Mitos y verdades de las encuestas (2)

Osvaldo Quinteros-. Las encuestas son como las salchicas. Quienes las consumen, prefieren no saber cómo se hacen.



En la primera parte analizamos la importancia de las encuestas como instrumentos científicos para diversas áreas del quehacer humano como las cuestiones sanitarias, la desigualdad de género, la criminalidad, las políticas educativas, etc.


En esta segunda parte analizaremos cómo se hace una encuesta en términos científicos y técnicos correctos. Intentaremos explicarlo del modo más simple posible para que lo pueda entender la gente común.
Para entender cómo se hace una encuesta es imprescindible conocer conceptos básicos de la disciplina Metodología de la Investigación Social, que es una parte fundamental en diversas carreras de Ciencias Sociales como la Comunicación, Piscología, Educación, Makerting, Sociología, Antropología, Linguística, entre otras decenas de ramas de la ciencia social.


Lo primero y principal es conocer los 7 pasos de la Investigación Científica:


1) Definir el Objeto de Estudio.

Por ejemplo: ¿Existe hoy día menor discriminación a las minorías sexuales?
Para que la formulación de este objeto de estudio, debemos indagar en la premisa que supone que sí existe discriminación, para luego poder medir en que grado e intensidad, para luego compararla con un período de tiempo determinado y contrastarlo con la actualidad.
Esto también supone buscar material sobre qué se considera discriminación, tanto en el área legal como en el área de la comunicación social y la percepción de la vida cotidiana y las costumbres culturales, para lo cual ciencias como la Semiótica, la Sociología y la Antropología pueden ayudarnos.

2) Buscar antecedentes y repasar los estudios disponibles sobre nuestro Objeto de Estudio.

Es probable que en otros países existan estudios similares a nuestro Objeto de Estudio, en tal caso, conviene estudiarlos, ir revisando a la luz de la historia los estudios realizados, a la vez que ir problematizando nuestro objeto de estudio. Siguiendo con el ejemplo anterior: ¿a qué consideramos discriminación sexual? Puede parecer obvio, pero no es tan simple. Pongamos, por ejemplo, el uso de la palabra "puto". La palabra "puto" se aplica en diversos contextos y no siempre remiten a una discriminación sexual, a la vez que en su origen, como tantas palabras, no aludía a la homosexualidad. O si uno le dice "Puto" a un mozo en Filipinas, le traerá un plato de arroz l vapor como desayuno.



3) Formular una Hipótesis

Por ejemplo, la siguiente Hipótesis será la que nos guíe en el trabajo de investigación (formular mal la hipótesis puede invalidad todas las conclusiones del estudio). La Hipótesis, en este caso, es "hoy día hay menos discriminación a las  minorías sexuales". Esta hipótesis es problemática y hay que abordarla en toda su complejidad. Dado que es posible que est hipótesis no sea correcta, porque quizás, "antes" (en el período donde situamos nuestro análisis comparativo) las minorías sexuales se escondían y por lo tanto, no eran visibilizadas, con lo cual, se hace imposible la discriminación.
NO ESTOY DICIENDO QUE ESTO SEA ASÍ, ESTOY DANDO UN EJEMPLO DE LA COMPLEJIDAD DE FORMULAR UNA HIPÓTESIS.
 Hay diversas técnicas y escuelas epistemológicas con planteos distintos en torno a cómo son los pasos para la formulación de la hipótesis.


4) Diseñar la estrategia para probar la Hipótesis sobre el Objeto de Estudio.

Este punto es el que nos acerca a las encuestas. Porque es uno de los instrumentos -hay otros, por mencionar los más conocidos: focus grups, entrevistas a fondo, observación de campo, uso de algoritmos para analizar las redes sociales-.
Las encuestas pueden servir como estrategia única o complementada con otras estrategias.
A su vez, en este punto, puede ser que uno descubra que el Objeto de Estudio está mal planteado, o que la Hipótesis no se verifica. En el primer caso, hay que volver a fojas cero. En el segundo, el investigador acaba de hallar un dato que desconocía: su Hipótesis es falsa.

5) Llevar adelante la estrategia.

Este punto, que parece sencillo, no lo es. Sigamos con el ejemplo con que venimos trabajando: ¿y si las minorías sexuales que queremos encuestar se niegan a responder nuestras preguntas? ¿Si el presupuesto para encuestadores y demás gastos no alcanza? ¿Y si la gente común, a la cual le preguntamos sobre la discriminación que está mal vista, pero existe- nos miente en las entrevistas?
En este punto es donde llevamos adelante la experimentación. El experimento puede fallar. Así de sencillo.

6) Interpretación.

Con los resultados de nuestros experimentos, debemos sacar conclusiones. Este punto también parece sencillo, pero tampoco lo es. A menudo distintos científicos interpretan los mismos resultados hechos con las mismas técnicas y las mimas hipótesis y la misma experimentación, de manera diametralmente opuesta.
El caso de las encuestas de intención de votos y de imagen de los candidatos, aunque no se sepa, es el más común. Los consultores debaten -a puertas cerradas- sacando conclusiones que no solo a veces no coinciden, sino que son diametralmente opuestas.




7) Empezar de nuevo.

Aún siguiendo todos los pasos anteriores, es muy probable que los resultados nos arrojen nuestras preguntas, nuevas hipótesis y nuevos campos de investigación. Sucede casi siempre.


Estos siete pasos de la Investigación Social son los estándares de validez internacional para las Ciencias Sociales. Y en el caso específico de las encuestas, deben seguirse a rajatabla, pero incorporando elementos específicos de las encuestas políticas. Sobre esos intrumentos específicos hablaremos en una próxima nota.


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