La unidad no lo es todo



Osvaldo Quinteros-. La unidad de los dirigentes no garantiza la unidad de los dirigidos. Menos aún la unidad de los votantes.



La unidad de los dirigentes no garantiza la unidad de los "dirigidos". En realidad, la frase correcta sería decir que la unidad de los dirigentes no garantiza la unidad de los electores. Más aún cuando éstos, los electores, sospechan que la unidad de los dirigentes es por los intereses de los propios dirigentes más que por los intereses de los electores.
Podemos establecer tres estadios del análisis: la unidad de los dirigentes, la unidad de los dirigidos (tomando como tal a los militantes y activistas, incluso el llamado "voto duro" de identidad fiel y consistente) y la unidad de los votantes de esos dirigentes que antes no estaban unidos.
Lo que se vio en Entre Ríos es que falló el tercer estadio, la unidad de los votantes. La unidad de los dirigidos se dio, hubo unidad entre las distintas facciones que compusieron Somos Entre Ríos. Habrá habido chispazos, discusiones internas y facturas que se pasarán una vez terminadas las elecciones, pero dentro de los cánones del salvajismo que suele tener la interna peronista, fue una unidad tranquila. Los dirigentes intermedios y los militantes trabajaron razonablemente por el mismo objetivo compartido, así lo hayan hecho de manera fragmentada.
Lo que no funcionó fue la unidad de los votantes. El electorado no acompañó esa unidad y, si se miran en fino los números hasta se podría decir que una parte importante de esos votantes repudió esa unidad y votó a Cambiemos


El mantra de la Unidad que es tan fuerte en el peronismo que lo incluye en su Marcha ("todos unidos triunfaremos") parte de la creencia de que la mayoría del pueblo es peronista. En ocasiones, la mayoría del pueblo vota candidatos que se dicen peronistas, pero no los vota por esa condición. La identidad peronista es minoritaria aunque esa minoría sea mayor que la identidad radical, del PRO o la izquierda o derecha. Las identidades partidarias están en crisis en todas las democracias. En Argentina no hay ninguna excepción. Menos en Entre Ríos, que alberga las tres argentinas: la argentina de la dinámica exportadora del "voto soja", el "partido de los empleados públicos" y el "Partido de la Pobreza". Estas tres realidades conviven y disputan en Entre Ríos.
En ciertas ocasiones, propuestas peronistas logran interpretar el anhelo de las mayorías y por eso ganan las elecciones. Fundamentalmente, cuando logran unir el Partido de los Empleados Públicos con el Partido de la Pobreza.
El problema es que ambos tienen aspiraciones distintas, que la plata no alcanza para satisfacer y que muchas veces los gobernantes, que se viven mirando el ombligo, no se dan cuenta que no están haciendo nada para su basa electoral. No están interpretando sus sueños y esperanzas ni sus necesidades materiales concretas.

Cuando la unidad de los dirigentes parece pegada con plasticola, forzada, sin una identidad común más que símbolos difusos y liturgia, liturgia que tiene su valor, sin dudas, pero reducido a un círculo pequeño, cuando este tipo de unidad se da, en las urnas no necesariamente se ve reflejado. Por el axioma de que la unidad de los dirigentes no es la unidad de los votantes y también porque los votantes, si son forzados a una polarización electoral como en el caso de Entre Ríos con los votantes de lo que fue el Frente Renovador, una parte se inclinará por la opción no peronista, en este caso, Cambiemos.



Somos Entre Ríos es una experiencia electoral que seguramente el comando de campaña de Cambiemos está estudiando para que no se conozca en el resto del país, especialmente donde hay candidatos presidenciables (como Cristina Kirchner en Buenos Aires, Juan Manuel Urtubey en Salta, Rodríguez Saá que compitió en San Luis contra el ex gobernador del PJ, Schiaretti en Córdoba) porque el caso entrerriano muestra que la unidad de la dirigencia no redunda en la unidad de los votantes. Que si Massa y Randazzo iban unidos a Cristina, no necesariamente le ganaban a Cambiemos. Por lo tanto, si el panperonismo avanza con esa sola táctica, la unidad de los dirigentes, les puede pasar lo que acaba de ocurrir en Entre Ríos: que la diferencia con Cambiemos se agrande.

El panorama se presenta complejo. Mucho más complejo que la simple reducción de anatemas y mantras de liturgias que hoy por hoy solo representan a los convencidos. Es como cazar en el zoológico.