Precios Protegidos: una buena iniciativa



Ezequiel Bauman-. El gobierno provincial lanzó una canasta de "productos protegidos" similar a los "precios cuidados".


Atento a que, al "pegarse" el gobierno de Bordet al de Macri sucedió lo que en esta columna explicamos muchas veces: que le "cobrarían" a él, que no define la política monetaria que produce la inflación, la desocupación, la desigualdad creciente y otras críticas al gobierno del ingeniero Macri; finalmente el contador Bordet tuvo una reacción comprendiendo este punto y tras la derrota electoral en las PASO se propuso tomar la iniciativa en algunos rubros, como el lanzamiento de Precios Protegidos.

En estas condiciones, lanzó una pequeña canasta de alimentos con precios protegidos.
El programa es similar al "Precios Cuidados" que lanzó el gobierno nacional con la entonces presidenta Dra Cristina Kirchner y que continúa hoy bajo la administración de Cambiemos. En ambas administraciones, el programa falló en sus objetivos de bajar la inflación y no está medido su impacto negativo. Los efectos colaterales son la distorsión de la competencia, el freno a las inversiones, la competencia desleal entre las grandes cadenas y las pymes, los subsidios cruzados para que las empresas acepten congelar los precios y la baja calidad paulatina de los productos incluidos en el programa.
Estos efectos colaterales solo lo comprenden los economistas, los consumidores suponen que todo es ganancia para ellos, porque a corto plazo, efectivamente lo es. Es decir que se trata de una buena medida publicitaria, aunque a mediano plazo los efectos sean nocivos para los consumidores.


Son muchos los países desarrollados que aplican este tipo de programas aunque mimimizando los efectos colaterales, centrándose en canastas de insumos vitales para los pobres y desempleados atendidos por las coberturas sociales de esos países.
Es común ver en supermercados de Europa canastas de productos cuyos precios están acordados o subsidiados por el gobierno. En los países anglosajones fuera de Europa, incluido los Estados Unidos, existen múltiples programas sociales de este tipo, tanto a nivel federal como estatal (lo que nosotros denominamos provincias) e incluso en ciudades y hasta centros comerciales barriales impulsados fundamentalmente por iglesias, en su mayoría cristianas protestantes o católicas.

En España se aplica el programa "Hortícolas Protegidos"


El lanzamiento del programa de precios protegidos por parte del gobierno provincial no es una excepcionalidad en el mundo. Incluso, como vimos, los países de capitalismo avanzado lo hacen.
Si bien puede subrayarse la desprolijidad, falta de previsión y entre escaso y nulo impacto real, la verdad es que en realidad conviene resaltar que el gobierno provincial dejó de hacerse el desentendido con el tema de la inflación, que impacta de manera sobresaliente en los alimentos y los medicamentos. Al respecto, hay que resaltar que los medicamentos no están incluidos en este programa de Precios Protegidos, aún habiendo tantas droguerías implantadas en la provincia en los últimos años.

El programa se mejoraría notablemente si pudieran acceder a estos precios subsidiados las despensas barriales, si se incorporara a los productores rurales, si se fomentara el crédito para que las cadenas de agregación de valor se implantaran en Entre Ríos. Pero es evidente que ésto no está en los cálculos del gobierno.
Acá es dónde se produce la principal anomalía, que excede al gobierno.
Ni la oposición política remarca las falencias de este programa, ni propone mejoras, ni las entidades empresarias rurales se interesan, así como tampoco las Universidades, algunas de las cuales tienen carreras vinculadas a alimentos, ni los colegios profesionales.
Sin la participación de estos colectivos, no hay "densidad" en el programa, tomando la categoría desarrollista de Aldo Ferrer.
También llama la atención el rol de los gremios, cuyos afiliados son los que más sienten la inflación en estos productos sensibles, así como los movimientos sociales.
Sin la participación de estos actores, este programa está destinado al fracaso o a ser lo que aparenta: una curita en medio de una fractura expuesta, un golpe publicitario semanas antes de las elecciones.