El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

El lobby sojero

Ezequiel Bauman-. La trama oculta detrás del lobby sojero.



CIARA, la cámara empresarial que agrupa al oligopolio de la producción de aceites de soja para el biodiésel, lanzó un comunicado alarmante luego de que EEUU impusiera aranceles a la importación proveniente de Argentina e Indonesia. Dicho arancel, mucho más oneroso que el que ya había impuesto la Unión Europea, es a raíz de los subsidios que recibe la cadena sojera en Argentina, algo que durante muchas columnas fuimos contando. A contramano del "relato sojero" que hace marchas y piquetes pidiendo bajas de impuestos y mayores subsidios.



En cierto modo, la situación es parecida a la que sucede en México: a raíz del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el gobierno de Donald Trump, que se propuso renegociarlo, solicitó un aumento de salarios en México para que puedan competir en condiciones iguales con los trabajadores de estados Unidos y así las fábricas de su país no se vayan al estado de México.
Un gobierno neoconservador y extremista en algunos sentidos como el de Trump termina desnudando la farsa tercermundista de México.

En Argentina con la suba de aranceles terminó desnudando el feroz lobby sojero y cómo se benefician de subsidios directos e indirectos que la gran prensa -y la prensa entrerriana- ocultan sistemáticamente.
Estados Unidos, como ya había hecho la Unión Europea en tiempos de gobierno de la doctora Cristina Fernández de Kirchner, desnuda mundialmente la trama de estos subsidios directos e indirectos.

El comunicado de CIARA alerta de una baja del precio del poroto de soja sin refinar. En busca de aliados, especialmente la Mesa de Enlace, no tienen mayores esperanzas en las negociaciones con Estados Unidos y apuntan directamente a que sea el Estado Argentino; esto es, toda la ciudadanía, la que subsidie una decisión de política económica soberana de Donald Trump.
Que las fabulosas ganancias de la cadena sojera sigan siendo sostenidas por el esquema impositivo regresivo del país, agravado en las provincias, como el caso de Entre Ríos


El 90% del biodiésel se importa a los Estados Unidos. A su vez, una parte queda para el mercado interno por el corte obligatorio de las naftas, establecido por ley, de un 10% de biodiésel.
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos salió a prestar su apoyo al lobby de las aceiteras (en cuya participación accionaria, están presentes firmas de los propios Estados Unidos, lo cual explica la decisión de los aranceles: quieren que esos puestos de trabajo vuelvan a su país; las ganancias extraordinarias, ya se las llevan) y los 7 millones de toneladas de soja que no se vendan localmente a las aceiteras, se venderá a granel en los mercados mundiales. El precio del poroto difícilmente caiga, dado que esa producción "de más" en el mercado mundial será compensada por la industria del biodiésel en Estados Unidos, que absorberá la misma cantidad para producir el combustible verde que no les va a entrar de Argentina por efecto de los aranceles, que las propias industrias solicitaron y apoyaron en sintonía con la proclama de Trump.



La Bolsa de Cereales de Entre Ríos unió a sus reclamos contra los aranceles de EEUU los de la Unión Europea. No se les debe escapar el detalle de que el gobierno argentino está negociando en estos mismos momentos con España lo que España incumplió.
Cuando el entonces Ministro de Economía Axel Kicillof pagó la deuda de Repsol sin cuestionarla ni auditarla, en efectivo y de manera deshonrosa, uno de los requisitos negociados fue justamente la quita de aranceles al biodiésel. España no cumplió.
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos festejó en su momento esa afrenta a la soberanía nacional en detrimento de YPF porque incluía aun mayores subsidios a la economía primaria y pastoril que defienden. Hoy vuelven a la carga.

Lo curioso es que el 80% de las plantas de Biodiésel están en Santa Fe, cerca del puerto de Rosario.
¿Por qué la Bolsa de Cereales de Entre Ríos se sumó a ese lobby?
Como la mayoría de estas negociaciones son de espaldas a la sociedad y por debajo de la mesa, para enterarnos necesitamos tener la suerte de que algún país extranjero lo revele. Como sucedió con la hipersubsidiada cadena de la soja.