Ötzi vs Mr Jones



Lucas Carrasco-. ¿Qué hubiera pasado si el intendente de Paraná fuera del PRO y no Sergio Varisco?
Advertencia a los políticos y sus fans: esta nota hará enojar absolutamente a todos, sin excepción.



Subtrenmetrocleta: ¿Éstos se drogan o son boludos?

Al abultado presupuesto que concentra además la mayoría del empleo público, en la Ciudad de Buenos Aires, cualquier intendente asume con todo hecho. Con todo lo que una intendencia debe hacer, en esta nación sin concluir, resuelto. En su capital federal. Pagado, además, por el resto del país. De manera que puede aumentar las tasas municipales al ritmo de la inflación, más aún si se crece a tasas chinas y si el gobierno nacional subsidia de manera reaccionaria los servicios públicos de los porteños.
Toda esa suerte tuvo Mauricio Macri mientras fue intendente y construyó el partido populista más exitoso de la década de los commodities en Latinoamérica.
El partido de Macri, cuyos objetivos no son políticos sino hagiográficos, resultó más exitoso que el resto de los nuevos partidos populistas construidos al calor de los commodities en Latinoamérica. El boom de los globos fue el boom de las burbujas financieras. Macri tuvo la paciencia necesaria, la disciplina necesaria y la capacidad estratégica necesaria para llegar a lo que quería: ser Presidente.

 ¿Para hacer qué?

Eso no le importó nunca. Es secundario.



El PRO, el partido populista más exitoso de Latinoamerica

El PRD mexicano es anterior al PRO. De manera que siguiendo la política mexicana, habría que hablar del Morena de López Obrador, cuya suerte está librada al favor que le hace Trump con sus tonterías. Pero aún no ganó una elección presidencial, como sí lo hizo el PRO.
De los partidos populistas similares al PRO, armados desde el poder y para beneficiar a una persona o una familia que lograron ganar una elección presidencial, pueden contarse el Partido de la Victoria en Argentina (que a dos meses de ganar la elección presidencial de su esposa fue abandonado por su líder y fundador, Néstor Kirchner, que asumió la presidencia del PJ: hoy el sello apoya a Randazzo, en Buenos Aires y en Capital a Filmus, en el resto del país se disgregó), el Partido Socialista Unido de Venezuela (que no pasa por su mejor momento, convengamos) y el Partido del Dólar Socialista (el de Ecuador, cuyo nombre real no recuerdo y me da paja buscar).
Éste último, el Partido del Dólar Socialista, fue exitoso y duró hasta que su dueño, Rafael Correa, vendió la franquicia. Hoy en Ecuador el nuevo presidente quiere fundar otra empresa partidaria y quedarse con la acción de oro.

En el Partido del Dólar Socialista de Ecuador (más que en el experimento de Perú) se mira la familia Macri, marcada por la admiración a Techint.
Si las cosas siguen así, la familia Macri corre el riesgo de que la familia de María Eugenia Vidal les haga sombra, aunque por ahora la acción de oro (la mayoría accionaria) la sigue teniendo SOCMA. Por ahora.
El proyecto hagiográfico llamado PRO fue inventado en un contexto especial: abultado presupuesto para publicidad, necesidad de construir una derecha democrática sobre los restos de la UCR, emergencia de las dictaduras comunistas asiáticas importando productos primarios y salvando el capitalismo mundial, y distritos como CABA y Vicente López (cuyo intendente, desde 2011, es el primo del actual Presidente) donde todo lo municipal ya estaba hecho.


La comparsa de freaks lacanianos

Rodearse de auténticos pajeros como Alejandro Rozitchner o cínicos comebilleteras como Hernán Iglesias Illia, era casi natural en esa etapa ascendente: el lumpenburguesariado necesita de la lectoescritura engolada para sustentar su superficialidad existencial; superficialidad que, aunque no lo sepan ni les importe, es políticamente filosófica.
Compran cualquier verdura que los haga sentir menos culpables.
Como hacía antes la vieja derecha con el catolicismo, los nietos de los mafiosos hoy, que son ilustres herederos denominados "empresarios", buscan el prestigio que a sus abuelos y padres se les negó. Y una filosofía exculpatoria de su proverbial vagancia, ignorancia y vocación farandulera, que a falta de dotes para el arte grasa, se volcó a la política. Con una originalidad estupenda. Y pintoresca. La comparsa de ladris que rodean a Mauricio es magnífica. Parece un casting de Tinelli: la señora en silla de ruedas, el chanta del gorrito religioso que se disfraza de planta permanente, el charlatán ecuatoriano que hace encuestitas con su pelo teñido, la Naranja Mesiánica importada del Chaco a Recoleta, el  gentleman Pinedo, un Jefe de Gabinete que habla con retraso madurativo y la vieja camada de la vieja derecha cesarista como Patricia Bullrrich Luro de Pueyrredón y Callao, el ultra conservador Esteban Bullrrich, los Blanco Villegas para los negocios reales y, aunque escondidos y humillados públicamente (para que quede claro su rol de mucamas y mayordomos) los radicales, formados en la adversidad presupuestaria y con un provincianismo francamente lamentable. Más triste que los sacos del Hijo De Alfonsín.




Lacan sostenía que los adolescentes se inventaban, entre sus amigos, sobrenombres, para ser renombrados de una manera distinta a la que fueron llamados por sus padres. En el marco de un proceso de construcción de la propia identidad, bajo el clásico duelo de la psicología.
Mauricio, que es Macri, necesitaba, además de borrar su apellido (especialmente, Blanco Villegas) una filosofía exculpatoria distinta a la de sus padres y abuelos, fervorosos católicos. Una filosofía que no fuera piantavotos, como es el catolicismo argentino en CABA. El arsenal de idioteces new age no solo le daba ese consuelo exculpatorio, sino también una pinta de progresismo de niño malcriado que queda bien entre los porteños.






El Club de Fans de Gilda hace pie en Paraná

Con la Acción Católica y la universidad homónima, donde cursan abogacía los que tienen dificultades de comprensión de textos en universidades en serio, el PRO armó en Paraná un reducto silencioso pero tenaz que inició la venta de acciones de lo que luego de varios años sería una gran inversión.
Estudiantes con tortuosas dificultades para entender hasta las tonterías básicas de un cura fascista que les hacía leer más de dos páginas por día, eran ñoquis del gobierno porteño y viajaban desde Paraná para reunirse con la meca de la farándula PRO, en aquel momento, en competencia con la farándula K, que hoy por cierto alterna su preocupación humanitaria con los contratos del PRO. Lo cual es legítimo: vivir sin trabajar es la meta de todos. Incluido este humilde servidor.

Blanca Osuna era la única que no estaba enterada de que iba a perder las elecciones por goleada.
La buena imagen de Varisco y la falta de preparación de los ñoquis porteños salidos de la Universidad Católica de Paraná, lo hicieron candidato. Entre otras razones, porque Cristian Bello prefirió ser candidato al Parlasur (creyendo, como explicó públicamente, que le pagarían en dólares por mirar cómo hablan los que saben) por la izquierda revolucionaria de Scioli, en vez de "meterse en política" con los gerentes del PRO, que le ofrecían una franquicia raquítica, donde había que poner en vez de sacar.
La lógica de poner en vez de sacar no es muy estimulante para nadie, menos para un kirchnerista portador sano.

¿Qué hubiera sucedido si uno de los ñoquis porteños hubiera sido candidato a intendente de Paraná por la nueva política?
Ok. Es una pregunta contrafáctica. Pero tengamos en cuenta que en Quilmes ganó la intendencia Chichito de Erquiaga, un señor que hace hamburguesas con nombres raros. Siendo ya intendente, cuando le preguntaron por el Pozo de Quilmes dijo que estaba trabajando para terminar con todos los baches. Un señor boludísimo que tiene mucho para envidiarle a cualquier muchacho del PRO en Paraná. Que con facilidad lo supera haciendo crucigramas de Billiken.



Cristina Corazón, acá tenés los pibes para la liberación (sin recibirse, aún, de abogados)



Ötzi, el hombre de hielo, ganó la intendencia de Paraná y tuvo la suerte de contar con una oposición que le dice que es la dictadura, que es Pablo Escobar, que es Magnetto y un par de epítetos que se usaban para el patiecito de la Casa Rosada, donde los empleados públicos salían en el prime time a prometer que serían soldados de la liberación, aunque en aquel momento, los verdaderos soldados de la liberación eran los mismos abogados penales que hoy son del PRO y siguen ahí, en la SIDE, su guarida natural. Nacieron ahí, crecieron ahí, son demasiados recuerdos como para obligarlos a irse. Fueron dejados por razones sentimentales y hasta humanitarias. Sacarlos hubiera llamado la atención del United Nations High Commissioner for Refugees.

Violencia Rivas, la viceintendenta de Paraná, solo se puede comprender desde esta tesis. La mujer, una respetable delirante que hace divertir a los opositores liderando una cruzada familiar hacia el erario público, está lejos de los neoliberales que piden achicamiento del Estado. Cree, firmemente, que agrandar el Estado es agrandar la familia.
Es la muestra perfecta de la tesis contrafáctica, sustentada en la ausencia de proyecto político, que se reemplaza en un proyecto hagiográfico: honrar a la familia Macri y colgarse de lo que puedan manotear. No es un proyecto sin sustento. Sin posibilidades.
Creen que si Chichito de Erquiaga pudo ganar, por arrastre, en la áspera Quilmes, el plan puede replicarse en Paraná. Incluso, antes de las elecciones formales.



La cuestión pasa por Rogelio Frigerio, Mr Jones. Ahí se cifran las esperanzas PRO de arañar tajadas mayores del Estado provincial en desmedro de los radicales, no de los peronistas entrerrianos, que de tan amigables ya parecen pesados. Como el tío borracho en Navidad, que se pone perdonavidas con aquellos familiares que, en el fondo, no lo soportan.

La batalla por la gobernación en 2019 hoy está concentrada en tres personajes. Ötzi, el hombre de hielo, intendente de Paraná. Y Rogelio Frigerio, Mr Jones. Si entre ambos no hay acuerdo y persiste el actual callado empate, podría tener alguna chance Atilio Benedetti, el De Ángelli con Secundaria Completa.

¿O sea, Carrasco, que estás dando por descontado que el peronismo pierde la provincia en 2019?
Sí.
También sé los números de la Lotería, pero no los digo públicamente por modestia. La modestia es uno de mis defectos más atormentadores. Lo juro por Dios. En el que creo firmemente. Casi tanto como Dios cree en mi.




Chau Lucy: Ötzi vs Mr Jones

Lucy fue el Australopithecus afarensis más famoso hasta la llegada de Afredo De Ángelli, el actual senador nacional del PRO por Entre Ríos, caído en desgracia como Lucy después que se hallaran, desde 1974 hasta la fecha, fósiles más antiguos y más prometedores en la paleontología.

Ötzi vivió hace 5.000 años. Capaz de resistir dramáticas adversidades, fue encontrado en los Alpes austríacos. Soportó la agresión de la naturaleza a niveles hoy increíbles sin la tecnología adecuada.
Fue asesinado por un flechazo en la espalda.

Si esta interna de Cambiemos -¿se llamará así en 2019?- se definirá por dos variables, hay que prestar atención a quienes son más aptos para sobrevivir a esas dos variables.
Las dos variables son:
-La marcha de la economía
-La existencia de Cambiemos o, dicho de otro modo, qué será de la UCR, la Gran Muñeca que no trilla el boulevard.



El ausente liderazgo partidario de José Corral, que es Ernesto Sanz con Calvicie Avanzada, puede ser reemplazado, en breve, por el entrerriano Mario Negri, cuya actuación política como diputado cordobés es del agrado del sector semianalfabeto del PRO. Sector liderado por el propio hagiografiado, Mauricio Macri, que necesita justificar sus instintos. Darle algún lustre ideológico. Algo más en serio que las pavadas de su Directora de Discurso o todo el aparato de propaganda estatal que se armó. Y algo más propio, a la vez, que la sanata extorsiva del Grupo Clarín. Cuyo comportamiento es tan parecido al Grupo Socma que hace bien Mauricio, que es Macri, en desconfiar.

El Ministro de Buenas Notis, Nicolás Dujovne, se ha encargado de hacer inverosímil cualquier recuperación real. Ya la quemó. Su desconocida vocación por el ridículo hizo pelota cualquier discurso económico que, en función de la política, se quiera poner en escena cuando se de el soñado tercer semestre.
Si la economía sigue así, aún con breves variaciones para arriba o para abajo, el tiempo juega en contra del PRO: su persecución a la oposición será vista como exagerada, pero fundamentalmente insuficiente aún para el sector social que lo apoya. Gobernar persiguiendo a la oposición funciona solo con tasas de crecimiento astronómicas y beneficiando a un conglomerado de gente que sea superior al 20% de la población. Hoy, eso, no se verifica.
Así que tiene más chances, de proseguir este escenario, el Hombre de Hielo, antes que Mr Jones.
Pero hoy es exactamente a la inversa. Hoy.

Mr Jones, insólito Ministro del Interior Y OBRAS PÚBLICAS (¿?), tiene el apoyo de la mayoría de la dirigencia radical, la de la franquicia PRO local y el apoyo del peronismo del gobernador de Entre Ríos, Leonardo Simons.
Por fuera de eso, está el kirchnerismo con votos y el kirchnerismo Credicoop. Nada más. Por ahora.

La economía, a su vez, tiende más a una recuperación tibia y excluyente, masacrada por el propio gobierno, a una mediocridad aterradora, que a una épica de exclusión social decorosa como la que se vivía hasta el 2015.

Y los peronistas amigos de Mr Jones son amigos hasta que se acaba el dinero. Sino pregúntenle a Jorge Busti, líder de la Comisión de Homenaje Permanente a Jorge Busti, sobre cuánto dura la amistad en el peronismo.

La herida narcisista al interior del mundo peronista entrerriano es muy grande: unidos, perdieron. No hay Plan B más que la unidad, excepto que alguien tenga los votos.
Esa herida narcisista, si se confirma en las elecciones de octubre, será perdurable y es de esperar que tal unidad dure un suspiro, que la evapore su propia ineficacia.
Por lo tanto, el peronismo necesitará un artefacto electoral nuevo, que no tire, como en el cuento de Bioy Casares y Borges, a los viejos por la ventana. Pero que tampoco les deje dar rienda suelta a su soberbia. Como en otro cuento, ya solo de Borges.


La alternativa es convertirse en quienes miren por el balcón la divertida lucha que se viene entre Mr Jones y Ötzi, el hombre de hielo.