No sabía quiénes eran Serrat y Sabina



Daniela Sánchez-. ¿Hay algo nuevo en el rock?


Hace algunos años un amigo me contó que la izquierda española cerraba su campaña electoral con un multitudinario acto y recital con Ismael Serrano, Serrat y Joaquín Sabina. Se sorprendió porque yo no sabía quiénes eran.



Tenía 17 años y no, no sabía quiénes eran. Después, sí, lo supe. Tanto como hoy sé que los jóvenes españoles no se sienten atraídos por esas figuras, sin dudas de un enorme valor cultural, pero que no por eso representan a las nuevas generaciones.
Algo parecido pasa con el rock argentino. El cual se quedó estancado en figuras que fueron célebres en los años 80 y 90. De hecho, los pocos jóvenes que hoy escuchan a estos grandes popes del rock nacional, escuchan sus discos de aquella época. No los nuevos. Los cuales a menudo no desconocen, sino que sencillamente no les resultan atractivos.
Quizás porque los popes del rock nacional bordean los 60 años y tienen una mirada estética de lo musical que expresa sus mejores épocas, que no son éstas. O quizás porque se quedaron sin nada nuevo por expresar. No lo sé.




Quizás en Estados Unidos pase lo mismo. Los recitales de los Rollings Stone dan un poco de...no sé cómo describirlo, es una sensación rara. Son hombres de la tercera edad cantando sus canciones de la juventud.
Cuando a Bob Dylan le dieron el Premio Nobel de Literatura yo solamente conocía una canción de él, Soplando en el Viento. Sabía que era una canción vieja, pero cuando me fijé para esta nota resulta que fue escrita en 1963. Recién había nacido mi mamá.
¿Es culpa mía que no conozca esa música, que no me haya sentido atraída por esos músicos, sin dudas importantes? En parte, sí. Pero tampoco es una obligación.



No sé nada de folclore y aprendí que la chamarrita es la música de los entrerrianos pero nunca escuché una chamarrita y no conozco ningún grupo o solista de chamarrita. Me gusta otra música. Como a la mayoría de mis amigas.
Puedo disfrutar de algunos músicos clásicos del rock pero los veo como un exotismo, de la misma manera en que vemos el tango. Sin restarle mérito, simplemente, el rock no es más el género preferido de las nuevas generaciones. ¿Es eso acaso un pecado?

Hay nuevos grupos de rock, desde ya. Les gustan a muchos chicos. Algunos tienen una estética interesante pero muy de nicho. Ya no buscan ser contestatarios en el sentido clásico del término, sino agradar a su nicho. Incluso con cierto "compromiso" cultural y hasta político.

Recuerdo los grandes recitales en Plaza de Mayo en Bs As que hacía el kirchnerismo. Yo iba para escuchar a Cristina. Después, como muchos en la plaza, nos íbamos. La mayoría de los que se iban eran jóvenes. Se quedaban los mayores.
Siempre me dio la sensación de que el gobierno kirchnerista creía que a los jóvenes nos gustaban esos artistas y que íbamos más por los artistas, que tocaban gratis para el público, que por el contenido político. No niego que haya habido jóvenes que iban por los músicos pero la gran mayoría, no. Por eso llegaban temprano y se iban cuando finalizaba la parte política, aunque en el medio había grupos -algunos insoportables como una banda de Cumbia K- también había locutores que iban pasando mensajes políticos.
Cuando terminaba la parte política, buena parte de la plaza se vaciaba. Y no me refiero a los militantes, que también, sí, se iban, muchos porque tenían que viajar lejos hasta el conurbano. Muchos iban en micros alquilados y si no se subían con el resto del grupo no tenían en qué volver.
Pero aparte de los militantes, mucha gente suelta, la mayoría jóvenes, nos íbamos de la plaza porque sentíamos que la actividad había concluido.
Quizás si hubieran incluido otros músicos, seguramente nos quedaríamos.