A Bordet le conviene un triunfo de CFK


Osvaldo Quinteros-. Un triunfo de CFK aumentaría el valor en las negociaciones con Nación. Además de frenar las pretenciones bonaerenses por una mayor partida nacional.


No queda elegante decirlo de cierto modo aunque es la verdad. Los votos en el Congreso Nacional se compran y se venden en la mayoría de los casos. En el de los legisladores entrerrianos, la mitad de sus votos dependen de obras públicas para los intendentes radicales, contratos para los parientes de los del PRO y negociaciones para hipotecar la provincia en el caso del peronismo. Hay, sí, un sector del peronismo entrerriano en el Congreso que no alza la mano luego de una subasta. Son pocos, algunos terminan sus mandatos este año. Honraron su compromiso republicano votando por las convicciones que los llevaron a ese sitial. Aunque uno no comparta esas convicciones ni los haya votado, es sumamente respetable su postura, es lo que corresponde en la democracia.
Bordet se dedicó a insultarlos llamándolos "estudiantina". Hoy le prende una vela a ese sector político cuya muerte decretó en el diario La Nación, ni más ni menos.

Es en este contexto donde a Gustavo Bordet le conviene un triunfo de Cristina Fernández de Kirchner. En realidad, le conviene una derrota del oficialismo bonaerense y esa derrota, hoy por hoy, solo se la puede propinar Cristina Kirchner. 

Le conviene una derrota de María Eugenia Vidal para que no avancen los proyectos para dotar a la provincia de Buenos Aires de los recursos que merece, porque eso obligaría a los demás gobernadores, incluido desde ya Entre Ríos, a cobrar impuestos a las grandes empresas y terratenientes de cada provincia. Aumentar la regresividad del esquema fiscal interno de Entre Ríos es casi imposible después de tantos tarifazos y rebajas salariales constantes en la política económica local. A pesar del aumento del déficit y los créditos tomados, vaya uno a saber con qué fin, porque no se ve ninguna obra pública de relevancia ni una baja importante de la pobreza y la desocupación. Más bien al contrario. 
La reunión en la Casa de Entre Ríos de los gobernadores peronistas para rechazar la actualización del Fondo del Conurbano, es un anticipo de la pelea que se viene. 


Un triunfo de Cristina Kirchner sobre los candidatos de Mauricio Macri aumentaría el valor de los votos de los legisladores entrerrianos. Cuanto más se debilita el comprador, mayor precio puede exigir el vendedor. Suena horrible y poco republicana esta transacción pero es reconocida de manera abierta, aunque subliminada, por Rogelio Frigerio, de un lado del mostrador y Gustavo Bordet, del otro lado, en posición mendincante. 
Para sumar antipatía a este artículo crudo, anotemos que esto que se está contando aquí, sucede de manera descarnada en casi todas las provincias argentinas y en buena parte de los sistemas democráticos. Incluso en los países de alto desarrollo y sistemas políticos sofisticados. 


Las "reformas" que se prometen desde Cambiemos una vez terminada la elección van todas contra el financiamiento de las provincias. 
Este ajuste se promete en selectos grupos de empresarios y luego se desmiente en actos públicos de campaña. Queda mal hablar de ajuste en Argentina, por el trauma que genera. 
La bipolaridad del gobierno no es un truco novedoso pero ya sabemos que al final del día, cuando tiene que tomar una decisión, se inclina hacia su derecha. En eso hay seguridad jurídica y política: el gobierno siempre opta por la decisión que esté más a la derecha del menú de decisiones posibles. Si luego tiene que retroceder porque es demasiado aún para su electorado, retrocede. Sino, sigue para adelante. 
Tal y como reconoció Esteban Bullrrich, el candidato a Senador Nacional de Cambiemos por la provincia de Buenos Aires, en su posición como Ministro de Educación.

El ajuste realizado hasta ahora se hizo en conjunto con el peronismo "amigable", aquel que vende sus votos en el Congreso. Se lo suele llamar "peronismo racional" siguiendo la lógica de la mercadotecnia: todo se vende, todo se compra, lo único que varía de un hombre a otro, es el precio.  Bordet, en el elenco de gobernadores subordinados al PRO, cotiza poco por su falta de liderazgo sobre los legisladores nacionales del peronismo. Un triunfo de Cristina Kirchner, al debilitar al comprador, le aumentaría el precio a los vendedores. Una simple ecuación matemática. Fundada en la misma lógica de mercadotecnia con que Bordet pide el voto a los entrerriano y lo mismo hace Mauricio Macri. Aunque dibujen este esquema simple con palabras bonitas. 



En cierto modo, es la única ecuación posible, la que surge del mandato de las urnas en 2013 y 2015. La elección por venir dictaminará si convalida este formato de negociaciones, que tampoco son novedosas, o las rechaza. Todos los analistas y las encuestas prevén una convalidación, con una aplastante mayoría votando las listas de Somos Entre Ríos y la lista oficial de Cambiemos.

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