El finado

Manuel Langsam-. En un campo de Bergara había un peón al que todos llamaban "El Finado” o “El Finadito". ("El Finau", traducido al entrerriano).

Perón entre el tiempo y la sangre

Gonzalo García Garro-. Perón analiza a Salvador Allende y Fidel Castro


Breves apuntes de la historia del peronismo. Parte doce.



Una anécdota histórica del mismísimo Perón, escrita por Ricardo Brizuela, sintetiza y explica la visión de nuestro Líder sobre los días que sobrevendrían a su muerte y como los mismos debían enfrentarse:
“...El general Domingo Perón se había reunido con dirigentes de organizaciones de la Juventud Peronista con los que dialogó. Durante el encuentro, el viejo líder dejó entrever muy claramente cuál era la tendencia para los gobiernos de América Latina y, al mismo tiempo, desnudaba las características del propio drama argentino. Perón dijo: “Hay algunos que se apuran y no comprenden que hay que andar con cuidado. Los otros días me encontré con unos muchachos que me dijeron que hay que hacer esto, y esto otro; y yo les dije: “ustedes quieren hacer igual que Allende en Chile, y miren cómo le va a Allende...” ¡Hay que andar con calma! ...¡Cuidado con eso! Porque la reacción interna, y apoyada desde afuera, es sumamente poderosa... Y aquí todavía hay tipos que están mirando por debajo de las rejas de los cuarteles para ver cuándo pueden salir. Y a ese intento hay que oponerle un poder político muy cohesionado y sólido. De manera de evitar caer de nuevo en todo lo que hemos pasado en estos dieciocho años. De modo que este rabo está por desollarse todavía. No nos hagamos ilusiones: ya demasiado se ha hecho hasta alcanzar esto. Cualquier otro modo quien sabe si nos hubiese podido salvar de la misma manera que nos ha salvado este. Los ingredientes de la revolución son siempre dos: sangre y tiempo; si se emplea mucho tiempo se ahorra sangre. Pero siempre es una lucha. Nosotros preferimos usar el tiempo, no gastar sangre inútilmente”. 

El adiós al líder 

Un gran problema se avecinaba a los argentinos: la salud y la existencia misma del líder.
Perón se hallaba debilitado, ya no tenía fuerzas para continuar en el gobierno por lo que el 29 de Junio de 1974, delegó el poder en la Vicepresidenta.


Los Comandantes Generales de las tres Armas afirman su respaldo a los preceptos constitucionales y las normas legales en vigencia. Lo mismo sostienen todos los partidos políticos con representación parlamentaria.


El 1º de julio del mismo año, Perón muere en la Residencia de Olivos, tenía 78 años.
Asume la Presidencia su esposa, Vicepresidenta de la Nación, María Estela Martínez de Perón, que todos conocerán como "Isabelita".



Enemigo al acecho 

Más que motivados por la muerte de Perón, las presiones de los sectores golpistas de la oligarquía no cesaban, muchas veces encontrando facilitada su labor por las divisiones internas del movimiento que servían de excusa perfecta para avanzar en la escalera represiva. No por casualidad, en aquellos días también suben los precios de combustibles, (crisis energética mundial) las tarifas de electricidad, gas, transporte y comienza el desabastecimiento, sube también el costo de vida en general.
Naturalmente, se deprecian los salarios. Esto, sumado a una serie de hechos políticos violentos comienza a crear un clima conflictivo en el país.



Cabe señalar que gran parte de las organizaciones armadas que habían resistido la dictadura militar no se decidían a deponer las armas y sumarse al gobierno democrático.
Sectores de la sociedad civil comenzaban a militarizarse.
En el aspecto social se respiraba un clima revolucionario, que estaba encarnado en la misma Juventud Peronista, ya bajo la conducción de Montoneros y las distintas organizaciones revolucionarias.


Prólogo al golpe genocida 

Sin Perón, no había nadie con pudiera conducir a las fuerzas en pugna dentro del movimiento.
Tras su muerte se precipitaron todos los problemas contenidos por su sola presencia.
Su mujer poco y nada podía hacer, para peor, detrás de su débil figura se acrecentaba la sombra del siniestro José López Rega, jefe de la criminal Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).

Poco durará Isabelita en el Poder. Desde la muerte de nuestro líder, en junio de 1974, su viuda gobernó en un clima de violencia generado, en parte, por las luchas internas de propio peronismo pero capitalizado por quienes apostaban al golpe militar por venir.
A la par de la acción de las organizaciones armadas aumentó el terrorismo paraestatal de la Triple A. Para peor, comenzó el llamado Operativo Independencia del Ejercito Argentino en los montes tucumanos para combatir la guerrilla; estalla el llamado "Rodrigazo" (impuestazo y devaluación), aumenta la cotización del dólar, aumentan los combustibles, los transportes.


Un panorama negro

La CGT realiza paros repudiando la política económica. Se produce una crisis militar, y considerando débil a la Presidenta de la Nación, se sublevan efectivos de la Fuerza Aérea de Morón, produciéndose enfrentamientos armados que dejan como saldo decenas de muertos.

El 24 de Marzo de 1976, Isabelita es detenida por orden de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas iniciando así el llamado "Proceso de Reorganización Nacional". Y de esta manera el peronismo junto con amplios sectores del pueblo argentino entrará en esa larga noche de horror hasta la recuperación de la Democracia en 1983.