Cambiemos juega limpio



Pablo Mori-. Anuncia a los 4 vientos que busca más ajustes, mayor apertura comercial y menos privilegios sindicales. La mayoría de la población está de acuerdo.



Tanto durante la campaña previa a las PASO como durante la campaña para las elecciones de diputados nacionales en todos los distritos y de senadores nacionales en ocho provincias, la marca Cambiemos, presente en 23 de los 24 distritos, ha sido clara sobre lo que se propone.
El kirchnerismo venía machacando, con razón, que Cambiemos había hecho una campaña donde prometió cosas que fueron mentiras. Otras fueros ciertas, pero centrémonos en las mentiras: hay algunas de aspecto institucional, como nombrar jueces supremos por decreto, que quedaron en la nada tras la aprobación del pliego por parte del Senado, con abrumadora mayoría peronista. Otras son más propias del sentir popular como la eliminación del Fútbol Para Todos y el ninguneo al eslogan "Pobreza Cero".  La pobreza, según el último reporte del INDEC, bajó pero luego de haber subido abruptamente por medidas tomadas por el gobierno de Macri.
El kirchnerismo porteño y bonaerense insisten, con razón, sobre las promesas incumplidas de Macri. El peronismo en las provincias no alude al tema porque muchos, como el caso del saltimbanqui Bordet, incumplieron todo lo que afirmaron, hasta sus mínimas convicciones.
Lo novedoso de esta campaña electoral es que el gobierno nacional no oculta lo que busca.
Ésto desconcierta a los kirchneristas más delirantes, que llegan a hablar de que la sociedad es sádica. También desconcierta a la mayoría de los radicales, que sin embargo prefieren el calor del poder a las advertencias solitarias de Ricardo Alfonsín, Mario Negri y otros dirigentes. 



Las alusiones constantes a las mafias sindicales, las mafias comerciales, el desorden en la vía pública, el delito y la inmigración descontrolada, son claros tópicos de la derecha vernácula. Están puestos en boca de las principales figuras del gobierno nacional. Así como el anuncio de que las tarifas de servicios públicos subirán por encima de los salarios, la inflación seguirá siendo altísima y se exprimirá la "pesada herencia" de un país desendeudado, tal como se lo encontró en diciembre del 2015, para financiar un déficit fiscal y comercial que se agranda.
Todo está sobre la mesa. Todo está dicho. Sin medias tintas.
La sociedad argentina está apoyando este proceso. Cambiemos es el gran ganador de las PASO. El desconcierto se expande en los analistas tradicionales.



Se podrán encontrar matices en los gobiernos locales y en las declaraciones de los dirigentes, especialmente los de la UCR, pero la verdad es que esta vez Cambiemos juega limpio. Lo cual incluye hacer la vista gorda ante los negocios para los amigos del Presidente, el acuerdo y/o apriete a los empresarios de medios opositores, los privilegios para los que defienden al Presidente (que montan canales y radios inviables, sostenidos por la pauta oficial, tal como se hacía en tiempos K).
Para sorpresa de los analistas políticos progresistas y teóricos de la ortodoxia peronista, el pueblo viene acompañando con su voto estas reformas. Incluso se indica que el acompañamiento crecerá en octubre, con victorias emblemáticas en provincias como Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, Santa Cruz, Jujuy, tal vez Neuquén y La Pampa. Descontando diferencias con el menemismo en La Rioja y con el cruzado católico Urtubey en Salta.
Muchos de los chanchullos al borde de la ley del actual gobierno nacional fueron hechos con creces por el kirchnerismo. Ni hablar por el menemismo. Así que el peronismo resulta poco creíble cuestionando estos tópicos. Y a la izquierda nunca le importaron estas formalidades de la "democracia burguesa".  Por su parte, a los sectores tradicionales de la ortodoxia neoliberal, Cambiemos le parece demasiado gradualista, sin embargo, lo que ven enfrente les espanta tanto que acompañan. Por lo tanto, callan los aspectos del "capitalismo de amigos" que dicen deplorar. Cuando lo realizan partidos ideológicamente contrarios a sus intereses.



Lo realmente escandaloso es que el país entero fue resignando límites morales, éticos y republicanos en pos de "vencer al rival a como sea, incluso usando sus propias armas".
Ésto es lo realmente peligroso.
El saldo republicano que quedará una vez terminadas las pequeñas contiendas, las guerras de trincheras que solo miran el corto plazo.