1) Manuscritos de un periodista maldito



Lucas Carrasco-. Escenas de un periodista maldito. Un día en la radio. Los manuscritos, reconstruidos de memoria. Ninguno de los mencionados debe hacerse cargo de mis anotaciones y crónicas.


Año 2017. 
Hace unas horas descubrieron un cuerpo en el Río Chubut. Aún no se sabe a quién pertenece, pero viajan ministros del gobierno nacional, ante la presunción de que se trata de Santiago Maldonado, un joven que hace 78 días está desaparecido tras una protesta mapuche reprimida por Gendarmería.
Me entero de ésto mientras estoy trabajando en la radio. Sale el Jefe de la División Forense (¿se llamaba así?) de la Policía Provincial, un señor de apellido Iturria. La charla, como tiene que ser sobre generalizaciones, se encamina a un rumbo fascinante en torno a las ciencias forenses. El tipo resulta un entrevistado formidable -pasa pocas veces- y transmite pasión por lo que hace -pasa menos veces, casi nunca, tratándose de la cana- y una apertura mental y el trasfondo de ese bicho palaciego del conocimiento que nunca se acaba de saciar, ese bicho kafkiano que moviliza algunas mentes.
Mi plan es quedarme, después, con Rubén Almará, mi compañero en la radio, a conversar sobre el cuerpo hallado. En las antípodas ideológicas y estéticas, Rubén es una referencia para mí en el periodismo policial. Le fascina. Le apasiona. Sabe. Y en nuestra relación conflictiva a lo largo de tantos y tantos años, el único punto que nunca estuvo en discusión es que me enseñó las claves del periodismo policial. ¿Volveré a pelearme con Almará? Probablemente. Aunque es difícil que me pelee en los mismos y brutales términos, que fueron la comidilla del aburrido periodismo local, años, ya décadas atrás. Ahora estamos viejos, cansados, adultos, demasiado adultos. Hoy estamos armando un quilombo fenomenal, de altísima audiencia, pero ya sabemos que sabemos que hacemos un espectáculo, un show donde a veces se dice lo que en otros lados está prohibido decirse, a cambio del registro discursivo de la sátira desquiciada.
-El test de Putosidad está comprobado por la Universidad complutense de Lisboa, capital de Camerún
-¿¿Qué universiqué??
-¿Vos tenés orquídeas, Rubén?
-Sí, Lucas.
-Uh. Fuerte. ¿Conocés más de tres marcas de shampoo?
-Sí
-¿Preferís a Netflix o a tu esposa?
-A Netflix
-¿Es cierto que guardás un licor de mandarina?
-Es cierto.
-Tu índice de Putosidad es altísimo. Hacete tratar. Me hacés acordar a José Cáceres.
-¿A José Cáceres?
-Sí, Cáceres, que fuma Virginia Slims, es muy de aflojarse el moño y decir "no, pará, yo whisky no tomo, traeme una copita de vino rosado, pero rápido porque tengo que ir a alimentar mi canario con quinoa"
-¿Cáceres tiene un canario gourmet?
-Sí, pero no lo toca, porque le arruina la manicura.


Año 2008.
-Lucas, ¿cómo la ves?
-Me parece que se pudre todo.
-Anoche me llamó R. Preocupada. Me dice "hay cacerolazos en todos lados". Le digo: en tu barrio, ¿hay alguien con cacerolas? "no", me responde. ENTONCES DEJÁ DE MIRAR TN, porque en los barrios populares los peronistas...
-Pará, José, ¿estás en tu oficina?
-Sí.
-Voy para allá y hablamos.
-Dale.
-Seguime contando.
-Cómo puede ser que algunos compañeros se dejen llevar por los medios como si...


-El remisero me pidió que me baje. Me escuchó hablando con vos. Dice "ah, el diputado que está contra el campo".
-Encima que soy el único. Y debo ser el único que no tiene campo.

Año 2017.
-Tenemos un invitado sorpresa, Lucas.
-¿Quién es?
-José Cáceres, que está entrando.
-Cómo es eso del test. Acá están los Virginia Slims, aunque parezcan Imparciales.
-Jajaja
-Feliz Día de la Lealtad, muchachos, gracias por invitarme. Más en esta fecha, tan cara para el peronismo, en momentos donde el gobierno nacional arremete con mucha crueldad, porque más que un problema ideológico, que lo tenemos con Cambiemos, hay un problema de crueldad. Esta gente es cruel. En el salón comedor del Centro Solidaridad que presido, en el 2015, dábamos charlas. En 2016 empezamos a dar comida. Y todas las semanas hay que aumentar la ración, las compañeras cocineras no dan a basto.


Año 2008. 
-Éstos hijos de puta creen que todos los que no somos como ellos, terratenientes de derecha o aspirantes a garcas, somos unos negros de mierda, unos vagos, los únicos que trabajan son ellos...
-Bue, José, yo no laburo. Soy periodista. 
-Jajaj, boludo, éstos vienen en serio.
-Sí. Está jodido. El milico de la puerta me dejó pasar de pedo. Después cerró la puerta.
-Hay cacerolazos. Y anuncian que "espontáneamente" van a tomar la Casa de Gobierno.
-Menos mal que traje whisky.
-Sí, pero acá no tomemos. Vamos afuera, Lucas.
-Ya cerraron las puertas.
-Cierto. ¿Y esos ruidos son ellos?
-Sí, estaban llegando cuando el remisero me hizo bajar.
-Estos tipos se creen dueños del país. Creen que están luchando contra una dictadura comunista. Dan ganas de ponerle en la ventana una foto de Fidel Castro.
-Jajaja, siempre tratando de contener, José.



Año 2017.
-¿Te llevo, Lucas?
-José, si lo llevás a Lucas quiero garantías de que no frenen en un bar, eh.
-Tranquilo, Rubén, mañana vengo a laburar. Vamos, José.
-¿Ustedes no estaban peleados?
-Todos acá, Alejandro, estuvimos peleados en algún momento. Y nos volveremos a pelear.


Continúa acá.