Sombra inquieta

Ricardo Zelarayán-.


Mano despierta,
tajo florecido hasta lo demás...

Las afamadas similares adheridas
no comienzan.
Una sonrisa de sandía ata las sábanas, desgaja las risas, escupe las semillas del más allá.Y todo no es todo porque la crema del bienestarse reproduce en la orilla.
Y las rompientes desdentadas
simulan pero no disimulan,
porque las mulas zigzaguean una, dos....
Y la rompiente del cuchilloaparta la mar de puñaladas.
La los la el mi de la tajada del tajo, de la muerte, de la
pata de cabra, de la tormenta del diente, de la razón del
mi-porque, ni-si ta-ta-ta-ta....
Mueca del fin,
hamaca del pan,
pan de la urraca,
hurra del mal,
mismis del curro...
Una descansada cara de dado.
Una migaja,
una desplopada,
una derramada.
Sal mi raca raca,
suma, susurro, borde en llamas,
una despierta, una durmiente, una silencio.
La silencio se estrella contra la miga,
la mano que enrolla las sombras,
un ojo simulador,
el humo de la frío.
Un dedo...
dos dedos....
tres dedos hacen la hamaca
y cuatro dedos el pan.

La soga se oculta...
pero la soga no tiene huesos
para arder.
Y sin embargo no bizquea
la sal.
Mi estalla
y yo ironiza.
La pan de la papisa.
Ni trampas de bizco,
ni miga de bizcocho.
La lado, la dada.
Un timbre se pega.
El sonido se descalabra
sin ser dicho ni pampa,
ni run,
ni el agua enloquecida del mapa,
derramada sin decir nada.
Por nada,
por la perfil,
por la frente,
por la destornillador.
Sin consultar,
sin un árbol de pro ni de más,
sin una tormenta escapada, famosa de pícara,
que escarba, escarmentada,
la torre, la torre...
Párpado roído,
pararrayos,
papagayo...
Una palabra,
dos palabras,
sin palabras.
A la deriva...
Los anzuelos...
Sobran vidas
a la deriva.
A la izquierda comienza
lo que tiene,
lo que es,
sin trabas de ninguna especie.
¡SI! ¡especie!
¿La luz?
¿Por qué la sombra es luz carbonizada?
Nadie pierde nada.
No se pierde nada con nacer...
No se nace nada con perder.