Paren de ensañarse contra Bordet

M.M.-. El autor de esta reflexión sostiene que hay un ensañamiento contra el gobernador Gustavo Bordet que resulta exagerado e injustificado.





En los últimos tiempos se ha visto agravado el ensañamiento contra el gobierno peronista de Gustavo Bordet, especialmente por parte de Lucas Carrasco. Aunque no es el único, sí parece el ideólogo de este ensañamiento.
Hay críticas, especialmente del contador Bauman, que son respetuosas y se enfocan en cuestiones técnicas, aunque también cuestiona el rumbo general de la economía, lo que me parece bien. Distinto es el caso del ensañamiento, adonde se le falta el respeto de una manera que en ningún otro medio de comunicación se hace, llamándolo Leonardo Simons, un popular conductor de TV hace muchos años fallecido en circunstancias trágicas. La mención no es inocente porque Lucas Carrasco sabe manejar las palabras con maestría. Eso hay que reconocerlo. Sin embargo y más allá de ciertos reconocimientos a su labor, es bastante confuso su mensaje hoy en día.
El gobierno peronista de Bordet no ha despedido ningún trabajador público, ha tratado de que los salarios no se depriman con la inflación, ha hecho lo que pudo para conseguir financiamiento, no ha desatendido a los que menos tienen y ha logrado la unidad del peronismo. Todo esto en el primer año y medio de gestión.
¿Cuál es el significado de esas burlas contra el gobernador? Hay que recordar a los jóvenes, que quizás no lo sepan, que Leonardo Simons se suicidó. ¿Hay detrás de esa comparación algún mensaje oculto? O peor todavía ¿algún deseo?


Sin dudas la provincia de Entre Ríos está pasando por un mal momento, como todo el país, producto de un gobierno nacional que decide la política económica y que discrimina a las provincias opositoras, en especial a las peronistas.
En ese marco político, de pronto los que fueron pioneros y valientes en la crítica al kirchnerismo entrerriano -reitero, no todos los de esa página, a la que leo desde hace muchos años- ahora cambian su discurso en relación al resto del peronismo y en especial a su conducción política y de gestión en el máximo cargo provincial. Una crítica que se parece mucho a la que hace el ultrakirchnerismo.

La crítica siempre es bienvenida pero cuando se hace con buena leche. Cuando se excede, se tergiversa, se pasa de la crítica constructiva al descalificativo hiriente, ya es otra cosa.

¿Será que la abundancia de radicales escribiendo en esa página los hizo cambiar de bando a algunos? ¿O será que tras sentirse decepcionados por el inicial apoyo al gobierno K, luego se vieron decepcionados y ahora temen quemarse con leche y por lo tanto no asumen ninguna responsabilidad, cayendo en un anarquismo inconducente?

Reitero que no estoy pidiendo ningún tipo de censura y que no considero que se trate de periodistas mercenarios. De hecho, el capítulo a los periodistas mercenarios que antes fueron chupamedias de Urribarri y hoy lo critican despiadadamente, me parece de lo mejor de esa página. Alguien tiene que animarse a señalar esas incongruencias.
Lo que no entiendo es la saña. El envenenamiento.
¿Será alguna cuestión de pauta publicitaria?