La Patria ha sido salvada



Martín Vázquez-. A Dios gracias por este regalo hermoso. Ya con las Eliminatorias andábamos cuestionándonos si Dios era argentino.



Todos los partidos políticos entrerrianos, menos la ultraizquierda funcional a la derecha, se sintieron tan pero tan conmovidos por Santiago Maldonado que decidieron no hacer ningún cierre de campaña. Por respeto. Oh.
La congoja los abrumaba.
Qué gente sensible, la puta que los parió....
Dan ganas de llorar.



Pero, resulta que apenas 48hs después se repusieron todos -felicitaciones- y bailaron y cantaron y cantaron y bailaron sin la más mínima referencia a Santiago Maldonado.

Uno jamás dudaría de su sensibilidad.
Solo queda elogiarles su infinita capacidad en tiempo récord de recuperarse de ese "dolor, esa memoria que llevaremos por siempre". Y olvidaron a los tres minutos. 

Qué gente fuerte, che.



Felicitaciones.

Va con Oliverio Girondo:

Llorar a lágrima viva

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!