3 errores de campaña

Alexis Gravier-. Éstos son los tres errores de campaña electoral más comunes, vistos desde la perspectiva del Marketing Político.




1) Subestimar al adversario

Éste punto es muy común. Sea porque el adversario tiene menor capacidad intelectual, porque cuenta con menos recursos económicos, porque incurre en algún que otro escándalo sobredimensionado o porque se disciplina demasiado a un guión que nos causa gracia.
Subestimar al adversario es, en el fondo, subestimar al electorado.
Puede que ese electorado no te vaya a votar nunca (como el electorado demócrata con Donald Trump, por dar un ejemplo mundialmente famoso) pero tiene primos, amigos, vecinos, que quizás sí podrían votarte.

Una vez le preguntaron, en plena campaña presidencial de 1983 a Raúl Alfonsín por qué hacía tanto hincapié en las banderas justicialistas si los peronistas jamás votarían por un candidato radical. Alfonsín contestó:
-Ellos no, pero sus esposas sí.
Ganó la elección por más de diez puntos y fue el primer no peronista en vencer al PJ en elecciones democráticas en toda la historia argentina. Una de las claves fue lo que en ese momento se llamó "Tercer Movimiento Histórico" que pretendía el institucionalismo republicano de la UCR con la Justicia Social del peronismo.
La gran enseñanza de esta semblanza es: no subestimes a tu adversario, al contrario, toma lo mejor de él y ofrécelo como parte de tu menú al electorado.



2) Confiarte en las debilidades del adversario

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La utilización de técnicas de ataque -no de campaña sucia- buscando los puntos débiles del adversario tiene sus limitaciones. La principal limitación es que excederse puede sonar soberbio, puede parecer como que el electorado que vota a tu adversario, no se da cuenta de esas debilidades.
Lo más probable es que el electorado de tu adversario conozca sus debilidades, pero también sus fortalezas y éstas pesen más que las debilidades.
Por lo tanto, lo que conviene es esmerilar las fortalezas del adversario, haciendo apenas hincapié en sus debilidades. Mejor aún, relacionando las fortalezas esmeriladas con sus debilidades, creando una conexión lógica.
Nunca debe confundirse lo que tu electorado ve como fortalezas del adversario, con lo que el electorado del adversario ve como su fortaleza.
Demás está decir que descansar confiándote de la debilidades del adversario es un error de principiante. Y probablemente, es lo que espera tu adversario de vos.



3) Mudarte a un microclima

Los candidatos suelen ser personas que reciben todo tipo de críticas y ataques, por contrapartida, se rodean de aduladores, para compensar cierta ciclotimia clásica del político.
El encargado de dar las malas noticias -a menudo, es el consultor político- no suele gozar de la estima del candidato.

Hoy en día, la revolución digital en la comunicación, hace que mucha gente común viva en un microclima, incluso un microclima informativo de "hechos alternativos" o "posverdad".

Los candidatos suelen tentarse con halagar a esas minorías intensas, creyendo que representan a más electores o que representan el pensamiento extendido de la gente.
Encerrarse a vivir en el propio microclima es un error que puede tener repercusiones catastróficas en una campaña electoral.

Éstos errores mencionados, que son los más comunes y universales, se evitan con planificación, estudio e investigación del electorado y la marcha de la campaña electoral. A la vez, con una estrategia clara y tácticas flexibles y dinámicas, capaces de adaptarse a la coyuntura.
No hay campañas electorales perfectas. Hay campañas que saben corregir sobre la marcha los errores, que inevitablemente se comenten. Esas son las mejores campañas electorales.

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