Los gorriones de Spatzenkutter

Santiago Zorrilla-.  La única aldea sin arroyo ni río, la que contiene el cementerio más antiguo de los alemanes del Volga y donde aún se tallan los nombres de los difuntos con los moldes de hierro traídos de Rusia, debe su nombre a una curiosa unión de vocablos que, en Rusia, significaban la desazón y el hambre y en Entre Ríos, la esperanza y la alegría. 






"Spatzenkutter" quiere decir, en alemán, "cazador de gorriones"; pero en el habla de la época en que llegaron los primeros colonos rusos de habla alemana que rodeaban el río Volga, el más largo de Rusia, la palabra "Spatzenkutter significaba la unión de dos vocablos que podrían traducirse como "fiesta de los gorrienes" o donde los "gorriones están de fiesta".



Dos cosas llaman la atención. La primera es cómo los rusos de habla alemana que llegaron hasta Entre Ríos, al departamento Diamante (donde está ubicada Aldea Spatzenkutter) conocían la denominación de "gorriones" a los pájaros que todo entrerriano conoce y tiene en la puerta de su casa o lo despierta en el patio, en los árboles frente a las ventanas con su canto matinal. Y cómo a su vez, tenían un nombre en alemán para estos pajaritos.
La respuesta es simple: los gorriones existen desde hace miles de años en todos los continentes. Ya en 1.760 el filósofo francés Mathurin Jacques Brisson, inclinado a la zoología, había publicado Ornithologie, donde clasifica casi 50 especies de gorriones a lo largo del mundo. Con excepción de la Antártida, por razones obvias, los gorriones están en todos lados.
La segunda pregunta es por qué el vocablo cambió de "cazador" a "jolgorio" o "fiesta". La respuesta también es simple. Los inmigrantes venían del hambre, los progroms, la miseria. Habían sido corridos a las peores tierras de sus paíes de origen. Los gorriones comen de todo, pero tienen especial predilección por los granos. Esto significaba que cuando el cielo se cubre de negro (ese espectáculo que en Paraná vemos todos los años frente a la Catedral) con gorriones, en las tierras de donde venían nuestros inmigrantes, significaba que podían perder toda la cosecha. De ahí las ganas de cazarlos, además de usarlos, incluso, para estofados.
Las tierras donde se asentaron en Entre Ríos eran mucho más fértiles, por lo tanto, los gorriones no eran un gran problema, sino un espectáculo de la naturaleza. Incluso las plagas más peligrosas eran esporádicas, como la recordada invasión de las langostas (mi abuela, que entonces era una niña, se juntaba con otras niñas del centro de Paraná y recibían monedas de los vecinos por "pisar" las langostas y así limpiar las veredas, literalmente inundadas de langostas cuando en los campos los chacareros comenzaron a inendiar las cosechas para espantarlas, durante la plaga de la angosta, de la que en otra ocasión hablaremos).



Aldea Spatzenkutter es la única aldea de alemanes del Volga que no tiene arroyo ni está cerca de un río o un brazo de río, algo atípico, como sabemos, en una provincia que se llama Entre Ríos. El agua para los riegos era el agua natural de lluvia, que aún hoy es el insumo principal para los campos entrerrianos. El agua para consumo humano salía de los pozos que se cavan, a profundidad y luego con una cuerda atada a un balde, se recoge el agua subterránea de la zona donde pasa el acuífero guaraní. 
En definitiva, por Aldea Spatzenkutter, los gorriones -que no pueden meterse dentro de un pozo de agua- no tenían agua, así que seguían de largo. Con lo cual, era un "jolgorio" digno de verse.


Llamada Marienfeld, lo cual significa "Campo María", en honor a la Virgen María, pronto los colonos la denominaron, informalmente,  Aldea Spatzenkutter.
Apenas asumida la democracia, el 18 de marzo de 1984, el gobernador Sergio Montiel, crea la primera Junta de Gobierno, otorgándole así el nombre oficial de Aldea Spatzenkutter. Cuya fundación remite al 21 de julio de 1878 por familias de alemanes del Volga.
Según la Dirección de Estadísticas y censos de la provincia de Entre Ríos, en el año 2010 tenía 541 habitantes.




Ahí está radicado el cementerio más antiguo de alemanes del Volga, donde aún se entierra gente grabando sus nombres en hierros con los moldes traídos desde sus lugares de origen.
Y aún se conservan muchos edificios de la época.