Garantistas del Madero Centers




Osvaldo Quinteros-. Aunque la mayoría de los presos están sin condena, una ola de garantistas del Madero Centers se alzó en defensa de los principios constitucionales, aprovechando el rol nefasto de Patricia Bullrrich en la detención de Amado Boudou.




La grotesca, bizarra y patética actitud del Ministerio de Seguridad de la Nación en la detención del exvicepresidente Amado Boudou -a quien no pretendo defender pues las causas parecen sólidas, pero aún no ha sido juzgado y siempre se presentó a declarar y hasta pidió permiso para salir del país, ya que su novia es diputada mexicana- generó una grieta dentro del oficialismo nacional. Ya hay algunos que están un poco hartos de hacer seguidismo a Clarín, que es el que pide el escarnio y linchamiento público de los exfuncionarios K, no porque robaron, sino por la Ley de Medios, para disciplinar a toda la clase política con el mensaje mafioso de que con el Grupo Clarín nadie debe meterse. Mucho menos exponerlos y cuestionarlos.
Es aberrante la degradación democrática que esto significa.
Es insultante para el Estado de Derecho.
Un retroceso para el PRO, que había acreditado que se trataba de una derecha que se había sacado el lastre histórico de su alto nivel de autoritarismo. Hoy, muchos observadores dudan de que esto sea realmente cierto. De que la derecha haya aprendido las reglas democráticas, el respeto a la división de poderes y la importancia de despegarse de las prácticas autoritarias que les devienen por apoyar a cuanto dictadorzuelo tuvo el país.
La bolivarianización del PRO es indudable.
¿Seguirá cayéndose en este despeñadro o reflexionará a tiempo?
¿Tendrá la sociedad argentina reflejos democráticos para frenar esta locura, hecha en nombre de un forzada grieta?



Lo que Martín calificó como show fue esencialmente eso. Un espectáculo que sigue la lógica del  showbusiness con olor a servicios de inteligencia de los Lanata, Majul, etc. Un papelón que termina favoreciendo a los corruptos porque la gente común siente empatía por quien ven públicamente humillados por el gobierno a pedido de la farándula del periodismo militante. A la que no le importa nada más que mantener sus negocios. Ni siquiera les importa el gobierno. Un gobierno en le que no creen sinceramente, lo cual explica por qué minimizan o callan directamente los graves hechos de corrupción, atropello a las instituciones y el desastre social que está produciendo por gobernar pura y exclusivamente para los ricos.

Mientras tanto, en lo que queda de los medios K, lo tratan como a un mártir.
No es ni una cosa ni la otra.
Y ambos olvidan que en la provincia de Bs As, donde está detenido Boudou, dos tercios de los presos están sin condena, con prisión preventiva. Un porcentaje similar al de las cárceles entrerrianas.
Ésta situación no la generó Macri. Fue parte de la mentira de la defensa de los derechos humanos que durante 12 años se utilizó para ensañarse con los enemigos políticos. Recordemos la falsa acusación a Ernestina Herrera de Noble de apropiar hijos de desaparecidos mientras se defendía a César Milani, un represor hoy preso, como jefe de las fuerzas armadas.

Las condenas internacionales de los organismos mundiales especializados en derechos humanos se acumulan sancionando al gobierno argentino.
Es un dato que los radicales de bien no pueden ocultar detrás del odio que los ciega.
Las fuerzas democráticas del país deben frenar esta locura y exigir que exista una Justicia independiente, seria, que los periodistas militantes dejen de hacer espectáculos con material salido de las cloacas de los servicios de inteligencia. Que no se termine favoreciendo a los corruptos a mediano plazo. Ni generando una ola de venganza de signo contrario una vez que los CEOs y su marketing pierdan eficacia y deban volver al llano, lo que tarde o temprano sucederá porque así es la rutina democrática, que se basa en la alternancia.
Hay que hacerlo antes de que sea demasiado tarde.
Antes de que nos convirtamos definitivamente en Venezuela.