La Argentina invisible

Gonzalo García Garro-. Breves apuntes para una historia del peronismo. Tercera parte.



Igualmente, destaco un texto Leopoldo Marechal (extraído del libro: “La Jornada del 17 de octubre”, compilado por Fermín Chávez). Lo hago también por su poesía, su profundidad política y su enorme comprensión del proceso social entonces en marcha. Lo comparto a continuación:

“Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia.
De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra”:

"Yo te daré/ te daré, Patria hermosa,/ te daré una cosa,/ una cosa que empieza con P/ Perooón".
Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo.
Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder.
Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda.
Desde aquellas horas me hice peronista”. 




La obra del gobierno peronista (1945-1955) 
“Yo sé que dentro de muchos años, cuando los argentinos se dejen acariciar por el recuerdo, llegarán a estos años de nuestra vida y dirán: Entonces éramos más felices, Perón estaba con nosotros”. Evita


“Éramos más felices” 

Luego del 17 de Octubre llegaron las elecciones del 24 de febrero de 1946 y el reencuentro del líder con el pueblo.
A partir de allí se edificó la herramienta para lograr la independencia, la justicia y el bienestar, las leyes laborales que protegían al obrero y al peón de campo, una Patria que abogaba por la unidad latinoamericana, retomando de esta manera la senda de San Martín, Bolívar y Artigas.

Con el peronismo, millones de argentinos conquistaron derechos sociales perdurables como vacaciones pagas, derecho a la educación y la salud gratuita y extendida, viviendas económicas, etc.
La profecía de Evita se hizo realidad, como pueblo “éramos más felices, Perón estaba con nosotros”.



Las mentiras del neoliberalismo: Crecimiento vs. Distribución

Esta etapa, la del primer peronismo (1946-1955), suele abrir una discusión sobre los resultados económicos y sociales concretos de las políticas implementadas.
Ciertos datos y enfoques para su análisis son de los más polémicos cuando se juzga la obra del primer peronismo.
La primera cuestión es algo que se suele repetir o escribir con frecuencia. El advenimiento del peronismo fundió la economía nacional, la Argentina después de un pasado dorado, floreciente y próspero, que llega hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) entró en una larga crisis económica, de estancamiento y atraso.
El motivo: querer distribuir apresuradamente el ingreso y gastar los recursos en políticas sociales activas.
Conforme a esta perspectiva durante el peronismo el país no creció y eso es lo que llevó a la caída del ´55. Esta es la interpretación que todavía se hace, la podemos escuchar de algunos “analistas”, politicólogos o economistas, del neoliberalismo. Había que optar entre distribuir o producir. El peronismo optó por la distribución, se olvidó de la producción. Eso dicen.

Pero vamos a los números, las cifras muestran otra cosa; las series estadísticas señalan que la época de mayor crecimiento que tuvo la Argentina en el siglo XX fue la época del ´45 al ´55.

La tasa del producto bruto per cápita creció mucho más, bastante más, de lo que había crecido en los años anteriores.
Si tomamos el proceso de crecimiento del producto bruto per cápita del período de 1900-1929, “la época de oro” según sus apologistas, de ese pasado que nos había llevado a ocupar uno de los primeros lugares en el mundo, según dice la leyenda, se creció al 1,49%. En la época peronista se creció al 1,73%.

Algunos dirán que no es mucha la diferencia, pero sin dudas elimina la zoncera, en el alcance que le da Jauretche, de que el peronismo destruyó la economía.

La economía creció a un ritmo superior al histórico, al de la época de la oligarquía, y produciendo una fenomenal distribución del ingreso.


Se creció distribuyendo de una manera mucho más igualitaria la renta de los argentinos.

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