El finado

Manuel Langsam-. En un campo de Bergara había un peón al que todos llamaban "El Finado” o “El Finadito". ("El Finau", traducido al entrerriano).

¿Bolsillo vs Macrismo?



Ezequiel Bauman-. ¿Por qué gana el macrismo a pesar de los números negativos de la economía?



Porque la economía no son números, sino que los números son instrumentos para encontrar el SIGNIFICADO de lo que sucede en la realidad.
La guerra por el significado de esos números trasciende el ámbito específico de la economía para adentrarse en la política y la cultura, entendida ésta como la manifestación del sentido común en una sociedad y una época dada.
Por eso es que fallan los que elaboran planes basados en la pura matemática, al estilo de las "plantillas excel" del Ministro de Energía, Juan José Aranguren, para diseñar los saltos tarifarios que terminaron siendo frenados por la Corte Suprema de Justicia, que últimamente no está mostrando el anterior equilibrio decimonónico sino que se inclina a favorecer al gobierno. Aún así, tuvo que frenar los tarifazos tal y como fueron diseñados por el doctor Aranguren, por el riesgo de que se incendie el país. He aquí este choque entre culturas. Desde el Ministerio de Energía, rodeado de los lobys de las empresas de combustibles, consideraban normal los aumentos de 4.000% cuando los combustibles en todos los países del mundo el precio se desplomaba, a la vez que consideraban "confiscatorio" el aumento de las retenciones a la soja de un 35% al 40% cuando los precios del grano tocaban su máximo histórico.
Pero también falla el economicismo que predomina en la oposición, especialmente el peronismo. Que creyó que bastaba con que los números de la economía, que estaban dando un mal desempeño, se expresaran en las urnas y la victoria les caería desde el cielo como un mantra. No fue así.
Lo habíamos advertido en una nota que fue premonitoria de los resultados políticos de las PASO. El excesivo economicismo del discurso peronista terminó jugándole en buena medida en contra.



Un dato estremecedor es que durante el mes de julio, en medio del clima de campaña anterior a las PASO, los argentinos batieron récord de compra de dólares.
¿Quiénes son los argentinos que pueden, hoy día, comprar dólares en cantidades significativas? La base social de Cambiemos.
Es decir que los datos empíricos muestran la preocupación por el futuro de la economía por parte de los mismos votantes del macrismo. Hasta me animaría a decir que son el voto duro del macrismo, más que de Cambiemos, quienes compraron dólares en tal cantidad en vísperas de las elecciones, debilitando así el peso argentino.

Es gente que, con buenas razones, piensa la economía en dólares y considera a la moneda nacional como un mero cheque que carece de valor si no tiene respaldo en la cuenta corriente del emisor del cheque. En este caso, el emisor del cheque es el Estado Nacional y su cuenta corriente, las reservas del Banco Central.
Lo difícil de comprender es esta desconfianza cuando las reservas están en niveles normales, incluso en niveles altos para lo que es la historia económica del país.


Wikipedia:
En lingüística y semiótica, el significado es el contenido mental que le es dado a un signo lingüístico. Es decir, es el concepto o idea que se asocia a la forma sensible o perceptible (significante) del signo y al objeto que representa (su referente) en todo tipo de comunicación (véase triángulo semiótico).

La batalla por el SIGNIFICADO de los acontecimientos es estratégica. Un hombre que apuñala a cuatro personas en un bar de Europa puede movilizar todas las alertas policiales si ese hombre invoca determinada religión. Si es una pelea de barras con los mismos resultados fatales, solo será una crónica local en la sección menor de un diario. Si el atacante invoca determinada religión, será noticia mundial y movilizará enormes cantidades de recursos humanos en inteligencia, policías, armamentos, campañas psicológicas, etc. (Agradezco a Lucas Carrasco, experto en Semiótica, por el aporte de este ejemplo).
Lo mismo sucede en la economía.
Si la oposición agita que hay hambre en la Argentina, un indigente, que no pasa hambre pero vive en la indigencia, sentirá que puede perder lo poco que tiene. Su reacción no necesariamente será votar por la oposición, porque puede deducir que eso generará mayores trabas al gobierno que de todas maneras tiene dos años por delante.

La llamada "campaña del miedo" puede tener razón en el diagnóstico, incluso adelantarse a ciertas consecuencias, pero los efectos políticos pueden resultar ser los contrarios a los buscados, fortaleciendo al gobierno en vez de debilitarlo.


El dinero, principal objeto de estudio de la economía, no tiene valor en sí mismo. Por eso la confianza es un valor fundamental para cualquier plan económico.
Para ganar en confianza, hace falta la política.



Antes de continuar con la lectura, aconsejo ver este video sobre la meritocracia, una publicidad controvertida pero acorde a los tiempos que vivimos y un contraspot de la publicidad, que lo ataca conceptualmente con eficacia.
La noción de meritocracia laboral, que tan hondo caló en un país de inmigrantes que prosperaron y que tuvo una movilidad social ascendente gracias al peronismo de mediados del siglo pasado, se articuló con eficacia a la noción de sacrificio para la posterior redención. Que es el credo de la religión neoliberal. Cuyos fundamentos están en la Iglesia Universal del reino del Dolar. 

La esperanza no es un bien tangible pero opera de manera decidida en la economía. El gobierno nacional supo transmitir confianza en medio de un ajuste ortodoxo, con creciente déficit fiscal cubierto por endeudamiento.
Ahí es donde falló la oposición.
No pudo recrear una esperanza en torno a sus figuras. Ni quebrar la confianza y esperanza en el electorado de Cambiemos, que se mantuvo fiel a su experimento novedoso.