Algo huele a podrido en Dinamarca




Antonina Della Marisa-. La carne de cerdo proveniente de Dinamarca ha llegado a Entre Ríos, fundamentalmente porque es más barata. ¿Cuáles son los secretos de su producción?


Los precios internacionales y su reflejo en el mercado interno, en un país exportador de alimentos como el nuestro, no son el simple reflejo de los costos de producción. Sin embargo, vale la pena echar una mirada al famoso sistema de producción porcina danés.




En primer lugar, resaltemos que la gran mayoría de la carne de cerdo que se consume en la Unión Europea proviene de Dinamarca.
La frase de Hamlet, el drama trágico escrito por el célebre dramaturgo inglés William Shakespeare en 1601, "algo huele a podrido en Dinamarca" no se refería, por supuesto, a la cría de cerdos, que tiene 150 años de antiguedad, no 400. Sí se podría aplicar al ver que Dinamarca exporta también carne de cerdo a los principales mercados del mundo, incluido Estados Unidos. También Canadá, Brasil, como vemos ahora la Argentina y buena parte del mundo asiático. Se calcula, además, que el 80% de la carne porcina consumida en la Unión Europea, compuesta por 28 países, proviene de Dinamarca.



La principal extrañeza es que la producción porcina ha aumentado considerablemente, pero también ha caído en las últimas décadas la cantidad de productores dedicados a la industria porcina. A la vez que se han reducido las granjas productoras.
Se calcula que cada década caen a la mitad los productores dedicados a la producción porcina, aunque aumenta la productividad.
Las fotos 2 y 3 que ilustran este artículo, tienen la marca de las dos principales empresas de producción porcina danesa. Lo curioso es que en realidad no son empresas, sino cooperativas.
Son uno de los pocos éxitos mundiales comerciales en el formato de cooperativa.
Para competir mundialmente y llegar a más de 100 países, incluyendo el mercado asiático, famoso por su mano de obra cuasi esclava especialmente en China e India, la producción porcina, especialmente la mano de obra intensiva que son las líneas de matadero y el procesado de las carnes, son manejadas por robots.
Lejos de la idílica imagen del campo, de lo que los entrerrianos imaginamos como campo apenas nos mencionan la palabra, en Dinamarca se trata de una industria avanzada, con robots, maquinaria ultrasofisticada y casi 40.000 personas trabajando de manera directa, todas las cuales saben manejar computadoras, tecnologías específicas, GPS, etc. E invierten mucho en ciencia e investigación para mejorar, en todos los niveles de la cadena porcina.

La impresionante inversión del sector en ciencia e investigación ha producido un enorme desarrollo y bajado los costos para volverse competitivos mundialmente, sin resignar los altísimos salarios que se cobran en Dinamarca y también en el sector porcino.
 A su vez, esta inversión en ciencia e investigación del sector, no surge por espasmos, como pasa en Argentina, sino que viene siendo sostenida a lo largo del tiempo, especialmente desde la década del 90, cuando los ex países comunistas que rodean a Escandinavia, vieron caer sus sistemas económicos y empezaron a trabajar por salarios muy bajos. A la vez que China irrumpía en el mercado mundial a través de la superexplotación a niveles infrahumanos.
Ésto puso en crisis los estados de bienestar en Europa y son los escandinavos en general los que mejor se adaptaron al nuevo mundo, previendo que se acentuaría esta tendencia mundial de precarización y competencia desleal.



Una de las características visualmente llamativas es que la cría de los cerdos, a menudo y con razón visto como un lugar sucio, es extremadamente limpia. Los que limpian, constantemente, son robots.

Hay que aclarar que la robotización, que deja a mucha gente sin trabajo en todos los sectores, en Dinamarca, donde aún prevalece un fuerte estado de bienestar, no quedan desamparados. Son asistidos por el estado pero además, por el alto nivel educativo que poseen, se incorporar rápidamente a otras empresas.
Hay que tener en cuenta que la producción porcina en Dinamarca representa menos del 5% del PBI en ese país.