CUATRO BUENAS AMIGAS

Manuel Langsam-.

Amanezco todos los días con la Blanca al lado mío en la cama.

Me encanta su forma con  su cintura tan marcada y debo tratarla con mucho cuidado porque me parece que se puede quebrar al medio. Me estimula para comenzar la jornada.

Luego, cerca del mediodía es la hora de la Rosa. Es muy dulce y me despeja la cabeza y me ayuda a que mi corazón palpite a un ritmo normal.

A la tarde, con el té le llega el turno a Celeste. Me gusta acompañarla con un trago.

Hace cosa de un mes la dejé a Lila porque no me caía bien.

Y, finalmente, a la hora de dormir es el turno de Violeta. Ella me asegura pasar una noche serena y placentera.

Sí. Les estoy muy agradecido a mis cuatro amigas: Blanca, Rosa, Celeste y Violeta.
Esas cuatro pastillas me mantienen optimista y en buen estado de salud.