Los dos modelos entrerrianos



Ezequiel Bauman-. Hay dos modelos en pugna en estas elecciones.


A pesar de las similitudes y cierta escasez de ideas entre los candidatos a representar a los entrerrianos en la Cámara de Diputados de la Nación, existen diferencias que a grandes trazos pueden sintetizarse en que son dos modelos.
Por un lado tenemos a las fuerzas que están a favor de insertar a Entre Ríos en la globalización sin condicionamientos aceptando los modelos extranjeros de división internacional del trabajo. Este modelo, que ha ganado en las PASO, lo expresa claramente Cambiemos en Entre Ríos, cuyos candidatos son grandes terratenientes. Es un modelo que se plantea insertarse en la llamada División Internacional del Trabajo vendiendo materias primas y comprando a cambio productos importados elaborados con agregación de valor. Es un modelo que no produce empleo y que extranjeriza la riqueza que obtiene del suelo. Sus fundamentos son que Entre Ríos ha sido bendecida por sus tierras y esas son "ventajas competitivas" que debe potenciar, poniendo al Estado a favor de los "productores" y subsidiando su ganancia para asegurar su renta, pagar sus créditos, actuar como empresa de seguros ante cualquier riesgo empresario que provenga del clima o de la baja de los precios internacionales. El resto de la población debe quedar a la deriva y buscarse alguna changa como "emprendedores" para lo cual deben capacitarse.
Con matices, es el modelo que plantea también el Partido Socialista, que lleva como candidato al doctor Martínez Garbino. Ese modelo gobierna a favor de los terratenientes en Santa Fe y en Entre Ríos, al igual que el pequeño partido trotskista Movimiento Socialista de los Trabajadores, apoyó a la Sociedad Rural en sus cortes de ruta para desabastecer de alimentos el país para que las cerealeras de los Estados Unidos no paguen impuestos en Argentina por exportar. En el caso del grupo trotskista, fue el único de esa facción que llegó a participar de los cortes para desabastecer alimentos. Su líder, la respetable enfermera Vilma Ripoll, estuvo debajo del palco donde el actual Senador Nacional del PRO, el empresario rural Alfredo De Ángelli, defendía las cerealeras multinacionales.



Del otro lado del mostrador, en el peronismo, también hay sectores que pugnan por este modelo extractivista y primitivo que genera riqueza para unos pocos y que no queda en nuestro país, ni siquiera en nuestra provincia. El doctor Jorge Busti es el principal rostro de esta expresión, buscada por el contador Bordet para justamente no expresar de manera cabal un proyecto alternativo.
Sin embargo, en el peronismo entrerriano es en la única fuerza política que en estas elecciones se discute más allá del modelo sojero. Se permite, aunque nunca se concreta, hablar de proyectos industrializadores y de un modelo distributivo, con un Estado provincial que no esté exclusivamente al servicio de los intereses terratenientes.
Hay que remarcar que el peronismo entrerriano no tiene un proyecto alternativo ni federal, pero tampoco es la expresión pura de los intereses terratenientes, que se expresan en otras listas, principalmente en la formación Cambiemos, que ha licuado de votos a las otras opciones. 
El principal horizonte del peronismo entrerriano es pagar los sueldos y, a lo sumo, inaugurar alguna obra pública inconclusa de la gestión anterior. Sus mayores esperanzas están cifradas en lograr aumentar el endeudamiento para poder proseguir con esta desigualdad fiscal que grava a los trabajadores y perdona deudas a la patria contratista y el capitalismo de amigos, versión entrerriana.
Hay en el peronismo, dentro de estos matices, una mayor preocupación por los trabajadores estatales, la negativa a reprimir los conflictos gremiales de los trabajadores privados y la idea de mantener el asistencialismo, que garantiza apenas la supervivencia de los pobres. No es lo que podría llamarse un modelo económico y es conservador en lo social y reaccionario en lo fiscal, pero es la única fuerza política que en estas elecciones no propone correrse aún más a la derecha.



El marketing y la influencia de los medios nacionales concentrados, han logrado maquillar a Cambiemos como una especie de centroderecha moderna y caritativa, sensible y cercana a la gente. Han tenido éxito y por eso les ha ido muy bien en esta elección. Tarde o temprano, los efectos de un modelo económico que es una bomba de tiempo a través de la deuda externa, borrará las ilusiones construidas por el marketing y el blindaje mediático. Pero por lo visto, la ciudadanía aún no ha tomado consciencia de la gravedad de la situación.