¿Qué pasó con Joakito?

Martín Vazquez-. Luego de beber con moderación, como recomiendan los organismos sanitarios en cada botella de manera insistente (lo ponen dos veces... o uno lo lee como si el texto estuviera escrito dos veces), me junté en Buenos Aires con Joakito.




Le pregunté cómo estaban las cosas en Entre Ríos. si me extrañaban o extrañaban mi seudónimo en este periódico, al que tuve que dejar por razones personales que no vienen al caso. Pero de vez en cuando me desquito y escribo contra sobre Entre Ríos.
¿Me recuerdan del anterior Noticias Entre Ríos?
Trató de disimular diciendo que sí, supe que no. Así es la vida.


Encontrarse con Joakito en la noche porteña es fácil. Cuando está en Bs As, todo el mundillo poético comenta que anda por allá o allá, aquel u otro bar. Círculos under de la literatura maldita. Son círculos pequeños, que luego hacen historia.

"Yo no soy poeta, escribo cuando no tengo de qué ni con quién hablar" dijo Joakito en un bodegón, recitando, y estallaron los aplausos.



Hace unos 15 días que sus notas no salen en Noticias Entre Ríos. Está en Buenos Aires, haciendo estas cosas.
Los hermanos Carrasco trabajan juntos en el simple arte de romper las bolas, después cada cuál toma su rumbo. Dejan de verse por meses y luego se juntan y vuelven a las andadas. El diario sube y baja de acuerdo a si están en la misma ciudad trabajando juntos o si están a la distancia.




La noche porteña está llena de magia entrerriana para el que quiera buscar.
Son cosas que no importan mucho en Entre Ríos, con toda su cultura de y para empleados públicos, olvido de sus artistas y el caretaje, ese caretaje de cuarta que está haciendo mierda la cultura en Entre Ríos. Solo te dan bola en Entre Ríos si en Bs As si sos un artista antiarte que labura con subsidios para el gobierno.

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Pero la noche porteña perdió algo de brillo cuando la mayoría del grupo de entrerrianos con que armamos este diario, decidió volverse a sus pagos y "esperar en el desierto". Sabíamos que un triunfo de Scioli o Macri o Massa significaba, para nosotros, la exclusión que siempre sufrimos, aún cuando estábamos entre los periódicos más leídos del país por nuestro humor negro y nuestra audacia.

Ya vendrán tiempos mejores. Mientras tanto, en los bodegones, los recitales de poesía siguen. Y se lo extrañaba a Joakito.

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