Cuentas offshore y periodismo militante



Mauricio-José Schwarz-. El tema de los papeles de Panamá y los papeles del Paraíso es enormemente deprimente.



La mayoría de la gente no sabe cómo funciona ni el esquema fiscal ni el legal respecto de las grandes fortunas y las empresas que se pueden fundar en distintos lugares del mundo, de modo que no tiene la información necesaria para entender la gravedad del problema.

Los medios de desinformación, a izquierda y derecha, se limitan a presentar los casos puntuales que les dan asidero político, sin explicar qué está pasando: "Fulano de Tal puso una empresa en tal sitio geográficamente misterioso para comprar tal cosa ahorrándose millones de euros en impuestos y por tanto mi partido tiene razón". Y los nombres y las cifras se desgranan sin contexto alguno, evocando el escándalo y el "te lo dije" y el "laculpaesde" que es lo que más nos gusta.

Pero no sirve de un carajo.

El hecho real es que la mayoría de los casos que los medios han movido son perfectamente legales. El que lo sean es lo que resulta preocupante. Es decir, las grandes fortunas, igual que el del taller de bicicletas, hacen lo que pueden para pagar los menos impuestos posibles, en general legalmente. Eso es "eludir" impuestos, no "evadirlos" que es sancionable.

Entender que es legal que tengas una empresa que es dueña de otras cuatro empresas y que la empresa dueña pueda aprovechar ventajas fiscales para pagar menos de lo que pagarías si tuvieras el dinero en lugar de la empresa es sólo el primer paso. Nacho Escolar no quiere que sepas eso.

Porque el segundo paso es entender que estos esquemas que sirven para que los megarricos no paguen impuestos tienen otras funciones que son absolutamente deseables para la promoción de la actividad económica, para crear empleos, para promover la innovación (vale, algunos no, se han creado precisamente para que los ricos paguen menos). Que se usen ilegítimamente presenta un problema legislativo complejo: cómo mantener los beneficios de un concepto como la sociedad anónima sin que el esquema se use abusivamente. Es tan complejo que nadie lo ha podido resolver.

Es decir, el problema es conocido por economistas, legisladores y políticos, pero se da la impresión de que todo el asunto era supersecreto nivel peli de James Bond y lo descubrieron ayer unos periodistas heroicos con barbita y que salen en los medios más que Justin Bieber. El público se queda con la idea de que el asunto es, como siempre, simple y sencillo, en blanco y negro y los malos son todos malos y los buenos somos las víctimas ineludibles que sólo tenemos como esperanza a [inserte al líder del periodista en cuestión].

Y es un problema complejo. Y no se trata de que todos sean delincuentes, ni se trata de escandalizarse. Es que los megarricos, y sobre todo las empresas más poderosas, están pagando menos de lo que deberían... y esos recursos son sanidad, educación, red de protección social, servicios, bomberos y todas esas cosas que nunca son demasiado.

Pero mañana los medios de comunicación del periodismo de partido olvidarán el tema porque ya no les sirve. Probablemente no hay nada más importante en este momento que hacer que las grandes fortunas paguen sus impuestos. La fracción socialdemócrata del europarlamento calcula que deben 2.000 euros por cada habitante de la UE, es decir, más de un billón -real, un millón de millones- de euros al año... cantidad que permitiría hacer de la UE un espacio con educación plena, sanidad plena, vivienda plena y dignidad plena.

Más importante que independencias de flequillo, que corrupciones de mercadillo y que antimonarquías de baratillo que son lo que adorna el comedero de los que en política estorban más que ayudan.