El rey está desnudo



Osvaldo Quinteros-. Las encuestas de Rogelio Frigerio sirvieron para operar a Bordet y que éste se suicidara electoralmente.




No resido en Entre Ríos, sino en la provincia de Santa Fe. Razón por la cual tengo poco contacto con las fuentes primarias de las noticias y los datos. Especialmente, las encuestas que se elaboran en o para Entre Ríos. Me llegan mayormente por un colega, que además conoce a los encuestadores locales y quiénes son serios y quiénes no.
En las últimas elecciones de las PASO la mayoría de los encuestadores acertaron en las elecciones más difíciles de predecir, como las de la provincia de Buenos Aires, las de la Santa Fe y las de San Luis, por poner algunos ejemplos. Aunque también había indicios fuertes de lo que sucedería en La Pampa y Neuquén, donde el triunfo de Cambiemos resultó sorpresivo, al igual que en San Luis, solo para quienes estaban desinteresados del mapa nacional.

Como suele suceder, las mejores encuestas las tiene el gobierno nacional de turno, porque posee la caja ilegal para pagarlas. Además de los mecanismos para que parezca un pago legal. Las encuestas bien hechas son caras. Los partidos políticos no pueden pagarlas con el dinero que les destina el Estado y, como es sabido, los afiliados ya no aportan al partido, solo lo hacen los funcionarios si están en el gobierno. Por eso solo las puede pagar el Estado. Por eso también, mayormente las paga de manera ilegal.
Por ejemplo, el anterior gobierno las pagaba a través del Banco Central sobrefacturando las encuestas "de inflación" que hacían las consultoras para que les entregaran "gratis" encuestas políticas.
En el macrismo, las encuestas y los consultores los pagan a través de la SIDE, cuyo presupuesto para espionaje ilegal de la oposición aumentó radicalmente.



Con estas encuestas, el gobierno nacional manipula a los gobernadores que se quieren dejar convencer. Martín Vázquez escribió que quizás eso fue lo que sucedió con el gobernador de Entre Ríos. Desde Buenos Aires, esa es la mirada común en el periodismo. Muchos gobernadores amigables a la Casa Rosada se dejaron convencer por Rogelio Frigerio de que les iría fantástico en las elecciones, fundamentalmente si se alejaban de las alas del peronismo más combativas contra el PRO. Si se despegaban de las expresiones locales del krichenrismo, las mismas que lo habían llevado al poder. Grosero error.

Les mostraban encuestas pagadas legalmente, aunque su fin sea ilegal, por el Ministerio del Interior a consultoras K que mostraban que lo que el Ministro Frigerio les decía, era cierto. El resultado en la mayoría de los distritos fue un fiasco. Los estaban operando. 
Los propios gobernadores, como en el caso de Entre Ríos, difundían a la prensa oficialista esas encuestas y aún hoy, después de la apabullante derrota de Bordet, siguen insistiendo con que tiene "buena imagen", con la aclaración de que "buena imagen no se traslada a intención de votos", latiguillo gastado para hacer operaciones de prensa una vez que la realidad marca sus límites.
Si Bordet no se la hubiera creído, el gobernador no hubiera tenido programadas sus vacaciones en el exterior ni hubiera empapelado la provincia y los medios con su cara, "poniéndose la campaña al hombro". Si hubiera sabido que se encaminaba a una derrota, hubiera dejado que los candidatos que eligió sea quienes la protagonizaran. Como está tratando de hacer ahora. Tarde.



Para contrarrestar esta información de Frigerio, Bordet, que se sepa, no contrató encuestadores serios sino los habituales vendehumo que mienten a pedido del cliente, con la salvedad de que si el cliente que les pidió que mintieran, luego se cree sus propias mentiras, allá ellos.
Las encuestas que se difunden en la provincia de Entre Ríos, sin ninguna excepción, son pagadas por el gobierno. Sea el nacional o el provincial. Ningún medio de comunicación tiene el capital suficiente para pagar la realización de una encuesta seria y no hay en la provincia de Entre Ríos encuestadores serios. Los medios nunca aclaran este detalle.
El resultado es que son siempre operaciones de prensa, de escaso valor: ¿acaso no se difundió que Bordet, debido a su alta imagen, arrasaría en las elecciones? Sí. Tanto en los medios oficialistas de la provincia como en los medios oficialistas nacionales, se podía leer esta operación de prensa.
Era mentira y cualquier análisis sociológico podía intuirlo. Así como las encuestas reservadas que algunas empresas de Bs As difundieron días antes de las elecciones para que el papelón no fuera tan grande.
Lo cual arrasa también con la tesis de que los medios de comunicación digitan el voto de las personas a su antojo.

Contra la percepción general, las encuestas acertaron en lo principal: el lugar del podio en que cada partido político saldría. Así como la incidencia del corrimiento del voto en relación a la compraventa de dirigentes.
Así las cosas, en Entre Ríos, la alianza del PJ con el Frente Renovador fue alentada por Rogelio Frigerio, que tenía mayor diálogo con sus ex socios electorales que con el kirchnerismo de Bordet. Hay que recordar que el Frente Renovador fue la pata peronista de Cambiemos durante el tiempo en que el Pj de Bordet decidía su aliazna con este sector, además de alabar al sector de Pichetto, Bossio y Urtubey.
 Bordet creyó que le convenía la alianza con el Frente Renovador por razones estrictamente provinciales: por un lado, garantizarse fondos nacionales para gastos corrientes amigándose con el PRO y sus operaciones, por el otro, tener mayoría en el Senado provincial. Recordemos que los entrerrianos votaron un Senado opositor y por razones nunca aclaradas (pero que todos sospechamos) al otro día de la elección se abrió de nuevo el mercado de pases y de pronto se amaneció con un Senado oficialista, aún antes de que empiece a gobernar Bordet, de manera que no había razones políticas fundadas para explicar esta borocotización.

Los dirigentes subestimaron al pueblo, creyendo que la gente es estúpida y nunca castiga estos comportamientos electorales. Sí lo hizo, engordando el volumen electoral de Cambiemos, a la par que se le achicaba el volumen político (ya no estaban los dirigentes renovadores ni la derecha peronista de Alasino, Maya, etc).

Volumen político y volumen electoral no son lo mismo. El primero sirve para gobernar, el segundo para ganar elecciones, especialmente cuando no son elecciones ejecutivas.
De ahí se deriva que si Cambiemos cree que tiene la vaca atada para ganar la provincia en 2019, le está errando como le erró Bordet en esta PASO, cuando calculadora en mano sumó los votos del Frente Renovador y los del kirchnerismo, miró las encuestas que le mandaba Frigerio para halagar su vanidad y creyó que ganaba cómodo las elecciones, hasta el punto que escondió detrás suyo a los candidatos.
Cuando las urnas se abrieron, se enredó en un disputa con Jorge Barreto, un dirigente menor que canalizó parte del descontento, y con sus propios funcionarios, a los que les echó la culpa de haberlos escondido.

Recostado sobre la derecha peronista y mirándose al espejo continuamente, el gobernador de Entre Ríos tuvo un baño de realidad y le preció un ducha fría.
El poder muchas veces hace creer que el rey tiene las mejores prendas pero el rey está desnudo.