Tradición y Traición

Lucas Carrasco-. La tradición de tomar caña con ruda al comenzar el invierno.



Cuando tenía 19 años probé por primera -y hasta hoy, ahora, única vez- la caña con ruda. Fue en Concepción del Uruguay y tras una charla sobre marxismo que fui a dar. Sí, hacía esas cosas en aquel entonces. Al finalizar, estaba en la casa de unos circenses (literal el término, aunque creo que mal conjugado, ya explicaré por qué. El caso es que era una pareja que subía a sus hijos a una camioneta amoblada para montar un circo pequeño en cualquier parte y viajaban por todo el país así, siguiendo una vieja tradición familiar circense) y habrá sido, supongo, 1 de agosto, como es hoy cuando escribo esta nota, porque fue cuando me enteré de la tradición de la caña con ruda.
Se trata de meter ruda macho -una hierva que, según yo recordaba, se usaba en los jardines de las casas para espantar plagas- que dicen que tiene propiedades curativas. Vaya uno a saber si es así. En todo caso, al estar macerada durante un año -cada 1 de agosto, se prepara para el año siguiente- dentro de una botella con aguardiente, si tuviera propiedades curativas, se habría evaporado y en el saldo corporal las deudas y los intereses de las deudas que te quedan son más grandes que los (supuestos) beneficios. Como los descuentos con tarjetas de crédito.





El hombre de Concepción del Uruguay era lo que entonces me parecía un viejo. Es decir, un tipo de mi edad o un poco más, con canas en la barba y el pelo largo. Sacó su botella de caña con ruda y tomó un trago del pico. Me convidó, explicándome sus propiedades mágicas. Tomé un trago. Le pasé la botella. Tomó otro trago, me la devolvió. Y así siguió el ritual mientras me contaba de las propiedades mágicas de la caña con ruda.
Me subí a un micro para irme de la ciudad. Me quedé dormido y al otro día tenía una resaca espantosa. Desde entonces, nunca más probé caña con ruda, hasta hoy.



En mi memoria me quedó que la tradición era irlandesa, pero probablemente, me lo inventé o entendí mal porque estaba borracho y pasaron exactamente 20 años de la vez que tomé esa genial porquería.
Hoy me levanté y fui a la panadería que está cerca de donde trabajo. Venden verduras y panificados, una combinación rara pero eficaz. Te hace sentir que uno compensa las porquerías que come con esos inventos del testarudo de Dios: las frutas y verduras. Al llegar a cierta edad, conviene consumirlas. Aún sabiendo que si Dios inventó el cacao y el hombre el chocolate, es obvio que fue el hombre quien hizo a Dios a su imagen y semejanza. Y le salió mal.

El pibe estaba atrás, en la parte de la cocina. En el estante de la ventas había unos vasitos pequeños. Uno estaba usado.
-Epaaa, demasiado temprano para beber
-¿Un vasito, Lucas?
-Estás loco, recién me levanto.
-Es la tradición.
-No, no me vas a convencer
-Es la tradición- dijo mientras me servía- tenés que tomar tres tragos. De a uno por vez.
-¿Por qué tres tragos?- le pregunté, ya curioso, mientras tomaba el primer trago.
-Por la traición.
-¿Eh?
-Tres tragos nomás, Lucas.
-Servime un poquito más igual.
-Te sirvo, pero la traición dice que son tres tragos.
-¿Qué traición?



¿Dijo Traición o dijo Tradición? Si dijo tradición, ¿por qué lo dijo tantas veces?.
El asunto es que llegué, me puse a leer sobre la tradición. Nada que ver con los irlandeses. Los habré asociado con este evento porque todo lo que sea alcohol se asocia con los irlandeses y todo lo que sea Irlanda se asociaba con el IRA, que eran terroristas borrachos, por lo menos. No como los de Musulmandia, esos youtubers que para conseguir visitas rebanan la cabeza de los infieles. Ok, todo sea por los Me Gusta pero masacran poblaciones enteras y encima te dan consejos sobre lo mal que hace el alcohol. Andate a la puta que te parió con el Estado Islámico.


Aparentemente, la tradición -o traición- viene del litoral argentino. Especialmente, según Wikipedia, de Corrientes y Misiones (lo cual explicaría, se me ocurre ahora, su vigencia en Concepción del Uruguay, donde se declaró, junto a Corrientes y Misiones, la independencia del país, antes del acto escolar en la Casita de Tucumán donde unos señores grandes y llenos de plata se disfrazaron de próceres en 1816 para una selfie memorable) y viene de los guaraníes.
Claro que los guaraníes solo podían producir aguardiente de caña si producían la caña, que fue traída por los conquistadores europeos, que a su vez, llevaron a Europa la caña de azúcar del sudeste asiático. No es que esté dando ideas para que los pueblos originarios del litoral argentino reclamen territorios europeos, sino para que se entienda por qué muchos pueblos aborígenes en sus tierras protegidas hacen un culto a la Pachamama vendiendo soja al sudeste asiático. Es la tradición. O la traición. Qué carajo me importa. Hoy voy a dormir más temprano la siesta.