¿Sirven los escenarios circulares?



Alexis Gravier-. En esta foto se ve el intento de copiar el modelo de campaña PRO por parte de Bordet, a la par de que por primera vez, durante ese mismo acto dejó de lado el discurso PRO y ensayó un tibio mensaje opositor.
Pero también se ve otra novedad para la liturgia peronista: no hay fotos de Perón ni Evita y las banderas de las diversas agrupaciones están corridas para que no tapen a quien ocupa el centro de la escena, el gobernador Gustavo Bordet.
¿Sirven estos cambios?

Lo de quitar las banderas de los actos es un consejo de la mayoría de los publicistas, cuya efectividad se desconoce y es hasta imposible de medir.

Los actos son para los militantes.
Los militantes quieren identificarse con su agrupación.
Hacer un acto para la televisión o las redes sociales es un contrasentido. Son dos eventos distintos.



Los publicistas parten del siguiente razonamiento: esas agrupaciones que llevan banderas están mal vistas por la sociedad porque la política y el sindicalismo están mal vistos, así que eliminemos esa escena visual.
Los candidatos por su parte se sienten cómodos con estos planteos pues le dan una centralidiad absoluta. Ya sabemos que los políticos suelen tener un grado altísimo de narcisismo. Y si no tienen que compartir "cartel" con los carteles de las agrupaciones, se ponen contentos. Más si creen que hay razones científicas y estudiadas (no las hay) por los publicistas y que estos consejos les ayudarán a ganar votos.
La ilusión de que así se llega a la gente no politizada o que no adhiere a las agrupaciones presentes es exactamente eso, una ilusión.
Tal ilusión es comprensible y hasta diría que necesaria en un partido nuevo como el PRO que no tiene una larga historia de agrupaciones, sindicatos ni poder territorial que mostrar (hasta ahora) y a la vez, pertenece a una tradición, la derecha argentina, de la que no quiere hacerse cargo. Cuanto mayor sea la deshistorización, mejor entonces.
Pero eso sí, cuando Macri hacía campaña con el Momo Venegas, titular del sindicato de peones ya fallecido, no ponía escenarios circulares. Tampoco cuando iba a los actos del sector peronista del PRO, sector que es uno de sus fundadores. Ni cuando compartía cartel con un partido tradicional como la UCR ni cuando se mostraba con Carrió. Tampoco cuando impulsa a sus candidatos: en esos actos, se ponen todos a bailar o aplaudir mientras caen globos sobre un escenario clásico, con el público en el frente.  En resumidas cuentas, no confundía marketing político con política, ni comunicación con política ni publicidad con política. Una explicación sobre este equívoco la desarrollé en esta nota anterior. 
Todo lo contrario al discurso de Bordet en esa ocasión.


Con un discurso conceptualmente vacío (desconocemos si esto se debe a las limitaciones intelectuales del gobernador o sí, por el contrario, responde a consejos equivocados) y mencionando varias veces a Perón, Evita y hasta Néstor Kirchner (al que evitó mencionar por su apellido) y alusiones elípticas a los ex gobernadores presentes, el escenario circular y la falta de banderas contradecían lo que quería expresar.
El escenario circular puede ser circular o cuadrado, pero su característica esencial es que el público se sitúa alrededor de todos los bordes del escenario.
El escenario circular proviene del circo, que por su naturaleza necesita que el público que paga la entrada no esté al frente, como en el escenario proscenio, que es el formato clásico de escenario teatral.



El escenario circular comenzó a ser utilizado en los Estados Unidos para copiar la estética de los predicadores evangelistas y la lógica de los set televisivos, que de esta manera pueden tomar al candidato siempre de frente y dominar mejor la edición.
Tiene la ventaja de que en países como Estados Unidos, con partidos políticos sólidos, una democracia madura e internas reales en los partidos, pone al candidato en el centro de la escena.
Es difícil saber qué buscaba Bordet y su partido Somos Entre Ríos con un escenario circular donde hablaron 4 personas, mayormente desconocidas y luego de una interna donde participaron 10 listas. Es difícil no sonreír porque los políticos cuando están desesperados por votos son capaces de cualquier cosa. Incluso de bordear el ridículo.
Probablemente este show aburrido e irrelevante no le reste votos.
Lo que sí es segurísimo, no le sumó nada.