El finado

Manuel Langsam-. En un campo de Bergara había un peón al que todos llamaban "El Finado” o “El Finadito". ("El Finau", traducido al entrerriano).

La masacre de Ezeiza

Gonzalo García Garro-. Breves apuntes de la historia del peronismo. Parte once.



Ezeiza y los enfrentamientos dentro del peronismo 



Ya en el Gobierno, Cámpora y su comitiva viajan a España para acompañar a Perón en su regreso definitivo al país.
Una muchedumbre nunca vista se congrega en Ezeiza para recibir al General: era el 20 de Junio de 1973.
Se producen enfrentamientos armados entre distintas fracciones, con muertos y heridos.
El peronismo tenía una interna irresuelta, si así lo podemos definir, que en definitiva sólo fue funcional a los enemigos del pueblo.
Sobre los motivos reales de lo sucedido aquel 20 de junio y del proceso interno desatado dentro del peronismo se han escrito muchas líneas de tinta y demasiadas teorías.
¿Habrá sido por protagonismo, por visiones políticas distintas, por la inexperiencia y la incomprensión de los tiempos políticos, por el accionar criminal de sectores de la denominada derecha peronista, para evitar el comienzo de la ejecución de un plan sistemático que se puso de manifiesto en el golpe del 76, por espacios de poder, etc.?
Son todas cuestiones aún sujetas a polémicas y encendidas discusiones pero que, en definitiva, consideramos inoportuno traer a colación en este breve relato del peronismo.



Concluimos esto no sin antes aclarar que para la lectura actual de un militante peronista sólo debe quedar la enseñanza que a las violentas divisiones internas de los movimientos populares las sufre siempre el pueblo y son el camino a las peores tragedias colectivas. 


Perón vuelve al gobierno 

Después de toda una historia de desencuentros, Juan Perón vuelve, para no irse más, a la patria.
Era un hombre que venía del otro extremo del océano, él mismo decía que venía “con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más álgido”.

Como si fuera una mera formalidad Cámpora y Solano Lima firman sus renuncias como gobernantes diciendo: "Devolvemos a Perón el mandato que nos dio el 11 de Marzo". 




Debe asumir el gobierno R. Lastiri (yerno de el ex comisario López Rega), presidente de la Cámara de Diputados. Se convoca a elecciones, en cumplimiento de la acefalía presidencial, el 23 de septiembre, las que gana ampliamente por el 61,85%.

El porcentaje de votos más aplastante a favor de un candidato presidencial en la historia democrática argentina.
La fórmula era Perón – Maria Estela de Perón, su esposa.

Asume su tercera presidencia el 12 de Octubre de 1973.







La Tercera presidencia 

Durante el año que estuvo a cargo de la presidencia, su política económica, al igual que en el primer peronismo apostó a la obra pública como estrategia para combatir el desempleo. Fiel a su concepción de la Tercera Posición que no aceptaba imposiciones del imperialismo firmó tratados y convenios con la Unión Soviética, Cuba, China, España, Hungría.

Lanza el Plan Trienal de Gobierno, un gran proyecto de expansión nacional que aspira al crecimiento económico y el desarrollo industrial.
En ésta época se aumentan los salarios y se reduce la deuda externa y la dependencia con los sectores del capital internacional.

En cuanto a su política dentro del propio movimiento peronista buscó fortalecer la doctrina del Justicialismo.
Para ello implementó los "Cursos de Doctrina Justicialista".
Consideraba que era la etapa dogmática de la Revolución Peronista.


El peronismo y la revolución en paz 

Todas las lecturas políticas que se realizan sobre esta etapa histórica hacen hincapié en las distintas visiones sobre la estrategia política general para la coyuntura. De qué modo se podía conciliar la revolución peronista con la situación continental y las presiones de la oligarquía y los Estados Unidos era la cuestión que dividió al movimiento en visiones que, en gran medida, devinieron en antagónicas.
Las condiciones políticas, en especial la situación en Latinoamérica distaban mucho de ser lo que eran al principio de la década de los 70.
Del mismo modo, la profundidad y dimensión de la contraofensiva imperialista en el continente alcanzaban una magnitud nunca vista en nuestra historia.

Cómo encarar, desde nuestro movimiento, las enormes amenazas fue el gran tema irresuelto de aquella etapa histórica, porque ninguna de las posibles soluciones, tras la muerte de Perón, pudo estar a la altura de las necesidades de nuestro pueblo.