Cuando nadie quería comer asado en Entre Ríos



Sara Elena Bruchez De Macchi-. Problemas de adaptación de los colonos llegados a San José: Alimentación



Los desafíos más serios que debieron superar los colonos en su trasplante, no fueron la adaptación al clima y al paisaje sino a las características peculiares del país como la alimentación y la coexistencia con el género de vida de las zonas rurales.

Los alimentos que se les proporcionó hasta que la colonia comenzó a autoabastecerse eran similares o iguales a los que consumían los hijos del país. El sustento básico estaba dado por la carne de vacuno a la que los colonos no estaban habituados y por la que sentían una particular repulsión. Alejo Peyret en uno de sus periódicos informes sobre la colonia, dice:
“Generalmente, los colonos son muy poco afectos a comer carne: hasta pretenden que les es nociva, sobre todo al principio...”.
Y en otra oportunidad:

“Esta gente no está acostumbrada a comer carne fresca, y al principio todos tienen la diarrea"
.
Este rechazo se dio particularmente hacia el vacuno pues algunos colonos expresaron al administrador sus deseos de comprar yeguas para salarlas y comerlas.
En lugar de carne preferían que se les vendiese vacas con cría para la obtención de leche, elemento éste del que eran grandes consumidores.
Protesta Peyret porque las cláusulas del contrato no se cumplían en letra y espíritu.
Los primeros colonos recibieron buenas vacas con cría, cosa que no ocurrió con los que arribaron posteriormente, de ahí que sugiriera que aun a riesgo de contrariar lo dispuesto en él artículo tercero del contrato se atendiera especialmente al espíritu del mismo y se suministrare a cada colono dos buenas vacas lecheras. Así se podría reemplazar con leche la ración de carne a los recién llegados que se muestran renuentes a consumirla.
Meses más tarde suplica el envío de nuevas lecheras.
"Porque sin leche los colonos no pueden vivir, al menos las criaturas y las mujeres... Si
no vienen lecheras buenas, yo tengo que salir de la colonia a esconderme en algún sótano. No puedo resistir las voces y suplicaciones que se me dirigen diariamente"
.
El presbítero Cot que se desempeñara como capellán de la capilla privada de la estancia San José, residencia de Urquiza fue enviado a Europa con la misión de contratar familias para la colonia recién fundada. Precisamente los contingentes de inmigrantes a los que se ha hecho referencia fueron envíos de la misión Cot. En esa oportunidad publicó un folleto en francés con una descripción física de la flora y la fauna de la región incluyendo los rasgos peculiares de los hijos del país para informe de los potenciales inmigrantes. En una traducción del mencionado folleto leemos:
“Las vacas dan tanta leche como entre nosotros, y la leche es mejor".
Y más adelante:
“En un año un saboyardo ha vendido 400 fr. de manteca y otro por valor de 600
fr. y las mujeres de la Colonia pueden decir si ellas han hecho economía de café
con leche y manteca en casa, para agregar que de la lectura de este informe nadie
puede dudar que las vacas tengan leche o que no se dejen ordeñar”