¿Religión PRO?

Pablo Mori-.Una respuesta a la nota "La Religión PRO"




La nota del sociólogo Osvaldo Quinteros me dejó estupefacto. En la misma, se sostienen medias verdades con adjetivos peyorativos ingeniosos que mejor dejar pasar. 



El punto en cuestión es: ¿qué discurso político no toma algunos de los conceptos de religiones milenarias? ¿Qué religión new age no toma elementos -casi la mayoría de los elementos- de las religiones monoteístas milenarias? 
La respuesta es sencilla: la historia existe. O como diría un viejo dictador que seguramente es del agrado de Quinteros, Mao Tse-Tung "la historia es, por lo menos, necesaria".

Dado que el mundo se dio durante milenios un orden político basado en la religión y que hace apenas dos siglos (en Argentina, ni eso: apenas tres décadas y media) que existe la democracia tal y como la conocemos en el sentido laico, es imposible que los discursos de orden público no contengan referencias conceptuales propias de las religiones milenarias. 



Mauricio Macri fue tentado a participar en política por el entonces presidente Eduardo Duhalde. Le ofrecía ni más ni menos que ser candidato a la Presidencia de la Nación, a pesar de que sería el primer Presidente no católico, divorciado y empresario. El ingeniero y presidente de Boca no aceptó la propuesta, que finalmente aceptó Néstor Kirchner, luego de que Duhalde desechara a De La Sota porque no medía y a Reutemann porque "vio algo que no le gustó". 

Macri, en el caliente año 2002, había armado la fundación Crear para elaborar una plataforma presidencial, pero no se sintió aún preparado. Así que realizó un acuerdo con Ricardo López Murphi, que era titular del partido Recrear. Mauricio Macri, que estaba creando el partido Propuesta Republicana se fusionó con Recrear y junto a partidos menores pero de larga trayectoria como el Partido Federal -de donde viene Federico Pinedo- la UCEDE y el Partido Demócrata, formaron lo que hoy conocemos como PRO.
López Murphi hizo una excelente elección presidencial pero no le alcanzó para entrar en el balotage con Menem, al que todas las encuestas le daban como derrotado en esa segunda vuelta. 
Mauricio Macri, en pleno auge del kirchnerismo, a fines del 2003, GANÓ la elección para Jefe de Gobierno contra Aníbal Ibarra, que buscaba su reelección. Pero no le alcanzó para evitar un balotage. 

 

Es cierto, luego Carrió, la UCR, Néstor Kirchner, y la izquierda, apoyaron a Ibarra contra Macri. 
La paciencia de Macri lo llevó a que dos años después venciera en elecciones legislativas a Carrió y Bielsa, candidato de Kirchner. 
Durante los cuatro años de mandato de Ibarra y Telerman, Macri contuvo un disciplinado bloque de legisladores locales compuesto por 23 miembros. De los 21 que fueron electos por Ibarra, a los tres años, cuando le inician el Juicio Político tras la tragedia de Cromagñón, le quedaban un solo legislador. 
Macri volvió a presentarse como candidato a Jefe de Gobierno venciendo a Filmus -que llevaba a Ibarra como legislador- y Telerman, que quería su reelección. Les ganó en primera y segunda vuelta. Sacó en la segunda vuelta un 60%.

En esa segunda vuelta ya tenía a Durán Barba como consultor político. No es de mi interés defender a este personaje siniestro, bien calificado como charlatán de feria. Pero el que ganó las elecciones fue Macri. El que tuvo el temple para aguantar procesamientos judiciales truchos, campañas feroces de estigmatización en la prensa adicta -lo cual incluye al Grupo Clarín en su etapa de romance con los Kirchner- fue Mauricio Macri. 


El que pasó de competir contra Patricia Bulrrich, Carrió y la UCR a tenerlos bajo su ala, fue Macri. El que todos decían "Macri es mi límite" y luego hizo pasar las leyes claves de su gobierno, CON MINORÍA EN AMBAS CÁMARAS LEGISLATIVAS, fue el ya Presidente Mauricio Macri.
Reducir todo eso a un acto de marketing electoral es subestimarlo a Macri, por más que -es cierto- el charlatán de feria de Durán Barba subestime a su empleador. 
 Es un error garrafal subestimar a Macri. 
Gracias a ese error cometido por tantos intelectuales, hoy Macri es Presidente de la Nación. 
Nada más. 
Ni nada menos. 


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