hay un giro a la derecha en la región?



Osvaldo Quinteros-. Una mala lectura de lo que sucede en la región puede derivar en una mala lectura para afrontar las elecciones de 2019.




Las elecciones en Chile son importantes para comprender el contexto general y el estado de la opinión pública, algo a lo que no es ajeno la provincia de Entre Ríos, cuya característica principal ha sido la de votar, casi siempre, de acuerdo a la tendencia promedio que impera a nivel nacional.
Y el propio país, Argentina, casi siempre está alineado a las tendencias regionales, especialmente con lo que suceda con los países de la región.
Recordemos que en Bolivia gobierna con comodidad y alta popularidad, Evo Morales, de izquierda. En Uruguay, el Frente Amplio sigue al frente del gobierno.
En Brasil, el presidente Temer dio un giro derechista -quizás el más extremo de la región- pero su popularidad es del 7% y el ex presidente Lula Da Silva, del Partido de los Trabajadores, lidera todas las encuestas presidenciales con comodidad. Habrá elecciones en el 2018 tras la destitución de Dila Russef, del mismo partido que Lula, a poco de alcanzar su reelección.
Las elecciones presidenciales en Chile dejaron a Sebastián Piñera en primer lugar, pero muy alejado del laro triunfo que le auguraban las encuestas. Sacó un 36% y tendrá que ir a un balotage contra la candidata de la actual presidenta Bachelet. Cuya Coalición se partió, yendo el partido Demócrata Cristino con candidato propio, sacando apenas el 5%. El candidato de Bachelet, que armó un nuevo frente llamado Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, sacó el 22%.
La gran sorpresa de la jornada fue el Frente Amplio, de ideología bolivariana, que sacó el 20% de los votos. Esos votos, seguramente irán en masa hacia el candidato de Bachelet, de centroizquierda.
Los votos que perdió Piñera se fueron a la candidatura del pinochetista José Antonio Kast que superaba el 8%. En el balotage, probablemente, esos votos vayan hacia Piñera, el candidato de centroderecha.
 Marco Enríquez-Ominami, que hace dos años era el favorito, se alzó con un 5,4%. Su propuesta política es parecida a lo que en Argentina sería Sergio Massa, una mezcla de clichés de derecha y demagogias de izquierda con partido unipersonal, vendible a cualquier ideología.



Visto en conjunto, no es fácil ni menos aún certero hablar de un corrimiento a la derecha en la región.
Hace un año, el Presidente Santos de Colombia reunió a figuras de la socialdemocracia mundial para actualizar la Tercera Vía, un movimiento nacido en el mundo anglosajón -Blair en Inglaterra y Clinton en EEUU, ambos siendo presidentes- que contó con el apoyo de la mayoría de los partidos socialistas de Europa. Es una centroizquierda tibia, golpeada, pero eso sucedió en Colombia, un país de larga tradición conservadora.
La caída de los altísimos precios de los comoditties y el petróleo, que explicaron en parte el ascenso y auge de izquierdas nacionalistas en a región, como Chávez, Lula y Kirchner, se fue desinflando. a la par que políticamente no es lo mismo Chávez, Lula y Kirchner que Maduro, Dila y Cristina.
Sin embargo, la huella cultural que dejaron aún pervive.

Aunque Piñera convivió con Chávez, Lula y Kirchner y se llevó bien, acompañando incluso propuestas como UNASUR y sin un enfrentamiento fuerte con los sectores anti ALCA )al acuerdo de libre comercio continental que quiso firmar Bush en Mar Del Plata), su triunfo significará un fortalecimiento de Macri y la exageración de creer que hay un giro a la derecha del electorado en la región.
Ésto tendrá impacto en el ala más derechista de Cambiemos, o sea el PRO y el partido unipersonal de Carrió, y también tendrá impacto en los sectores peronistas que hasta ayer fueron K y hoy se muestran cuasimacristas, como Urtubey, Pichetto y Bordet.
Estarían haciendo una lectura equivocada.
Como ya la hicieron en las elecciones legislativas de 2017.
La mala suerte electoral o el desgaste de la familia Kirchner, no significa que las ideas que representaron -que no son novedosas ni originales- tengan aún un amplio respaldo en la población, más aún en un país como Argentina, que supo tener una clase media fuerte y un Estado presente en áreas claves como la educación y la salud durante todo el siglo veinte.