Durán Barba, el Figuerola chambón

Lucas Carrasco-. Jaime Durán Barba, en medio de sus habituales autopromociones y subestimaciones a Macri, suele afirmar que sus trabajos políticos están basados en la ciencia.




La ciencia, tal y como además deja entender Durán Barba en su presupuesto teórico epistemológico, es la única fuente de verdad posible.
Este presupuesto epistemológico queda claro cuando afirma que antiguamente la gente era idiota y creía en religiones y sindicatos. Hoy, dice, es autónoma pero puede estudiársela científicamente, que es el único método válido de acercamiento a la verdad.

Este silogismo es simple: Durán Barba no cree en la pluralidad política, cuyo presupuesto epistemológico es que todas las ideas políticas son verdades parciales relativas y responden a un trípode sociológico de tiempo, lugar y sujeto social.
Este autoritarismo antidemocrático de Durán Barba queda bien disimulado bajo la enumeración de conductas autónomas de las personas. Pero esa autonomía, según el propio Durán Barba, es estudiable por la ciencia. Por lo tanto, las personas más que autónomas son autómatas.


En Argentina hacía mucho tiempo que no se escuchaba un discurso de carácter fascista como el de Durán Barba. Presentado como divertido, jovial, y muy influyente, la prensa oficialista en la mayoría de los casos, como son personas que firman lo que otros escriben, y demuestran escasa formación científica y cultural, dejan pasar estos discursos fascistas como si fueran lo que en Estados Unidos se denominan "libertarios", una extrema derecha que, a la vez, cree en la libertad individidual y por lo tanto, en la pluralidad, pero no de los sujetos sociales como tales sino de los individuos. Ideas asquerosas pero respetables.
Pero lo de Durán Barba está en las antípodas de los "libertarios" estadounidenses, aunque también esté en el cuadrante derecho de las ideologías.
La profunda formación filosófica escolástica de Durán Barba marea, con ingeniosa habilidad, a la prensa oficialista que lo ve como un pintoresco Figuerola.



José Miguel Francisco Luis Figuerola y Tresols, conocido como José Figuerola, era un fascista confeso y hoy coincidiría en la raíz eugenística de Durán Barba.
Figuerola fue asesor del Ministro de Trabajo de la dictadura de Primo de Rivera en España. Tras la caída de esa dictadura, se exilió en Argentina, donde tras otros empleos menores trabajó junto a Perón en la Dirección de Trabajo y Previsión Social. Con el tiempo, se convirtió en Ministro Legal y Técnico del gobierno democrático de Perón, hasta que por orden de Evita, que lo detestaba, el entrerriano Arturo Sampay introdujo en la Constitución Argentina que los ministros debían, obligatoriamente, haber nacido en Argentina. Figuerola quedó afuera. Pasó a ser asesor de algunos sindicatos y falleció en 1970, convenientemente olvidado. Aunque haya sido el autor, por ejemplo, del Plan Quinquenal, cuyo nombre tiene reminiscencias soviéticas, pero fue inspirado por la legislación social de la Italia de Mussolini. De todas maneras, ese Plan no se ejecutó en más de un 20%.


El eugenismo es el antecedente del fascismo y del nazismo, esa ideología de un Hitler que, según Durán Barba, era un hombre extraordinario.
El Figuerola de Macri sostiene que la verdad absoluta que se emana de la ciencia - por ciencia hay que entender esas encuestitas que te hace una computadora al teléfono fijo y que uno corta a los 5 segundos- ha comprobado que los votantes de Cristina son narcotraficantes, que Macri es el presidente con mejor imagen en el mundo y que el papá de Filmus es un comunista peligroso. No lo dice Durán Barba, lo dice la Ciencia. Que el suele escribir en mayúsculas: la Ciencia. Oh. Grandioso.
Cuando creen el Premio Nobel a la Encuestita hay que darle una calculadora científica a Durán Barba y un micrófono para que se autopromocione mundialmente y de paso, ejercite su hobby de dejar a Macri como un perfecto idiota al que él manipula.



Como es sabido, en sus autopromociones en la prensa oficialista, Durán Barba dice que Durán Barba es una persona muy importante en Estados Unidos, Ecuador, Brasil, Narnia, Colombia, Islas Falkland, Rumania, Yugoslavia, Facebook y Sudáfrica. Científicamente Durán Barba ha comprobado que Durán Barba es, como Hitler, un tipo espectacular en todos esos países.
Como también Durán Barba nos cuenta la impresionante novedad de que existe algo llamado internet -yo me enteré porque él me lo dijo, sino ni sabría que existía- cuando uno busca alguna referencia de la importancia de Durán Barba en los países que Durán Barba cita, solo encuentra que fue un funcionario de morondanga en Ecuador y que fue echado a las patadas de un gobierno ultracorrupto.

El vendedor de encuestitas no ha ganado ninguna elección en ningún lado que no sea la Argentina, pero sí ha trabajado para candidatos menores en Brasil y Colombia, donde no lo volvieron a contratar porque desde que lo contrataron, esos candidatos que estaban arriba en las encuestas, salieron terceros, como Marina Silva, a quien Durán Barba le pronosticó un rotundo triunfo presidencial basado en el método científico que es la VERDAD ABSOLUTA.
Finalmente, los hijos de puta de los brasileros votaron contra la Ciencia. Seguro que fueron ellos los que torturaron a Galileo.
El pronóstico científico del triunfo de Silva por parte del señor que hace encuestitas lo hizo en un diario oficialista argentino, porque en ningún otro país del mundo a este charlatán lo entrevistan como si fuera un filósofo de enorme profundidad. Solo en Argentina ha logrado que lo tomen en serio y eso explica por qué se ha quedado aferrado como garrapata a nuestros impuestos. A cambio de contarnos que existe internet.
Gracias por el dato, Einstein bananero.