¿Se puede prevenir la violencia?

 Joakito.- Si bien el siglo XX es un siglo marcado por la violencia a escala mundial, con dos grandes guerras mundiales, hay otros factores de violencia que dejan marcas a nivel individual. Nietzsche en“Humano, demasiado Humano”plantea que la violencia no es nada más que un instinto humano y no puede dejar de existir. ¿Es tan así?


El dolor de los gurises maltratados por las personas que deberían protegerlos, de las mujeres heridas o humilladas por parejas violentas, de los ancianos maltratados por sus cuidadores, de los jóvenes intimidados por otros jóvenes e incluso de personas de todas las edades que actúan violentamente contra sí mismas son algunos ejemplos de como se manifiestan las conductas violentas.



En el año 1996, la Asamblea Mundial de la Salud, declara que la violencia es un problema de salud pública fundamental y creciente en todo el mundo, y remarca las graves consecuencias de la violencia, tanto a corto como a largo plazo, para los individuos, las familias, las comunidades y los países, recalcando los efectos perjudiciales de la violencia en los servicios de atención de salud.

Es decir que ante el interrogante de si es posible prevenir la violencia, se puede contestar afirmativamente, siempre y cuando se lo tome como un asunto de salud pública. 

Desde principios de los años ochenta, el campo de la salud pública ha pasado a ser un recurso valioso en la respuesta a la violencia. Una amplia gama de profesionales, investigadores y sistemas de salud pública han procurado comprender las raíces de la violencia y evitar que surja.

Es posible prevenir la violencia y disminuir sus efectos, de la misma manera en que las medidas de
salud pública han logrado prevenir y disminuir las complicaciones relacionadas con el embarazo, las lesiones en el lugar de trabajo, las enfermedades infecciosas y las afecciones resultantes del consumo
de alimentos y agua contaminados en muchas partes del mundo. Esto quiere decir que es posible cambiar los factores que contribuyen a producir respuestas violentas, ya sea los dependientes de la actitud y el comportamiento o los relacionados con situaciones sociales, económicas, políticas y culturales más amplias.


Son varios los escenarios donde se producen hechos de violencia. Uno de ellos, por ejemplo, es la escuela. aunque los hechos de violencia escolar no son originados por vínculos o prácticas propias de la escuela, sino que tienen a la institución educativa como escenario. Es decir que son aquellos episodios que suceden en la escuela, pero que podrían haber sucedido en otros contextos en los cuales los gurises se reúnen.  En  estos casos, la escuela actúa como caja de resonancia del contexto en el que esta inserta.


Pero a su vez, también es necesario desnaturalizar las conductas violentas.
En sociedades como la nuestra, la violencia doméstica por ejemple existió siempre, pero sólo en los últimos años se ha tomado conciencia de su gravedad y de las dificultades para erradicarla. De todas maneras, profesionales especialistas que trabajan en el tema coinciden que cada vez más víctimas (las mujeres en primer lugar, pero también niños y, aunque más raro, hombres) acuden a denunciarla, debido a la difusión que hacen los medios de comunicación sobre el tema.
Muchas veces este tipo de violencia ocurre puertas adentro del hogar y por ello adopta formas silenciosas, que la hacen pasar inadvertida y, lo que es peor, hasta llegan a naturalizarla.
No se trata sólo de maltrato físico, sino de insultos, descalificaciones continuas, indiferencia, amenazas, humillaciones; es decir, violencia psicológica, mucho más difícil de comprobar. 
Ni que hablar de la violencia de genero, que en Argentina en general y en Entre Ríos en particular a crecido de manera alarmante.
Este tipo de violencia en tanto violación a los derechos humanos, le da origen a una serie de obligaciones específicas por parte del Estado en conformidad con el derecho internacional.

Según la CEPAL, “la trascendencia pública de las distintas manifestaciones de la violencia hacia las mujeres, como expresión extrema de la discriminación de género y de las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres, se ha tornado una preocupación pública y, en esta medida, ha generado la obligación de los Estados de asegurar las condiciones para una vida sin violencia".  Pero es como la discusión entre el huevo y la gallina. Por mas que el Estado articule acciones preventivas (existe una ley de protección integral) no sirve de nada si nos seguimos relacionando en ámbitos violentos. 
Poder terminar con estos tipos de violencia implica también acabar con la violencia social que se manifiesta en tantos otros ámbitos de la vida.

De lo que se trata es de poder construir una sociedad más justa y más igualitaria.

Tengamos en cuenta que las sociedades más violentas no son las más pobres, sino las más desiguales.

La clave para prevenir con éxito la violencia radica en la construcción de vínculos democráticos y de igualdad de oportunidades para todos y todas.