El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

El retorno de Perón

 Gonzalo García Garro-. Breves apuntes de la historia del peronismo. Décima parte.





"No hay modo de describir el 17: llovió todo el tiempo. La dictadura sacó 25.000 soldados a la calle e innumerables policías para formar un enorme cerco alrededor de Ezeiza. Nos desparramaron a fuerza de gases y balas de goma, hablo de la columna que yo integraba, a menos de mil metros de Liniers. En medio de la represión, una viejita cantaba “a la pelotita, a la pelotita, que Perón está cerquita”. Nos reagrupamos y nos volvieron a desparramar media docena de veces, hasta un poco más allá del Puente 12. El resto fue un empecinado avanzar a solas, contra la cortina de agua, las nubes de gas lacrimógeno, los estampidos inciertos y el barro. A las once, un vecino de una casilla de una villa que nunca sabré ni siquiera en qué partido del conurbano estaba, me llamó agitando una botella de Colón rosado: ¡Aflojá, pibe, que ya llegó! Así que brindamos, él y su familia, yo y cuatro o cinco compañeros de otros barrios. El vino estaba picado, porque el tipo lo había guardado desde el ’64. Corrían rumores de que un batallón de infantes de marina se había sublevado. 
Estábamos rodeados por tantos milicos y tanques, y teníamos tal euforia, que un batallón nos parecía poco y nos desconcertó el rumor, que trajo otro vecino, de que se habían sublevado a favor nuestro. Es decir del Viejo. Había llegado. Lo habíamos traído. A pulso.” 

El fin de ciclo 

El viejo Líder había podido retornar a su Patria y su vuelta no fue una concesión del régimen militar de turno, sino el resultado de la larga lucha del pueblo.
Perón decide quedarse un tiempo en Argentina, se aloja en una residencia en la calle Gaspar Campos en Vicente López, donde concurren multitudes desde todos los rincones del país a saludarlo. Mantiene contactos con todas las fuerzas políticas, sindicales, empresariales y de la juventud. En el país, Perón terminó el armado del frente civil que forzaría la salida democrática, para lo cual llegó a fundirse en el famoso abrazo con un antiguo enemigo, el jefe radical Ricardo Balbín. Y, montado en esa acumulación de poder social, pudo preparar el camino del regreso al poder del que había sido desalojado por las armas en 1955.


Lanusse hizo un último intento y volvió a proscribir a Perón que se quedó pocos meses en el país. Pero su suerte estaba echada y la consigna “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, se materializó en las urnas. La “Resistencia Peronista” había terminado.

De Cámpora al Golpe del 76 

“La idea estratégica de unir, organizar y dividir al pueblo por el empleo de la lucha armada, renunciando o despreciando la actividad que permita establecer un mínimo de vanguardia o, lo que es lo mismo, de organización política, constituye imponerse desde el comienzo una limitación suicida para el propio desarrollo, bajo la amenaza de ser aislado y derrotado en la intención”. Gustavo Rearte.

“Entre la sangre y el tiempo, prefiero el tiempo”. Juan Perón. 

Tiempos acelerados 

Refiriéndose a esta etapa histórica, el escritor Martín Caparrós escribió una vez: “el futuro era la justificación de todo lo que hacíamos pero muchos teníamos la confusa sensación de que viviríamos para siempre en un presente continuo, hecho de continuas marchas, contramarchas, enfrentamientos, treguas, maniobras y triunfos”. Y seguramente fue así para muchísimos militantes, porque esta etapa del peronismo, que va desde 1973 hasta el Golpe Militar del 76 se caracteriza por la increíble cantidad de hechos que se suceden ininterrumpida y rápidamente, dando la sensación, de que la política estaba “acelerada”.
Por esta razón a continuación haremos una crónica que contiene los hechos y las lecturas más relevantes, de carácter político e institucional que marcaron esos tres vertiginosos años de la historia Argentina.




“Cámpora al gobierno, Perón al Poder” 

El 11 de Marzo de 1973 gana las elecciones por amplio margen la fórmula Cámpora – Solano Lima. Cámpora asume la presidencia el día 25 de mayo de 1973 en el marco de una gran manifestación popular que impide el desfile protocolar de las Fuerzas Armadas.
“Cámpora al gobierno, Perón al Poder” marcó el cambio favorable en las relaciones de fuerzas existente en el país, que se había gestado durante largos años de opresión y resistencia, devolviéndole el poder al pueblo, para sostener la política peronista bajo la consigna "Liberación o Dependencia". La Junta Militar se retira abucheada por la multitud.
A la asunción del gobierno asisten como invitados líderes latinoamericanos de la talla de Salvador Allende y el Presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós.
Aquella gesta representó el porvenir, por eso la juventud fue la vanguardia. Interpretó la fuerza incontenible de nuestro pueblo, por eso Perón fue la guía.

Representativas del momento histórico fueron las palabras de Cámpora, en el cierre de su campaña electoral, quien en su último discurso dijo: “...somos un Movimiento con raigambre y con futuro, pensamos en esa niñez maravillosa. Queremos entregarle una patria altiva, grande, digna y justa. Esa señal de victoria será entregada en las urnas. Que nadie se oponga al triunfo del Pueblo”.