Las ideas constitucionales de Sampay



Ernesto Adolfo Ríos-.


El “siglo de las luces” fue
un apagón de cien años.

Ignacio B. Anzoátegui


Juan Bautista Alberdi –el gran ausente del Congreso Constituyente de 1853 – fue el corifeo argentino del liberalismo en boga en ese entonces, que imprimió a la Constitución su sesgo individualista, su fundamentación iluminista , y su estructuración como pieza central para “poner en manos ajenas el usufructo de nuestras riquezas y hasta el control internacional de nuestros ríos interiores” .
Contemporáneo a Alberdi, el Ministro de Hacienda de la Confederación, Mariano Fragueiro, impugnaría las ideas económicas del tucumano, haciendo sancionar por el mismo Congreso que había dictado la Constitución, un instrumento jurídico que la complementaba y que imponía una política económica estatista y proteccionista. Este intento tuvo breve vigencia: la misma que tuvo su artífice en el cargo .
Y las reformas de 1860 remacharon en el texto constitucional el ideal alberdiano…

A casi un siglo de distancia, una reforma constitucional le daría un vuelco total a estas ideas, contando así la Argentina con “un nuevo instrumento constitucional, para regir el destino nacional con un sentido de grandeza fundado en la Justicia Social apareada a un autosostenido desarrollo socio-económico y a un espíritu comunitario de amplia resonancia en el concierto de los pueblos hermanos” . El miembro informante de esta reforma -y su principal inspirador doctrinario- fue el filósofo del derecho entrerriano D. Arturo Enrique Sampay.




Sampay es, sin duda ninguna, uno de los pensadores más profundos y de mayor vigencia de la Argentina del siglo XX. La permanencia de su vigorosa argumentación frente al racionalismo, la solidez de sus conclusiones –superiores en claridad a las de un Rawls o un Habermas, como ejemplo-, la hondura filosófica de sus obras –en la que descuella su monumental “Introducción a la Teoría del Estado”-, y el programa político que se desprende de su reflexión, colocan al entrerriano como un autor de lectura obligada.

El ocultamiento de que ha sido objeto Sampay -desde la cátedra universitaria a las Academias, pasando también por “comités” y “unidades básicas”- no es entonces casual: es uno de los tantos argentinos que ha tenido que pagar en monedas de silencio el estigma de su filiación política nacional y popular.