Urquiza y la "alemanita"

 Sara Elena Bruchez De Macchi-. El cuñado de Urquiza y Secretario Comercial del Gobierno, Vicente Palermo, le escribe a Alejo Peyret pidiéndole que busque entre los colonos "una francesita" para trabaje en el servicio doméstico de su casa.




El administrador de la colonia, Alejo Peyret, le responde:

“La niña que Ud. ha pedido irá pronto al pueblo; no he podido encontrar francesa:
es alemana, pero es muy inteligente, y pronto ha de aprender el castellano. El
Sr. [...] tiene criado alemán y se entiende perfectamente con él. Sin embargo, sí
no le conviene, buscaré otra. La francesa de que le hablé no puede ir porque su
madre la necesita..."
.
Pocos días después la “alemanita” llega a la casa de Vicente Montero en Concepción
del Uruguay resultando del agrado de la señora quien, al parecer, quería conservarla por
tiempo indefinido pues Peyret le solicita una definición sobre sus pretensiones:

"...Relativamente a la joven alemanita es preciso que Ud. me indique de un modo
menos vago lo que Pretenden su señora e hija. Pienso que el padre no querrá llamar
a su hija tan pronto; pero tampoco creo que consienta en separarse de ella por un
espacio eterno de tiempo. En fin [ilegible] Ud. algo de determinado, y me parece que
no será difícil conseguirlo"





.
Cuatro días más tarde le comunica la decisión del padre de dejarles la hija por el
término de dos años y el propósito del mismo de ir al pueblo a llevarle ropa, trámite éste
que obvió pues ya la había recluido de sus protectores.
Probablemente hayan ocurrido otros casos similares desde el momento que el mismo
Urquiza decide tomar cartas en el asunto. Peyret se apresura a comunicárselo a Vicente
Montero:
"...El jefe de policía anda Persiguiendo a la joven colonia que Ud. tiene; vea si
Ud. puede arreglar este asunto..."
.
Y antes de transcurrido un mes le avisa sobre la intención de Urquiza de prohibir la
salida de colonos o de sus hijos de la colonia.
Al parecer este desgranamiento de pobladores tomaba caracteres alarmantes y amenazaba
con la dispersión de los colonos y la ruina de la colonia:
"S.E. ha dado orden que todos los colonos e hijos o hijas de colonos se recojan o se
manden a ésta. Pero creo que a Ud. y a su señora le será fácil conseguir una excepción
para la joven alemanita a quien ha tornado cariño, porque la colonia es cosa personal
al Gl. y no hay injusticia en que conceda algo a su familia. A este respecto he creído
conveniente avisarle, a fin de que tome sus medidas, antes de la recogida"
.
La oportuna y acertada intervención de Urquiza permitió la continuidad de la colonia que de otro modo se hubiera malogrado. Hubiera significado incorporar inmigrantes y no arraigar colonos.