¿Mejoró la calidad institucional?



O. Rivarola Salduna-. ¿Se ha mejorado la calidad institucional?


Para contestar esta pregunta primero hay que definir qué es la calidad institucional.
Existen indicadores internacionales para medir la calidad institucional, que utilizan varios parámetros. A menudo, estos índices están sesgados por la ideología neoliberal de las instituciones encargadas de medir y seleccionar este patrón, a la vez que tienen el sesgo de que los consultados son ONG de su mismo tenor ideológico o bien, personas de clase alta ocupando puestos gerenciales en el ámbito público o privado. Es por esta razón que tales índices de comparación internacional no gozan de prestigio más allá de los interesados, a menudo insertos en las luchas políticas de la coyuntura.
De esta manera, dictaduras de partido único como China o países donde se aplica la pena de muerte y que concentran el 5% de la población mundial pero el 25% de los prisioneros, como Estados Unidos, que además tiene campos de concentración como Guantánamo, cárceles secretas en todo el mundo y ha legalizado la tortura; son considerados modelos de calidad institucional.
Asimismo, países donde aún existe la monarquía, así sea en su carácter de monarquía constitucional, son bien calificados (siempre y cuando no se encuentren en África o Medio Oriente).
El desprestigio de tales indicadores es por tanto una consecuencia lógica. Prescindiremos de ellos para este análisis.



Esta visión pesismista es en realidad introductoria a la problemática de la comparación internacional. Pero los argentinos podemos comparar con nuestros propios anhelos si avanzamos o no en calidad institucional.
Por ejemplo: ¿existen Políticas de Estado?
Sí. Algunas llevan más años que otras, pero existen.
Nombremos algunas:

-La continuidad de los juicios por crímenes de lesa humanidad

-La política exterior pacifista, condenatoria del terrorismo pero sin acompañar aventuras bélicas.

-La Asignación Universal por Hijo

-La libertad de cultos, que incluye la fuerte penalización al antisemitismo (en Entre Ríos, cada caso que llegó a la Justicia y se comprobó que los sospechados eran los autores de mensajes antisemitas, fueron condenados de acuerdo a la ley vigente).

-El respeto legal a la diversidad sexual.

-El avance legal -en relación a décadas atrás- de las mujeres, aún cuando falte mucho para una real equidad de género.

- El reclamo pacífico por la soberanía de Malvinas.

-El rechazo unánime a cualquier intento separatista de cualquier tipo por parte de grupos marginales y/o violentos.

-La aceptación de la inmigración y las políticas estatales contra la discriminación

-El reparto de medicamentos gratuitos para enfermos de SIDA

- La conciencia social de que todo niño tiene derecho a estudiar gratuitamente en nuestras escuelas.

-La garantía jurídica de la propiedad privada y el mercado

-La libertad de expresión (que no equivale a una política de medios de comunicación, donde hay
mayores divergencias que acuerdos).



Éstas son algunas de las Políticas de Estado que defienden, con sus matices ideológicos, los principales partidos políticos de Argentina.

Si miramos los últimos años cada uno de estos ítems, en algunos hemos retrocedido pero en la mayoría nos hemos mantenido o hemos avanzado. Incluso, hemos creado Políticas de Estado relativamente nuevas como el matrimonio igualitario, la Asignación Universal por Hijo, la promoción del cuidado del medio ambiente, entre otras.

Por supuesto que hay excepciones puntuales, sobresaltos, retrocesos parciales o totales. Nada es blanco o negro. Hay grises.
Pero en resumidas cuentas y contra el pesimismo con el cual los argentinos nos miramos a nosotros mismos, si nos comparamos con décadas hacia atrás, hay una luz de esperanza.