Violencia Infantil: cómo estudiarla

Daniela Sanchez-. Este año por primera vez en la Argentina y de manera mundial, se realizará en agosto el Primer Congreso Mundial sobre Violencia en infancias y adolescencias, organizadas por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.


Son muchos los tipos y las clasificaciones a la hora de hablar de violencia y sus maneras de prevenirla. Una de ellas es la violencia infantil. ¿Qué es y qué consecuencias genera en los niños y niñas que la padecen?

En términos generales, cuando hablamos de violencia infantil, nos referimos a una vasta gama de situaciones en las cuales los derechos de las personas son violados de diversas maneras en el seno de las familias por un integrante de la misma.
Esta violencia se ejerce a veces mediante el maltrato físico (desde la  cachetada, golpes, empujones y/o lesiones de todo  tipo sobre el cuerpo de los niños y niñas que se agrava cuando más reiterada y habitual es la práctica) y el maltrato psíquico o emocional que se caracteriza por provocarles a los niños dolor emocional.
Estos maltratos se pueden dar de manera activa o de manera pasiva.
De manera activa se da cuando se humilla y degrada a los niños produciéndoles sentimientos de desesperanza, inseguridad y pobre autoestima y se manifiesta en acciones tales como: No respetarlos como personas, quitarles o romperles sus juguetes, insultarlos, encerrarlos en una habitación o en el auto.
El maltrato de manera pasiva implica el desamor, la indiferencia, el desinterés por el niño (es lo que podríamos llamar negligencia o abandono) que aunque no es tomada muy en serio, puede incluso hasta provocar la muerte por un padecimiento que se llama depresión anacíclica.



Un informe de la Organización Save The Children estableció que en el mundo mas de 700 millones de niños y niñas han dejado de disfrutar su niñez, si bien son múltiples los factores, la mayoría de estos niños y niñas son o han sido victimas de la violencia.





La violencia o maltrato infantil es un tema relativamente nuevo dentro de las conceptualizaciones de las ciencias sociales a pesar de que siempre existió. Recién a mediados del siglo XX  comienza a ser objeto de interés por parte de los profesionales de la salud,  y a su vez se empiezan  a crear
asociaciones de protección para los niños afectados y sus familias y se promulgan las primeras leyes que sancionan el Maltrato a los Menores. Había muy pocos casos que efectivamente eran estudiados y dados a conocer. Recién, con el aporte de los rayos X y su uso por parte de los médicos, se pudo comenzar a correr el velo que invisibilizaba el tema en los espacios comunes (hospitales y escuelas). Fue con el registro del llamado “trauma desconocido”. ¿De que se trata? son fracturas que tienen los niños y niñas cuyo origen resulta confuso a partir de la explicación que dan los padres. El registro radiológico permite observar sucesivas fracturas “dudosas” en la historia clínica de un mismo niño.


Las violencias hacia los niños son difíciles de detectar dado que por lo general ocurren puertas adentro del ámbito familiar. Los casos que se conocen son los que trascienden la intimidad del hogar, y constituyen sólo la punta del iceberg de un fenómeno mucho más amplio. Los cambios en la demarcación del maltrato infantil por parte de juristas y legisladores, permitió impulsar leyes que avalen la intervención del Estado en situaciones que antes estaban limitadas por el respeto al
derecho a la intimidad de la vida familiar y a la patria potestad.

Pero también, han sido importantes los aportes de la pediatría, la psicología evolutiva, la pedagogía y el derecho del menor, en el camino de considerar a la infancia como un período especial en la vida de las personas.

Recién en la década del 60 el médico pediatra Henry Kempe, en la reunión anual de la Academia Americana de Pediatría, habla de el "síndrome del niño golpeado” y publica un artículo donde relata una serie de casos con un enfoque pediátrico, psicológico, radiológico y legal, donde además incluía las primeras cifras de incidencia del fenómeno en Estados Unidos.

Con el artículo de Kempe se inscribe el Síndrome del Niño Golpeado en la literatura médica y se inician las medidas legislativas que obligan a los profesionales de la salud a denunciar cualquier sospecha de maltrato a menores.

Entonces estamos hablando que la violencia o maltrato infantil, en principio solo era considerada desde un enfoque médico. Actualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) define al maltrato infantil como "cualquier acción u omisión de acción que viole los derechos de los niños y adolescentes y afecte la posibilidad de que disfruten de un grado óptimo de salud, que afecte su supervivencia o su desarrollo".


Hay quienes sostienen sobre la violencia o maltrato infantil que al definir el maltrato es necesario objetivar las manifestaciones de esa violencia, reflejar una conducta y referir las posibles repercusiones en el desarrollo del niño y que la definición sea lo mas amplia posible para no caer en que es lo contrario al "buen trato".

En Argentina se ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño en 1990, quedando incorporada como ley nacional 23.849. Allí se destaca “el interés superior del niño” como el bien central a proteger y obliga a los Estados a adoptar todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas tendientes a proteger a los niños y niñas contra toda forma de maltrato por parte de sus padres, representantes legales o cualquier persona que lo tenga a su cargo.

En 1994 la Convención Constituyente incorporó la ley a la nueva Constitución de la Nación Argentina. Y en el año 2005 se promulgó la Ley Nacional de Protección Integral de la Infancia. El objeto de esta ley 26.061 es “la protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de la República Argentina, para garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la Nación sea parte…”.

Con esta ley se privilegia al niño como sujeto de derechos, cuya voz debe ser escuchada y respetada.

Como se ve, aunque han pasado mas de 10 años de la sanción de esta ley, queda mucho trabajo aún por realizar.
Si bien en los últimos años ha aumentado notablemente la cantidad de denuncias de violencia familiar y maltrato infantil, se considera que esos casos constituyen solo una pequeña parte del total de casos reales.

Algo que llama poderosamente la atención es que el Estado Argentino no cuenta con estadísticas oficiales sobre la incidencia del maltrato infantil y sus diferentes tipos. 
El trato violento hacia los gurises siempre deja consecuencias en el psiquismo y en el comportamiento social y cuanto más se prolongue en el tiempo, mas graves serán esas consecuencias.

Una identificación temprana de los casos y un tratamiento apropiado puede restablecer el desarrollo psíquico, físico y social del niño, así como también abrir la posibilidad de cortar la
transmisión intergeneracional de la conducta violenta.

Es saludables que todos los que trabajamos o tenemos que ver con las decisiones públicas tratemos el tema, en este sentido, es bueno recordar que la ONU advierte que el maltrato infantil es una problemática que puede ser prevenida, y que los programas más efectivos en ese sentido son los que transmiten a los padres estrategias positivas de educación a los hijos. 

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