Lo positivo de Macri en el CCK



Ezequiel Bauman-. Del discurso brindado por el Presidente de la Nación ante un auditorio representativo (aunque hubo notarias e innecesarias exclusiones) hay aspectos positivos que no se deben soslayar.



En primer lugar, el discurso fue un discurso generalista, cuyas especificaciones se irán conociendo con el correr de los días y suscitarán debates en cada punto particular.
Fue un discurso con todos los tópicos de la centroderecha moderna y democrática, que en Argentina por primera vez le incorpora aspectos que son comunes en la derecha francesa, alemana y de los países nórdicos: un componente social importante.
Desde ya que el paradigma desde el cual encara su concepción de lo social no es el mismo que el de la socialdemocracia, que en nuestro país sería el equivalente a cierto peronismo y una parte minoritaria y rezagada hoy del radicalismo. El de Macri es un paradigma con puntos de contacto con el paradigma social de la Democracia Cristiana en el mundo, lugar en el que se siente cómodo ubicarse la mayoría del peronismo a través de la Doctrina Social de la Iglesia, que no es lo mismo que la Teología de la Liberación (que está más a la izquierda) ni la Teología de los Pueblos, la del Papa Francisco, que está entre medio de ambas teologías.



Sin embargo lo que pretendo rescatar de la discusión abierta por el ingeniero Mauricio Macri es lo referente a gravar la renta financiera. Un tópico que sistemáticamente se ha negado en el debate público nacional. Cuando en todos los países de la OCDE (Organización para el Desarrollo, que incluye los países altamente industrializados y avanzados) se grava en mayor o menor medida esta renta obtenida de la especulación. En Argentina se paga cero pesos.
Que sea un gobierno de centroderecha y con funcionarios que provienen del mundo de las finanzas el que se anime a plantear "el hecho maldito del país fiscal" que es gravar la renta financiera, no es un asunto menor ni deja de sorprender gratamente. Uno quisiera que una oposición madura, o acaso astuta, tomara este punto con vehemencia y apoyara en su propio beneficio incluso, la propuesta del líder de Cambiemos. Hasta el momento de cerrar esta nota, no era la actitud predominante.


Por el contrario, los ultras de la Iglesia Universal del Dólar salieron a atacar con dureza la medida en las secciones de los diarios que los representan. Además de la totalidad de los diarios financieros, aún los que se presuponen progresistas.
Las voces progresistas han estado ausente en este debate que propone ni más ni menos que el Presidente de la Nación, el ingeniero Macri, un hombre que de finanzas sabe y que se ha visto favorecido por estos conocimientos.
El mérito, por estos mismos antecedentes, por a quienes escandaliza y por quiénes guardan silencio, no es menor. Al contrario. Es altamente destacable.

Esto no quiere decir para nada que uno acuerde con los lineamientos generales del actual plan económico, basado en la valorización financiera, el endeudamiento externo y el achicamiento del Estado.
Sino que es de rescatar que justamente dentro del paradigma de este modelo económico, que fue votado por la ciudadanía en el 2015 y ratificado con contundencia en las elecciones legislativas de medio término, donde se propone gravar la renta financiera, que sería el antídoto para paliar los efectos perniciosos o más perniciosos del modelo económico, así como colaborar en un sistema menos regresivo en lo fiscal. Aún cuando el resto de las medidas esbozadas sean regresivas.


Aunque reitero, aún no están las especificaciones de este nuevo impuesto, se habla de que gravaría a  plazos fijos, Lebac y bonos mayores a $ 1,4 millones.
¿No es acaso una medida justa?
¿No es acaso una asignatura pendiente, largamente esperada?
¿No debe resaltarse este punto positivo entre la bienvenida crítica constructiva?