Pensando el 2019





O. Rivarola Salduna-. La importancia del balotage dentro del sistema político argentino.



El balotage argentino es una mezcla de varios sistemas. La palabra balotage proviene del francés ballotagge según la Real Academia española, y quiere decir, en esencia, "segunda vuelta electoral". La definición clásica de la segunda vuelta electoral es que los dos candidatos más votados para un cargo público que no alcancen el 50%, la mitad más uno, deberán competir solo ellos dos en un segundo turno electoral y el que saque un voto más que el otro, obtiene el cargo público.
Pero nuestra Constitución estipula un balotage solo cuando la primer minoría no alcanzó el 45% en vez del 50%. O bien, si alcanzó más del 40% y menos del 45% de los votos válidos, pero tiene una diferencia de 10% de los votos válidos con la segunda minoría más votada. En tales casos, no hay necesidad de segundo turno electoral y gana la primer minoría, accediendo así a la Presidencia de la Nación. Este tipo de baotage que se utiliza en nuestro país se denomina técnicamente Con mecanismo compuesto de acceso.


Sin el balotage, no hubiera sido Presidente Néstor Kirchner ni Mauricio Macri. En el caso de Néstor Kirchner, recordemos que recibió un envió final de votos con su prédica para evitar que ingresaran al balotage dos expresiones de la derecha: Carlos Menem, el vencedor de la primera vuelta, y Ricardo López Murphi, del partido Recrear, que fue el germen del actual PRO.
La prédica de Kirchner fue efectiva y logró ingresar a un balotage con Menem donde las encuestas le anticipaban un triunfo de 70 a 30%, lo que llevó a que el ex Presidente Carlos Menem finalmente decidiera bajarse de la segunda vuelta. Lo que obligó al Presidente electo con solo el 22% de los votos, a tomar decisiones que le dieran autoridad y recompusieran la figura del Poder Ejecutivo, que había perdido poder tras la renuncia del doctor De La Rúa y el débil gobierno de transición del doctor Eduardo Duhalde.
Si Néstor Kirchner no hubiera sido Presidente, tampoco lo hubiera sido su esposa, Cristina. De manera que es la Institución del Balotage lo que determina la política argentina, por lo tanto, hay que pensar todo de nuevo.



El balotage fue impuesto por el expresidente Raúl Alfonsín en el Pacto de Olivos para impedir la reelección de Menem y la recuperación del radicalismo como única alternancia al peronismo. Falló como estrategia pero andando el tiempo, hoy es una Institución que moldea la totalidad de las estrategias políticas en la Argentina. Hasta el punto que un intelectual cercano al macrismo sostiene que más que Cambiemos, la fuerza política que sostiene al Presidente Macri es lo que llama "el partido del balotage". Ese mismo "partido del balotage" puede ser, en el 2019, lo que frene la posibilidad de reelección del propio Macri. El mismo instrumento que le ayudó a llegar, le pondrá quizás un techo.
De ahí la importancia del balotage. Porque permite, por ejemplo, un importante grado de recambio y alternancia en el gobierno nacional.
Además, termina operando como mecanismo para que los presidentes se moderen. Porque si se radicalizan demasiado, dejan una oposición fuerte, que puede ser minoritaria pero intensa, capaz de votar a cualquier otro con tal de que no asuma ese candidato radicalizado (como le pasó a Menem, que fue una versión radicalizada de neoconservadurismo, lo que le permitió 10 años de poder pero el impidió el regreso; mismo que sucedería con Cristina Kirchner).