Espiar el Facebook de tu pareja NO ES LEGAL



O. Rivarola Salduna-. Argentina es pionera en penalizar gravemente a quien espíe el celular, el correo electrónico y las redes sociales de otra persona.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación acaba de dictaminar que es ilegal espiar el celular de otra persona. Pero el fallo va aún más allá, agregando las redes sociales y el correo electrónico. ¿Por qué ésto significa que "va más allá"? Porque constituye delito espiar el correo electrónico o las redes sociales de otro aunque el que cometa el delito, o sea el que espía, sea el dueño del celular.
Imaginemos la siguiente escena: un marido espía las redes sociales y los correos electrónicos de su esposa, sea por manías celosas o por el motivo que fuera. Pero como la esposa es ama de casa y por lo tanto no tiene ingresos regulares, su celular fue comprado por su marido y por lo tanto le pertenece a él. Hasta ahora jurídicamente, no se podía hacer nada; excepto que a partir de que el sujeto espía a su mujer se desencadenen hechos agresivos, así sean físicos o verbales. Ahí recién entraba en vigencia el Código Penal.  En este sentido, el fallo de la Corte Suprema es pionero en la materia incluso a nivel mundial y eso habla muy bien de los supremos, con independencia de que se les pueda criticar otras actitudes o fallos.



Siempre fue un delito federal grave violar la correspondencia, los correos con cartas escritas en papel y mandadas con el sistema de estampillas. Tal modalidad ya no se usa e incluso es probable que la mayoría de los lectores de Noticias Entre Ríos, por ser jóvenes, no sepan cómo se manda una carta de manera física, excepto que se vean obligados por la profesión (por ejemplo, la profesión de abogado).
En nuestras leyes, así como en la mayoría de los países con sistemas legales liberales, se entienden que el Estado debe resguardar la privacidad de las personas, pero también su derecho a la libre expresión, sin inmiscuirse en asuntos de terceros.
Tal legislación fue muy importante para la época y parte de los fundamentos de un estado moderno.
La extensión de este derecho hacia el mundo virtual, es una actualización de esta doctrina.


La pena establecida por la ley por violación de correspondencia no es un delito por el cual el culpable, de teenr sentencia firme, vaya a la cárcel. Porque la condena es menor a los tres años. De hecho, va de los 15 días a los 6 meses. Y si existen agravantes -por ejemplo, difundir esos datos a terceros- puede conllevar hasta un año.
Claro que si la persona expiada recibe amenazas, se configura otro tipo de delito, mucho más grave, como es el caso de amenazas y/o extorsión.
La Corte Suprema de Justicia Argentina aceptó para dos casos, uno ocurrido en el 2014 y otro reciente, del 2017, que recorrió la prensa mundial, que el delito cometido correspondía a la Justicia Federal. Justamente, por entender que se trata de una derivación de las leyes que protegen la libertad de correspondencia.
La Justicia Federal es la que investiga, por ejemplo, a los grandes narcotraficantes, los funcionarios corruptos, o por ejemplo, la desaparición forzada de personas, como está caratulado el caso de Santiago Maldonado.
La Corte Suprema entiende que no es competencia de las Justicias Provinciales ni, como sucede en otros países, un asunto contravencional. Sino que afecta a los principales tribunales del país.

La jerarquía que de esta manera le da a este tipo de delitos, muestra a la Corte Suprema con un nivel y calidad jurídico realmente elogiable.