Nos invaden los marcianos

Daniela Sánchez-. La campaña entrerriana y el cine clásico



"Defender a Entre Ríos", la premisa del peronismo para diferenciarse del kirchnerismo y del massismo, pero a la par de diferenciarse, contenerlos incorporando incluso a gente del Movimiento Evita que a nivel nacional apoya a Randazzo, ha sido ya analizada desde la sociología, la economía y desde el marketing electoral.
Sin embargo, también desde el cine puede analizarse esta campaña electoral, que recién larga legalmente pero cuyos ejes ya están explicitados ante la ciudadanía.

La noción de defensa de un territorio tiene su impronta histórica en Entre Ríos, una provincia que fue protagonista estelar en la construcción del país pero también remite a la paranoia propia del cine de entretenimiento (y propaganda) de los Estados Unidos. La idea de que estamos siendo sitiados por fuerzas que no se pueden dar a conocer del todo por ahora pero que van dejando indicios, es casi la estructura de un guión que a lo largo del tiempo se ha venido desarrollando con éxito en el cine norteamericano. Especialmente, en el cine clásico. Aunque actualmente también hay en cartelera montones de películas que buscan crear esta paranoia de invasión con el nuevo ogro: el terrorismo de los musulmanes radicalizados. O, en algunos casos extremos, de los musulmanes a secas.




Pensemos en las películas pioneras en la paranoia como estructura de una película, como el caso de King Kong, a la cual le siguieron remakes, nuevos monstruos y hasta parodias, como la de Los Locos Adamas o parodias de la Guerra Fría como el SuperAgente 86.
Sean gorilas enormes o monstruos horripilantes, el cine de ciencia ficción tiene un correlato político, como las antiguas películas donde los afroamericanos eran presentados como bestias salvajes o bien como mansos seres inferiores.
El peligro marciano, un clásico del cine de todos los tiempos, fue muchas veces utilizado para bajo la misma lógica argumentativa realizar tramas donde los extraterrestres eran los temibles soviéticos. O los crueles soldados de Vietnam (aunque la historia real sobre Vietnam haya sido muy diferente).








Las películas contra los soviéticos, al calor de la Guerra Fría, se complementaban con películas bélicas donde los Estados Unidos vencían a los nazis, lo cual era una terrible mentira, pues los aliados tuvieron su pilar en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que tras pactar con Hitler y éste no respetar el acuerdo con la URSS, ésta ingresa a la guerra y derrota a los nazis y el Eje.
Pero la mezcla de propaganda política y entretenimiento de gran calidad y masividad, siempre fue el cóctel cultural principal de los Estados Unidos, hacia adentro de su país y hacia afuera. Su hegemonía en el cine fue indiscutida hasta hace pocas décadas.

En resumen, la paranoia defensiva es parte de la cultura popular y se complementa con la propia historia e idiosincrasia de los entrerrianos.
Por lo cual, la ventaja publicitaria de Cambiemos de la que habla Alexis Gravier en esta nota, bien puede ser como en el yudo, la fuerza que el peronismo adquiera de su adversario.


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