...Y casi fui Ministro

Manuel Langsam-. Cuando me puse a escribir mis cuentos, crónicas o relatos (como se los quiera llamar), lo hice solo con el propósito de llenar mis ratos libres y dar salida a un gusto que siempre tuve y que durante mi época de trabajo activo no pude concretar por falta de tiempo.



Comencé publicándolos en mi página de Facebook solo para los amigos. Pero, hete aquí, que uno de esos cuentos fue leído por el editor de un diario local, le gustó, me llamó por teléfono para pedirme autorización de publicación. Por supuesto que estuve de acuerdo. Esta publicación tuvo muy buena aceptación de parte de los lectores y así me lo hicieron saber.
A su vez, el director del diario me pidió más material para publicar y así empecé a hacerlo en forma regular y siempre con una muy buena acogida.
Y aquí viene a que lleva todo eso:
Algunos de estos cuentos llegaron a mano del Ministro de Cultura de una provincia (que no voy a identificar) a quien se le ocurrió que seguramente vendría bien levantar los ánimos de su población  (que se encontraba bastante decaída) con algo de humor, ya que no lo podía hacer con medios económicos (la provincia en cuestión era de las más pobres).
Con el visto bueno del gobernador, se puso en contacto conmigo a través de internet para proponerme organizar un programa para “mejoramiento de humor a su pueblo”. Para ello me proponía nombrarme “Secretario General de Optimismo” en la provincia, con rango de ministro, con casa, auto y las secretarias que hicieran falta (de ese material les sobraba …). Debía presentar un plan que conforme y asunto arreglado.
De inmediato me puse a bosquejar el plan y, cuando estuvo listo, lo presenté.
Pasó un tiempo prolongado sin noticias y luego me informaron que el proyecto quedaba suspendido sin fecha.
 En algo me equivoqué. Después de desmenuzar mi plan durante varios días me di cuenta donde estaba el error. Había titulado el proyecto como “Qué Esperas Para Despertar?”… y, claro. En esta época está de moda publicitar todos los planes por sus iniciales, y mi plan “Que Esperás Para Despertar?” se publicitaría como “Q.E.P.D”… y con esas iniciales, lo que menos habría es optimismo.