El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

Galanes republicanos de pacotilla

Osvaldo Quinteros-. El sistema republicano funciona en Entre Ríos. Con sus falencias, sus contradicciones y sus agujeros negros, pero funciona.



Los republicanos que se llenan la boca con la necesidad de "fortalecer las instituciones" suelen armar sellos partidarios de ocasión. Ninguneando a los partidos políticos. Que según la Constitución, son "las instituciones fundamentales de la democracia".
En Entre Ríos, entonces, el sistema republicano, por lo menos en el contorno que hace a los partidos políticos, funciona bien. Bastante bien, incluso.


¿Por qué será que estos republicanos de la boca para afuera viven, y admiran, la Ciudad de Buenos Aires, donde con excepción del PRO y del justicialismo, los demás partidos políticos son un mamarracho de ocasión? Lo cual se ve reflejado en su legislatura, donde distinguir oposición de oficialismo, incluso contando a los kirchneristas, es muy difícil.
Un dato, que no es menor: el histórico presidente de la bancada kirchnerista, Diego Kravetz, es el actual Secretario de Seguridad de Lanús, donde gobierna la ex mano derecha de Macri, Néstor Grindetti. PRO puro, con examen racial incluido. Si hasta tiene cuentas offshore en Panamá.



En Entre Ríos también se burla y se estafa a los electores, como muestra el senado provincial. Donde la mayoría de la gente votó un senado opositor pero en un homenaje a Borocotó hoy hay un senado oficialista.
Los que se vendieron a la billetera del vicegobernador, hicieron su campaña boqueando republicanismo. Ya se sabe, billetera mata galán. Incluso, hasta galán republicano.
Aún así difícilmente logran superar a la Legislatura porteña, ámbito de los más variados contubernios y repartijas que harían sonrojar incluso hasta el más veleta de los entrerrianos, como Emilio Martínez Garbino o alguno de esos galanes republicanos de pacotilla. Noe s un dato menor que en Entre Ríos a los Borocotó no se los vota. Terminan mendigando en los partidos menores. Es el casod e Martínez Garbino, pero también de Zacarías, Milano, Rosario Romero, Haddad, etc


El resultado electoral, con el triunfo de la oposición, encontró al gobernador Gustavo Bordet aceptando la derrota inmediatamente. Nada de pataleos ni quejas estériles. Es un buen síntoma.
Ya antes, Urribarri siendo gobernador, puso la cara para aceptar la dura derrota del 2009 a pocas horas de finalizado el comicio, también ante Atilio Benedetti, aunque en ese entonces fue una derrota acotada, acotadísima.


Guste o no, el peronismo entrerriano tiene esta singularidad: es el garante del republicanismo en la provincia. Los radicales, después del gobierno de Montiel y de llevar a De Ángelli -quien cortó la ruta para desabastecer de alimentos a las ciudades durante un año- como candidato a gobernador, todavía tienen que mostrar en esta materia algunas cualidades. Que los radicales creen portar por antonomasia. No es así. Son galanes republicanos de pacotilla.
De la boca para afuera y cuando les conviene.
De hecho, el curioso silencio sobre las malas jugadas del gobierno nacional en Santa Fe y provincia de Buenos Aires al cargar los datos del escrutinio de manera sesgada, dice bastante sobre este republicanismo de pacotilla. Incluso cuando en Entre Ríos, con la inmediata aceptación del resultado por parte del gran derrotado que fue Bordet, la situación era contrastante. En beneficio de los supuestos republicanos.
Desaprovecharon esa oportunidad de mostrar mayor vocación por respetar las instituciones.
Todo sea por acatar la chequera y el látigo de Rogelio Frigerio. El empresario que no gana ni en Villa Paranacito, porque lo conocen. Pero les da órdenes lapidarias a todos los radicales que sí tienen votos. Los maneja por whatsapp, ordenándoles, no pocas veces, que hagan lo contrario a lo decidido por las instancias orgánicas y democráticas del partido.


El peronismo nunca cerró la Legislatura, como hizo el último gobierno radical en Entre Ríos. Ni creó Fiscalías para perseguir a la oposición. Ni desfinanció a los gremios. Ni dejó de imprimir el boletín oficial para no reglamentar leyes. Todas cosas que sucedieron no hace mucho: durante el último gobierno radical.

Se podrá argumentar que ni Benedetti, más allá de su apoyo al desabastecimiento piquetero, ni Varisco, ni menos los nuevos intendentes jóvenes de la UCR, tuvieron nada que ver. Más todavía: que en las internas de las últimas elecciones, se sacaron de encima todo rastro de montielismo. Es cierto. Bienvenido sea.
Pero eso no quita que creer que portan el ADN del republicanismo es de una arrogancia que en los hechos no se verifica. Mal que les pese.