Una referencia muy volátil



Manuel Langsam-. La  estancia  “San Manuel”, originariamente, llegaba hasta las puertas de Domínguez.


Tenía como límites; al este, la calle de tierra (ex ruta 20) que venía de Villaguay hacia Las Moscas y continuaba al sur. Al norte, el arroyo Bergara, al oeste el Río Gualeguay y al sur la calle que entra a San Gregorio (hoy casi borrada) que separa las propiedades actuales de Catapé y Parnes. Era de propiedad de Aurelio Jorge y tenía una extensión aproximada de 7.500 hectareas. Ese Sr. Jorge creo que vivía en Uruguay y prácticamente no venía a la estancia, habiendo delegado su administración en un Sr. Ballestrini que vivía en forma permanente en ella.

La importancia que esa estancia tenía para Domínguez radica en que en ella se afincó una nutrida colonia alemana. Fue la otra colectividad que además de las numerosas colonias judías asentadas por la Jewish Colonization Asociation dio el empuje al progreso que caracterizó al pueblo en sus comienzos.

Ahí se colonizaron y trabajaron la tierra en su condición de arrendatarios las familias Weigandt, Euler, Projman, Sturtz, Shulteiss, Binsack, Dapp, Bernhard, Sack, Richard, Obholz, Eckerdt, algunos de cuyos descendientes -pocos- aún viven en Domínguez.

Cuando falleció Aurelio Jorge y Ballestrini se jubiló, se hizo cargo de la explotación un yerno de Jorge, coronel retirado (que se llamaba Centenario Argentino Gurruchaga) y que vino a vivir en forma permanente en la estancia.

Lo que hasta entonces solo era explotación ganadera y el trabajo de agricultura era efectuado por los arrendatarios, dio un vuelco total en la explotación.
El coronel decidió terminar con los arrendamientos y les dio un plazo a los colonos para abandonar los campos.
Con todos se llegó a arreglos pacíficos, se les pagó por las mejoras y se los indemnizó por los desalojos.
Para ello, también se vendió gran parte de las tierras que fueron adquiridas por varias firmas: Vallaco y Cía.,Gadiersa, El Cacique S.A, Ciento Once, Catapé. Hoy del original de 7.500 Has., solo quedan 1.200 y figuran como propiedad de Caprile de Fraga y Otros.

Las familias alemanas desalojadas tomaron distintos rumbos. Algunos, los de más edad, compraron casa en Domínguez y ya se quedaron a vivir ahí. Otros se afincaron en nuevos campos y los demás se fueron a destinos lejanos.

Una de esas familias desalojadas compró una casa en un barrio nuevo por la zona de Florencio Varela en la Pcia. de Buenos Aires.
Era la primera vez que el hombre andaba por esa zona, ya que llegó por la promesa de un trabajo en una metalúrgica.
Hecha la adquisición observó el nuevo barrio y trató de ubicarse buscando referencias que los orientaran.

Entonces volvió a Domínguez, terminó de arreglar sus cosas y como al mes alquiló un camión en el que cargó su familia, sus pertenencias y marchó hacia su nuevo destino.
Llegado a la zona de Florencio Varela, el conductor del camión le pidió que lo orientara para encontrar su nueva casa.
-Siga nomás, le dijo, yo le voy a indicar por donde es.
-Comenzaron a marchar, dar vueltas, el hombre miraba para todos lados buscando la referencia, pasaba el tiempo y no hallaba la casa.
-El conductor se empezó a poner impaciente por las vueltas que tenía que dar y el hombre no encontraba su casa.
-Dígame, le preguntó ¿Ud. está seguro que sabe donde es?
-Pero claro, le dijo. Si antes de irme me fijé muy bien y enfrente había una pila grande de ladrillos….

¡Habían levantado la pila de ladrillos y estuvieron casi un día completo para encontrar la casa!