La renovación peronista



Gonzalo García Garro-. El desafió de la Renovación




Como documento de esta etapa histórica del peronismo son elocuentes los párrafos finales el denominado “Documento fundacional de la Renovación Peronista”, que data del 21 de diciembre de 1985.



La Renovación Peronista es, en reiteradas ocasiones, olvidada o minimizada por la derrota electoral que sufriera Cafiero cuando enfrentó a Menem en la interna peronista del 88.
La Renovación terminó con una etapa del peronismo, y si bien no pudo consolidar una alternativa popular y abrió las puertas a la entrega neoliberal del menemismo, sus principios y valores tienen, para nuestro presente, una gran vigencia.
Consideramos importante su lectura por la importancia histórica del mismo, ya que fueron estos los ejes que sacaron al peronismo de la derrota.


“El desafío de la Renovación Peronista:

1. Frente a esta opción, sólo el peronismo puede diseñar una política nacional, popular, democrática y transformadora. Nuestra tradición concertadora y frentista, el reconocimiento al protagonismo social, la vocación productiva, la convicción distribucionista y el compromiso de independencia que siempre hemos asumido, conforman las notas de un proyecto alternativo, creíble y viable.

2. La Renovación es un momento de nuestro desarrollo movimientista, un tiempo de cambios, de rupturas, de fidelidades creativas y de heterodoxias audaces.
Renovar al peronismo es también reencauzarlo en su senda, recuperar su insolencia, no claudicar frente a los poderosos, volver a sensibilizarnos en el amor a los humildes. No auspiciamos la alegría deportiva de ganarle al adversario radical. Alimentamos forjar una nueva mística del cambio trascendiendo el realismo esquemático y el posibilismo alfonsinista. Esto requiere abandonar sectarismos, abrirnos a las nuevas expectativas, ganar voluntades para continuar la tarea de la liberación.

3. No convalidamos tirar al trasto de los objetos en desuso palabras a imágenes caras a nuestra tradición. Resignifiquemos las palabras, actualicemos sus contenidos, seamos programáticos, pero creamos, sigamos creyendo que es posible reencontrarnos con la esperanza perdida. Una cosa es pensar que hay palabras y consignas desvalorizadas que no operan como señales convocantes y otra es sentir que hemos llegado al fin de una vocación. Que todo fue un mal entendido, como nos quieren hacer creer los que se sienten fundadores de un paraíso de mediocridad. En esta interpretación dejamos de "ser", mutilan nuestra militancia, aniquilan los últimos vestigios de un sueño. No seamos los hijos bobos de la pedagogía radical, buenos lectores de textos ajenos, discípulos conformistas de la política como arte de comité.

4. El pueblo peronista ya se expidió. Quiere un Movimiento y un Partido renovado y fuerte. Para ello, nos comprometemos a no iniciar una lucha despiadada por los espacios de poder. Los hombres y las candidaturas deben ser la coronación de un proyecto, una voluntad y una conducta. Un estilo diferente en la construcción de las representatividades y en la toma de decisiones. Ser esclavos de la voluntad popular, no torciendo en componendas oscuras lo que los compañeros expresan a la hora de la decisión.

5. La Renovación Peronista debe ser transparencia en los procedimientos, propuesta explícita y consensual, terminando con la política de las trastiendas y demostrando la capacidad para instalar la política allí donde el pueblo pueda enriquecerla con su participación y creatividad. Hemos combatido las prácticas autoritarias, las visiones deformantes y a los dirigentes mediocres. Ahora es el momento de terminar con la confusión ideológico programática, discutiendo de cara al país y con el pueblo las propuestas que nos permitirán volver al poder.

6. No intentamos luchar contra el aparato "conservador" para oponerle el aparatismo renovador. Volver al poder requiere volver al pueblo. Un Partido que sea fiel intérprete de sus aspiraciones y necesidades. Una nueva práctica de la humildad que sea la antesala de un nuevo humanismo, sustento de una sociedad que contenga nuestros anhelos de vida.

7. La Renovación Peronista debe ser proyecto transformador, métodos incuestionables y hombres que encarnen con credibilidad y decisión las nuevas tareas del movimiento popular. Levantemos frente a la ideología de la resignación y el posibilismo, la ideología de la autonomía estratégica de la Nación, una voluntad de cambio y un compromiso con la justicia social. Este es el desafío y no lo defraudaremos”.