Dólar y elecciones

Ezequiel Bauman-. ¿Cuánta es la incidencia real de las elecciones en la marcha del dolar?







En primer lugar, es irrisorio que los predicadores de la Iglesia Universal del Dólar pasen de despotricar contra las PASO por considerarlas inútiles (escondiendo que, en el fondo, la religión neoliberal considera inútil a la democracia) a aterrorizarnos, como si fueran dinosaurios escapados de Tecnópolis, con que el "ruido político" alteraría el dólar y la marcha del endeudamiento, especialmente si ganara la doctora Cristina Fernández de Kirchner, quien hasta la fecha y de acuerdo a los guarismos de las grandes empresas, les hizo ganar más dinero durante su presidencia que en lo que va de la gestión del ingeniero Mauricio Macri.


El verdadero temor a la doctora Kirchner proviene de las empresas periodísticas que se vieron beneficiadas por la asunción del ingeniero Macri a través de favores y privilegiosd e dudosa legitimidad republicana. Favores y privilegios muy propios de los boliburgueses populistas, decididos por un cesarismo trasnochado más parecido a Nicolás Maduro que al marketing que pretende Durán Barba para Cambiemos. Guste o no, ésta es la cruda realidad.

Veamos las cosas desde la perspectiva entrerriana. La mini devaluación de la previa a las PASO, arroja un balance complejo para  el gobierno provincial: por un lado, le aumenta el costo financiero del megaendeudamiento con que viene hipotecando la provincia, por otro lado, licúa los salarios del sector público. A la vez que aumenta los márgenes de ganancia de los empresarios rurales, que son los mismos que la clase política, aún sin llegar a los extremos de Alfredo De Ängelli o Etchevehere.



En el plano nacional, es sencillamente mentira que las variables políticas incidan sobre el precio del dólar. La religión neoliberal busca intencionadamente mezclar su proselitismo de un paraíso luego del sufrimiento y la muerte, con la propaganda por la resignación al sufrimiento en vida. Promete un futuro que nunca llega a cambio de constantes ajustes sobre el bolsillo del pueblo.
Para explicar su fracaso, siempre hay alguna coyuntura a mano. Sean las elecciones, la crisis de algún país remoto, el disparate dicho por algún funcionario o una invasión de marcianos. Cualquier cosa viene bien para explicar sin explicar, desviando el eje de la cuestión.

¿Cuál es la cuestión?
Sencilla. El país se endeuda para financiar la fuga de capitales y la creciente transferencia de ingresos de los más pobres, los trabajadores, jubilados y la clase media, a los más ricos. Este endeudamiento creciente obliga a periódicos ajustes vía inflación, emisión y suba del dolar.
El problema es que la suba del dólar aumenta el costo de los intereses de la deuda eterna y externa, pero a la vez aumenta la ganancia de los exportadores, deprime el bolsillo popular "bajando el costo laboral" y achica el déficit fiscal en pesos argentinos.
Como es una variable contradictoria, se opta por una intervención del estado en la economía de manera gradual, donde siempre pierden los mismos, pero los ganadores tienen tiempo de irse acomodando.
Como el dólar estaba planchado, las pequeñas subas pre electorales mandan el mensaje de que las tasas seguirán por las nubes, pero el dólar seguirá subiendo, por lo tanto la inflación y las ganancias de los grandes empresarios, bancos y terratenientes.
El mensaje que se quiere enviar es que la devaluación más esperada, no será exagerada después de las elecciones, sino que será gradual. Lo que se llama "flotación sucia".
Luego, esto se embellece un poco con jerga técnica y el panfletismo de los economistas del gobierno, que se la pasan en los canales de cable diciendo lisa y llanamente tonterías. Hasta el punto de que ni ninguno de ellos trae su plata del exterior y menos que menos invierte en alguna actividad productiva. Nunca se vio tanto cinismo económico. La religión neoliberal supo tener exponentes más sofisticados que los actuales pastores del elenco gubernamental.

Suscribirse