Corriente de la “izquierda liberal”




 Gonzalo García Garro-.

“Para la oligarquía, una “intelligentzia” de izquierda divorciada del pueblo no es temible, pues tales intelectuales están inhibidos por la educación para luchar por objetivos nacionales.”
Juan José Hernández Arregui.



Personalmente considero que los conceptos de “izquierdas y derechas” no tienen ningún significado en nuestra cultura política.
Dichos conceptos proceden de los centros de poder mundial y son manipulables según las circunstancias que quieran explicar. Son esquemas de análisis que eluden el verdadero problema de los países como el nuestro: la cuestión nacional.



Lo que en este trabajo llamo “izquierdas” es sólo una expresión didáctica para designar a fuerzas políticas expresadas en partidos (como por ejemplo el Partido Socialista o el Partido Comunista) que son y fueron siempre antinacionales, al menos de modo muy general en sus expresiones orgánicas desde su fundación hasta el año 2001.
Reconozco excepciones en procesos y figuras, pero en líneas generales fue así, siendo su postura ante Perón la expresión más clara de su concepción anti nacional.

Estas “izquierdas”, salvo contadas excepciones como veremos más adelante en la llamada Izquierda Nacional, poseen en materia histórica la misma incomprensión que tuvieron hacia los fenómenos políticos contemporáneos.
El término “izquierda” es de difícil definición, pero podría decirse que es una política (revolucionaria o pacifica; marxista o liberal) que sostiene la necesidad de transformar el sistema capitalista.
En la práctica, el izquierdismo se convierte en una confusa conducta mental que se expresa como oposición a las tendencias intransigentes del pensamiento conservador.




La izquierda en nuestro país a diferencia de algunos países europeos, no es la expresión de movimientos sociales sino de posturas intelectuales, lo social se mueve por otros causes como fue el yrigoyenismo o lo es en la actualidad el peronismo. Movimientos sociales ambos hacia los cuales la izquierda demostró además de incomprensión, hostilidad.
Es por esta razón que Jauretche trata a la izquierda como “epifenómeno de la oligarquía” ya que no es casualidad la coexistencia que se produce entre los intelectuales de izquierda, la oligarquía y el imperialismo, primero en 1930 para derrocar a Yrigoyen, luego, se repite en la Unión Democrática del 45 y finalmente en la “revolución fusiladora” que derroca al Gobierno del General Perón en septiembre del 55.