El secreto holandés



Miguel Angel Cervantes-. La Universidad de Wageningen está considerada la mejor Universidad Agrícola en el mundo, según la clasificación que la Universidad Nacional de Taiwán hizo este año, comparando más de 300 universidades.

Además, debieron de aprender a hacer un uso racional del agua y a reducir las emisiones de CO2,
Esto ha llevado a los investigadores y a las empresas holandesas a actuar, buscando incrementar la producción por hectárea, mejorar la calidad de los alimentos y la seguridad alimentaria, reducir el impacto en la naturaleza y el medio ambiente, así como a usar biomasa para biocombustibles.


 INVERNADEROS DE CRISTAL

Hacen uso de la tecnología para que los tomates crezcan más y mejor, con todas sus propiedades y buen sabor, mediante el control de iluminación, temperatura, humedad, nutrientes y cantidad de bióxido de carbono ambiental, además de que protegen las plantas de insectos, con lo cual obtienen cosechas anuales de hasta 60-80 kilos por metro cuadrado (comparando con los 10 kilos -promedio- que se pueden obtener al aire libre o 12-14 en invernadero en las zonas del sureste español).
Es decir consiguen el 3-5 veces de lo que logran sus colegas en el sureste español. Pero..¿Cómo lo consiguen?: ahorrando agua y energía.


Veinticinco años de experiencia en este tipo horticultura avalan los avances de los Países Bajos en este campo, y casi dos mil personas al año visitan sus invernaderos sostenibles, para saber cómo funcionan.
Han llevado a cabo en los últimos años numerosas investigaciones científicas relacionadas con el balance de agua, la reducción de la demanda energética y el aprovechamiento de la energía en invernaderos semicerrados.



El equipo de Feije Zwart ha desarrollado un sistema de cultivo para el tomate, que reduce el consumo de energía en un 40 por ciento y consigue mantener un nivel de producción de 60 kilogramos por metro cuadrado.
Este investigador holandés piensa que, en el Sureste Español, las condiciones del clima, más benévolas que las de su país, pueden aprovecharse para aplicar estas técnicas en invernaderos, que si bien pierden mucha agua, utilizando menos electricidad.
Según este experto, con un metro cúbico de agua, se consigue producir nueve kilos de tomates en campo abierto, 13 kilos en un invernadero convencional y hasta 60 kilos en un invernadero cerrado.


Las estimaciones no sólo se basaban en la instalación de los canales colgantes de cultivo, que permiten el interplanteo, sino en la posibilidad de contar con híbridos capaces de asimilar la elevada luminosidad que caracteriza a estas regiones.

En la actualidad, el híbrido utilizado en los Países Bajos, está siendo sometido a diversas pruebas que integran iluminación artificial, junto con ilimitadas cantidades de CO2, producto de los sistemas de cogeneración y un sistema semi-cerrado de invernaderos, donde lo más importante es poder extraer el exceso de humedad que limita la transpiración y la producción de biomasa de las plantas.

Bajo estos conceptos, el modelo holandés desarrollado para alcanzar altos rendimientos en el cultivo de tomate, ha sido puesto en marcha en algunos de los invernaderos de vidrio, aunque este tipo de invernaderos encarecería mucho los costes en el sureste español.
Estos invernaderos cuentan con un sistema de canales elevados de cultivo que recoge el agua de drenaje y los fertilizantes lixiviados para reutilizarlos (previo tratamiento de desinfección). Otra ventaja de los canales suspendidos, es que facilitan la aeración del sustrato, y los riegos son muy homogéneos gracias a la regulación y el control de la pendiente.

Son invernaderos de vidrio, los paneles descansan sobre los canales de recogida del agua pluvial. La anchura de cada módulo es de 3,2 m y la separación entre postes en el sentido longitudinal es de 3 m.
Estos invernaderos carecen de ventanas laterales (puede ser debido a que en Holanda no existen demasiadas exigencias en cuanto a ventilación). En vez, tiene ventanas cenitales, alternadas en su apertura ( una hacia un lado y la siguiente hacia el otro) cuyas dimensiones son de 1,5 m de largo por 0,8 m de ancho.


Ø Como ventajas destacamos:


o   El mejor comportamiento térmico (debido al tipo de material utilizado: vidrio y materiales rígidos).
o   Alto grado de control de las condiciones ambientales.


Ø Y como Desventajas:

o   Alto costo.
o   La transmitancia se ve afectada, no por el material de cobertura, sino por el importante número de elementos de sostén (debido al peso del material de cubierta).
o   Al tratarse de un material rígido, con duración de varios años, resulta afectado por la transmisibilidad de polvo, algas, etc.
Al manejar todas las variables climáticas, se pueden ver luces de distintos colores sobre las plantas hortícolas e incluso escuchar la música que los acompaña en su crecimiento. ¿Sabías que a mayor luz, más vitamina C pueden tener la fruta?
Están trabajando ahora en formas de reducir el gasto de electricidad en los invernaderos (que representa el 35 por ciento del costo total de producción) y también en cómo hacer todavía más eficiente el uso del agua.