Los nazis entrerrianos

 Manuel Langsam-. Una historia desconocida: cuando los nazis tomaron un pueblo entrerriano y cesantearon a 100 maestras por considerarlas judías.



Hace pocos años se cumplieron 75 años de la tristemente célebre “Kristalnacht” o Noche de los Cristales Rotos, que tuvo lugar en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 en Berlín.



Desde la asunción de Adolfo Hitler como Canciller en 1933 ya se venía hostigando a los judíos como supuestamente culpables de todos los males que existían en el mundo. Las leyes de Nuremberg se hicieron cada vez mas estrictas en lo referente a los derechos civiles hasta el extremo de obligarlos a identificarse con una estrella de David de color amarillo sobre el pecho y la prohibición de caminar por las veredas, ejercer profesiones liberales, concurrir a las escuelas y hospitales, dictar clases, practicar su culto, se quemaron todos los libros de autores judíos, etc. etc. La noche citada las hordas de los SS, las SA y las juventudes hitleristas organizaron un verdadero pogrom, saqueando, incendiando, rompiendo todo lo que encontraban a su paso en los negocios judíos y claro, también asesinando  a los que encontraban en su camino. Fueron asesinadas mas de 100 personas, detenidas otras 30.000 y enviadas a campos de concentración y destruidas mas de 1.000 sinagogas en toda Alemania y Austria. Puede considerarse el inicio de lo que después se conoció como el Holocausto.



Este aniversario me trajo a la memoria un periodo negro en la historia de Domínguez, cuando el grupito de nazis ocultos en sus madrigueras hasta que encontraron el momento favorable, salieron a la luz y se hicieron cargo del pueblo.

Ese momento favorable se les dio cuando después del derrocamiento del Presidente Castillo en 1943, se hicieron cargo del gobierno nacional los generales, Rawson primero y principalmente Pedro Pablo Ramírez después. Con ellos a la cabeza, el Ejercito Argentino se jugó entero al triunfo de las fuerzas del Eje (Berlín-Roma-Tokio) en la segunda guerra mundial que se estaba desarrollando. Y no era para menos. Europa entera estaba ocupada por el yugo nazi con la sola salvedad de Gran Bretaña que le hacía frente en solitario, Estados Unidos que después de Pearl Harbor guerreaba en el Pacifico contra Japón, y España y Portugal que no estaban en guerra pero los gobiernos de Franco y Oliveira Salazar apoyaban abiertamente a Alemania.



Es sabido que Domínguez fue el centro de la Colonia Clara. Ahí funcionaban la Junta de Fomento, la Alcaldía (predecesora del Juzgado de Paz), la Administración de la Jewish Colonization Association, la central de la cooperativa, el hospital con su farmacia, el banco, el elevador de granos, la estación del ferrocarril, una gran escuela, el salón Casa del Pueblo con su biblioteca, etc.



La población, compuesta prácticamente por un 80% de inmigrantes o descendientes directos de inmigrantes judíos y el 20% restante por católicos o protestantes, vivía en perfecta armonía. Sus hijos compartían diariamente la misma escuela y los mismos juegos. Los mayores se prestaban servicios unos a otros.

Pues bien. Bastó que un minúsculo grupo de resentidos (de ese 20%) viera la oportunidad de pasar a imponer una autoridad para la cual no tenían ninguna capacidad, salir a la luz y poner de manifiesto su odio racial que hasta el momento hipócritamente habían ocultado, para manifestarse.

No llegaban a diez personas, pero se vieron repentinamente investidas de mando y tomaron la Junta de Fomento (tuvieron que traer un secretario de Villaguay, ya que eran semianalfabetos), procedieron a cerrar la escuela hebrea, su jardín de infantes, la sinagoga. Intervinieron el salón Casa del Pueblo, que paso a llamarse Gral. Belgrano, aumentaron los impuestos a todos los comercios judíos y arrasaron con la biblioteca Sarmiento. También confeccionaron las listas de las maestras judías o católicas casadas con judíos que ejercían en la Escuela Nº 11 y las pasaron al Consejo de Educación  desde donde las declararon cesantes. Mas de 100 maestras quedaron cesanteadas en la provincia.

Esta barbarie duró hasta la caída del presidente nazi Ramírez (poco mas de un año) y su reemplazo por el Presidente Farrell, que tampoco tenía a la democracia en gran estima, pero en Europa las tropas alemanas y sus aliados empezaron a sufrir fuertes derrotas. Los americanos y los ingleses ya dominaban el norte de África y habían puesto pie en Sicilia primero e Italia después. Eisenhower había desembarcado en Normandía y apoyado por los “maquis”  franceses avanzaba hacia Paris. En el este, el Ejército Rojo había roto el cerco de Moscú y Stalingrado y avanzaba incontenible hacia el oeste. En  la península balcánica, Tito y sus guerrilleros estaban expulsando a los  nazis.

Entonces, ante ese panorama, aca no les quedó otro remedio que abjurar de su inclinación hacia la causa nazi, ponerse el ropaje de los aliados y volverse repentinamente defensores de la democracia. Aunque al finalizar la guerra centenares de criminales de guerra alemanes, croatas y ucranianos llegaron al país protegidos por los gobiernos de turno.



Pero no nos engañemos. El virus antisemita está arraigado en amplios sectores del país a la espera de una oportunidad para salir nuevamente a la luz. No otra cosa es la aparición cada tanto de personales como Manuel Carlés y su Liga Patriotica Argentina (que salían por el Once “a cazar rusos”), Juan Queralto o Guillermo  Patricio Kelly con la Alianza Libertadora Nacionalista y el Grupo Tacuara, orientado por el sacerdote Julio Meinvielle (que predicaba que el comunismo y el capitalismo son inventos de los judíos para dominar el mundo), Beccar Varela con su Tradición Familia y Propiedad,  Los Oscar Ivanisevich, (Ministro de Educación), los Alberto Ottalagano (Rector de la UBA), Biondini, D`Elia y tantos otros agazapados a la espera de condiciones favorables.

El paranaense Alberto
Ottalagano pasó sus últimos años adoctrinando
jóvenes desde su pensión estudiantil en Paraná


Los nazis que ocuparon Domínguez, son apellidos conocidos. Pero no los voy a repetir porque ya que han fallecido todos y ponerlos en evidencia ahora sería avergonzar a sus descendientes que aun viven en la zona y no tienen ninguna culpa de los actos miserables cometidos por sus antepasados.

Finalmente, referiré una anécdota que, aunque en el pueblo es bastante conocida, traigo a colación para los que recién ahora toman conocimiento de los hechos, se den cuenta del nivel intelectual de quienes llegaron a ser autoridades en ese oscuro período.



Cuando el interventor en la biblioteca Sarmiento llegó a la misma al frente de sus secuaces para cerrarla, ordenó bajar todos los cuadros de las paredes. Así desaparecieron las fotos del Barón de Hirsch, del Dr. Yarcho, de Miguel Sajaroff. Pero vió un cuadro que quedaba y ordeno: !!bajen también a ese barbudo, que debe ser judío!!

Era la foto del General Mitre…