¿Hay algún rumbo?



Pablo Mori-. Los cambios en el gobierno provincial






Salud. Turismo. Cultura. Justicia. Gobierno. Ciencia. Medio Ambiente. La lista es larga y sin ton ni son...

Por goteo, día tras día se publica en el boletín oficial que el gobernador echó a un nuevo funcionario. La información viene por goteo, no sigue una línea política ni de gestión. Da la sensación de que están improvisando.
Los funcionarios echados no rinden cuentas y los nuevos que asumen no dicen para qué asumen. En general, no lo dicen porque desconocen las áreas que han aceptado conducir, como si el Estado fuera un botín y los políticos oportunistas fueran expertos en todo.
La falta de seriedad que rodea la cuestión es llamativa. Tanto como es llamativo el silencio opositor en torno a estos cambios.



Evitemos los nombres. Solo consignemos que hay áreas del gobierno provincial que al quedar sin jefes políticos por haber sido obligados a renunciar, quedarán vacantes. O se fusionaron con otras áreas, en algunos casos, similares en su temática o hasta superpuestas, en otros casos, sin ninguna relación. En ninguno de los casos de las nuevas designaciones se tuvo en cuenta la ideoneidad de la persona para el cargo. Aún cuando en su vida pública el funcionario muestre que jamás le interesó el tema o que se manejó en ese ámbito con poca ética o que tiene conflictos de intereses. La oposición, calla llamativamente.
En todos los casos, lo que Bordet, el gobernador de Entre Ríos, ha hecho es un clásico ajuste de corte ortodoxo: exactamente de lo que se jactaba de no hacer semanas atrás, durante la campaña electoral donde se puso como rostro visible y luego no aceptó las consecuencias, echando funcionarios para deslindar culpabilidades.

La mayoría de los funcionarios echados, especialmente en los entes autárticos (que manejan a discreción cajas multimillonarias) eran perfectos desconocidos y se van a sus casas sin haber rendido cuentas de su gestión. Nadie les pregunta nada. Lo cual es para ellos una ayuda invalorable. Tampoco queda clara la razón por la que fueron echados.

Mientras tanto, queda la sensación de que Bordet administró la mitad de su mandato con funcionarios inútiles -que da lo mismo que estén o no, como prueba el hecho de que sus vacantes no se cubren- áreas superpuestas, lo cual sugiere un nivel de ineficiencia rayano en lo cómico y áreas sobrevaloradas, por lo menos en su concepción, como lo demuestra el hecho de que las haya fusionado con otras áreas que no tienen nada que ver.
La mitad del mandato gobernó de esta manera.
No es poco tiempo. Ni salió barato. Pero ni siquiera hay la mínima autocrítica, ya explícita pidiendo disculpas por el despilfarro de recursos públicos, ni implícita, al explicar hacia dónde quiere ir ahora, qué harán los nuevos funcionarios y por qué fueron nombrados en ese lugar, con qué antecedentes de ideoneidad y con qué objetivos a cumplir. De seriedad, cero. Y así pasó la mitad de su mandato.

Hay que tener en cuenta que el despilfarro, la falta de visión de gestión, la ineficiencia y los cargos políticos para inútiles, cuestan al erario público entrerriano un dineral que sale del bolsillo de los contribuyentes, no de la galera del mago.

Buena parte de la oposición se queda callada ante esta evidencia que es la aceptación, por parte del propio gobernador, de su ineptitud para el manejo de la cosa pública.
Se quedan callados porque Macri (y quizás algunos intendentes) ha hecho exactamente lo mismo en cuanto a sobredimensionar el Estado con cargos políticos, aumentar los empleados sin razón que lo justifique, superponer áreas, nombrar amigos, echar funcionarios sin que quede claro el motivo, rendir cuentas, etc. Y ahora pide a las provincias un ajuste. Es en el marco del acompañamiento acrítico a Macri por parte de Cambiemos Entre Ríos que se entiende este silencio de los opositores ante el regalo que les hace el gobernador peronista, al mostrar a la sociedad entrerriana cómo gobernó estos dos años. La mitad de su mandato.

Lo peor es que es razonable pensar que el propio gobernador no se da cuenta que está mostrando que durante dos años gobernó de esta manera. O peor todavía, que toma a la ciudadanía por tontos.
Tan tontos no creo que seamos porque entre quienes dicen que no van a ajustar y ajustan y entre quienes dicen que van a ajustar y ajustan, los electores entrerrianos, ante la falta de opciones reales, eligieron lo obvio: eligieron al que dice la verdad. Por eso ganó Cambiemos. Por eso perdió Bordet.

Quizás para disimular que fue él el mariscal de la derrota, nos distraiga a diario con nuevas renuncias y nuevos cambios en el organigrama. Pero eso sí es tomarnos por tontos de nuevo.